Una de las noticias más comentadas en la prensa económica de estas semanas ha sido el acuerdo alcanzado entre Microsoft y Sun para dar por cerradas las demandas que la segunda tenía pendiente contra la primera, colaborar en la compatibilidad entre sus sistemas operativos, y en general mejorar sus relaciones. Pero la verdad es que abre más incógnitas de las que cierra.
Un pellizco es mucho dinero
Desde luego, lo más llamativo es el volumen de dinero de los dos pagos que Microsoft se ha comprometido a hacer. Por un lado, porque es enorme y un salvavidas perfecto frente a las pérdidas de Sun... y por otro, porque resalta que Microsoft tiene 50 veces esa liquidez en el bolsillo.
Y no hay la menor duda de que ese volumen de dinero, frente a la remota posibilidad de ganar a Microsoft años después de que su empresa haya quebrado, ha sido un elemento importante para convencer a Scott McNealy, el presidente de Sun, de que lo mejor es tragarse el orgullo y aprovechar que su enemigo tiene ganas de pactar.
Este no es el único pago que va a hacer Gates: esta semana ha cerrado otra demanda con InterTrust Technologies por 440 millones de dólares, a cambio de los cuales la empresa se olvidará de las presuntas infracciones de sus patentes sobre protección de derechos de autor digitales... aparentemente, los que hay debajo de las aplicaciones que Microsoft pretende convertir en estándar Windows Media.
El mercado de servidores y la compatibilidad
Sin embargo, debajo de ese dinero hay un acuerdo para mejorar la “interoperabilidad” de los servidores Sun y sus sistema operativo Solaris, y las redes y aplicaciones de Microsoft. Hasta ahora, Sun se ha mantenido bastante cerrado, y Microsoft no se lo ha puesto fácil. Ahora, dándole la mano a Steve Ballmer, McNealy proclama que va a dar a sus clientes lo que le han estado pidiendo.
De hecho, precisemos: los analistas esperan anuncios concretos en los próximos 90 días. Y es probable que se produzcan.
Pero aunque Solaris es una pieza fundamental de los productos de Sun, ¿es tan importante esa interoperabilidad como para darle la mano a Ballmer?
Todo vale contra Linux... ¿o es al revés?
De acuerdo con buena parte de la prensa económica, el secreto es que ambos tienen un enemigo común: IBM, apoyado en Linux, representa el mayor enemigo de Microsoft en el mercado corporativo, y el mayor competidor de los servidores Sun de gama alta. Así que Sun y Microsoft se están aliando para reforzar la competitividad de sus soluciones frente al invasor, ¿no?
Pues no está tan claro. Porque IBM no es la única empresa que está aprovechando Linux para competir con Microsoft. Hay otra, mucho mejor posicionada para colocar Linux en el mercado corporativo, y que de hecho ya está vendiendo literalmente millones de ordenadores con Linux a gobiernos como el de China... y a los consumidores, en la cadena de hipermercados de Wal-Mart, la más grande del mundo. Una empresa que curiosamente vende una de las pocas soluciones de productividad basadas en Unix que compiten con Office. Efectivamente: la propia Sun.
Cambio de estrategia y encima cobro
En los últimos pocos años, una persona ha recuperado en Sun el protagonismo que perdió durante los años de la explosión de las “punto com”, cuando Sun vendía hardware con Solaris sin pararse a respirar. Se trata de la persona que estaba detrás de Java (entorno para crear aplicaciones multiplataforma y multi sistema operativo), la que estaba detrás de Jini (software para interconectar electrodomésticos y periféricos), la que estaba detrás de S1 (el primer software para administrar y tratar como una sola unidad toda la potencia de proceso y almacenamiento de una red), y la que está detrás de la iniciativa de “ordenadores ligeros”, baratos y con Linux que está desarrollando Sun sin que casi nadie parezca enterarse. Se trata del recién nombrado presidente y director general de operaciones, Schwartz.
Durante los años de los servidores, Sun vivía del hardware, y también de los servicios. Pero era esencialmente “un productor de costes altos, con un producto esencialmente propietario, en un mercado que cada vez es más cosas de estándares y costes bajos”. Schwartz, que hasta hace días era el vicepresidente de software de la empresa, lleva tiempo trabajando en otra dirección.
Servidores y PCs transaccionales
Sun no sólo está vendiendo servidores muy serios basados en Linux (y ahora, haciendo a Solaris “interoperable” con Windows), que serán más baratos pero se venden bien, sino que distribuye una buena gama de aplicaciones y servicios basados en ellos. Y va camino de hacer algo más.
Los ordenadores de sobremesa sencillos, con Linux y con Staroffice preinstalados, no están pensados para convertirse en ordenadores domésticos, sino en el tipo de ordenador que se compra en las empresas para crear puestos de trabajo baratos, puestos “de proceso” o transaccionales, con Staroffice y quizá una serie limitada de aplicaciones (frecuentemente desarrolladas en Java o ejecutadas vía un interface web). No son puestos de trabajo para tareas multimedia o muy complejas, pero son una buena opción, muy barata, para quien quiera complementar sus servidores Linux con redes que no dan los problemas de Windows, y PCs capaces de sobra para su trabajo.
En resumen: son un intento de asegurar el papel de Sun en el mercado corporativo, convirtiéndose en el primero que consigue usar Linux en ordenadores de escritorio a escala masiva. Porque vender millones de ordenadores por pedido es “escala masiva”, y lo están haciendo.
¿Quién es el cliente? Gobiernos como el chino, que no quieren atarse a un proveedor único y extranjero. O que quieren ahorrar. O que quieren librarse de estándares cerrados. Pensad en GuadaLinex en Extremadura y es fácil ver por dónde va el tiro.
Y empresas que quieren ver si de verdad pueden librarse de los costes de las licencias de Microsoft. Como las que han impulsado a HP a ofrecer Linux en sus ordenadores. Ya hay quien los quiere.
En resumen: Sun parece haber abandonado Solaris como puntal de su estrategia comercial, volcándose en Linux y en los estándares, y apostando a que puede jugar al juego de IBM y ganar dinero vendiendo su software, sus servicios... y sus ordenadores sencillos :-).
Y no nos olvidemos de Java
Y mientras Linux se convierte en el arma de otra gran empresa, Sun sigue manteniendo otras (y no sólo un Solaris “interoperable” ;-)). Java está muy vivo: ayer aparecía en la prensa la noticia de que Vodafone, Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y TIM amenazan seriamente con desarrollar su propio sistema operativo para teléfonos, librándose de Symbian, el OS respaldado por los fabricantes.
Y no, no quieren el de Microsoft tampoco: quieren una versión de SavaJe OS, un sistema operativo desarrollado por SavaJe Technologies... y basado en Java.
Y todo ésto ¿qué tiene que ver con Apple?
Mucho más de lo que parece :-).
En primer lugar, porque el paso de Sun a tecnologías abiertas es una buena noticia para Apple en el mercado corporativo (un lugar donde, como se ve aquí, tiene muchas esperanzas).
En segundo lugar porque aumentar el énfasis en aplicaciones multiplataforma, y en Java, es justo lo que mejor puede ayudar a Apple en esos mercados. No olvidemos que la base Unix BSD de Mac OS X es un pie en la puerta para cualquier aplicación compatible con Linux... y que su soporte de Java 2 es el mejor del mercado.
Y en tercer lugar, por algo mucho más sencillo. La estrategia de Sun, junto con los esfuerzos de IBM, es justo lo que hace falta para romper el monopolio de Windows... si tienen éxito. El monopolio se ha cimentado en una gama de ordenadores baratos y aplicaciones compatibles entre sí (y no con los demás), más un gran soporte a los desarrolladores. IBM (en aplicaciones corporativas) y Sun (en redes, servidores, ordenadores de sobremesa y aplicaciones para sobremesa como Staroffice y las escritas en Java) pueden terminar de frustrar el asalto de Windows a las aplicaciones corporativas y empezar a romper el monocultivo en los ordenadores de sobremesa de las empresas.
Y una vez roto, ya no tiene gracia. El sentido de tener Windows, a pesar de su precio, de sus problemas de seguridad y de las prácticas de negocio de Microsoft, es que es “lo que hay”, es “el monopolio”. Si Sun e IBM terminan de convencer a gobiernos y empresas de que éso no tiene porqué ser así (y encima pueden ahorrar), el monopolio se rompe por su propio peso.
Y si no hay monopolio, cualquier sistema operativo capaz de relacionarse mediante protocolos estándares, usar formatos estándares, y ofrecer prestaciones adecuadas a las necesidades del cliente, tiene su sitio asegurado.
Cualquier sistema como, digamos por ejemplo, Mac OS X.