Quizá la historia más interesante en la prensa económica de estos días viene desde el foro de Davos, en Suiza, donde el Comisario Mario Monti, el controvertido responsable de la política de defensa de la competencia en la Unión Europea, ha estado hablando sobre Microsoft.
Como ya sabéis, la Unión Europea está investigando a Microsoft por posible conducta anticompetitiva en diversos mercados, incluídos el de software para servidores y el de aplicaciones multimedia (Windows Media Player, QuickTime Player, RealPlayer...), entre otras. El origen de la investigación es una queja de Sun Microsystems presentada en 1998, y durante bastante tiempo entorpecida por Microsoft. El fallo original fue a favor de Sun, dictaminando que Microsoft practicó la licencia discriminatoria y se negó a dar información esencial a los fabricantes de servidores Windows.
A diferencia de los tribunales de los EEUU, en este caso la autoridad que toma la decisión no es judicial sino administrativa (la burocracia de Bruselas), no responde ante un presidente estadounidense republicano que recibe contribuciones de Gates, y encima marca sus propias reglas: la Comisión se ha hecho famosa por crear la "teoría del paquete", por la que un competidor que abarca varios mercados y vende sus productos como un sólo paquete puede estar compitiendo deslealmente contra sus rivales en cada uno de dichos mercados... una teoría que se adapta como un guante a lo que viene haciendo Microsoft al apoyar sus avances en un terreno con sus monopolios en otros. Por ejemplo: el caso contra Windows Media Player se centra en si al venir empaquetado en Windows está disfrutando de una ventaja injusta frente a sus competidores.
La Comisión, además, no tiene una fecha fija para emitir el veredicto. Si halla culpable a Microsoft puede no sólo imponer medidas de conducta sino multas de hasta el 10% de la facturación de Microsoft (lo que podría tener un serio efecto en sus beneficios ;-)). Por supuesto, en ese caso Gates recurriría ante los tribunales europeos, que no siempre dan la razón a Monti... pero tampoco se la quitan siempre.
El pasado día 24 en Davos el señor Monti dijo poca cosa, pero aclaró que las medidas de la UE buscarán complementar las precauciones que han tomado los tribunales estadounidenses, restringiendo más el comportamiento de la empresa de Gates. "La solución debe ser beneficiosa para los consumidores y la competencia y, esperamos, complementaria a los remedios adoptados en los EEUU (...) Todas nuestras opciones están abiertas".
"Nuestra investigación no está terminada, lo que significa que debería concluir en la primera mitad de este año", añadió con una lógica que se nos escapa. Lo cierto es que están bien avanzadas.
Un buen aviso
Todo esto hace que las perspectivas de que la Comisión sea perjudicial para la salud de Microsoft sean serias. Tras las inocuas declaraciones de Monti, las acciones de la empresa cayeron un 3,3% en la bolsa de Nueva York...
En cualquier caso, es curioso que a lo largo y ancho del mundo, cada vez son más las iniciativas políticas que pretenden combatir el predominio de Microsoft de un modo u otro: desde "LinEx", el programa de la Junta de Extremadura para sustituir Windows por Linux en la Administración, pasando por iniciativas en Taiwan (muy seria por su impacto en el mercado chino), Finlandia, México y Alemania. En Francia ya han sufrido muchos varapalos y las administraciones locales se inclinan cada vez más hacia software libre. Peru dio la campanada hace meses con una iniciativa para llevar toda la Administración del Estado a aplicaciones gratuitas (y a pesar de enormes sobornos, siguen en ello). Aunque de momento el golpe no es mortal, está claro que además de competidores resueltos, Microsoft empieza a tener problemas para hacer creer a los políticos que su casi-monopolio (con la reducción de innovación y oferta y el aumento de precios que conlleva) es bueno para los ciudadanos.