Todos recordaréis aún los días de antes de Safari, cuando media docena de navegadores competían por hacer sombra a Explorer en los Mac. Omniweb, iCab, Mozilla, Netscape, Chimera...
Uno de ellos, y de los últimos en llegar al Mac, era Opera, un navegador muy particular, y no sólo por su origen europeo y empresarial. Su buen soporte de los estándares, original gestión de ventanas, simplicidad y rapidez le han permitido hacerse un hueco hasta en la plataforma Windows... y eso que es de pago. Opera tiene una amplia base instalada en muchas plataformas, y es el principal navegador para Symbian, el sistema operativo para teléfonos móviles que tiene en jaque a Microsoft.
Opera lanzó una rápida serie de betas públicas para Mac OS clásico y Mac OS X, que parecían estar a punto de desembocar en una versión definitiva cuando apareció Safari.
La reacción de los fabricantes de Opera fue llevarse las manos a la cabeza y (aparentemente) romper la baraja: dijeron que Apple no se preocupaba de cuidar a sus desarrolladores, y dieron a entender que en esas condiciones no merecía la pena preocuparse por la plataforma. Y desde entonces, mientras unos fabricantes (como Omni) anunciaban que iban a tomar elementos de Safari, y otros reforzaban su desarrollo con prestaciones del navegador de Apple (Camino), de Opera no había noticias.
La guerra no ha acabado
Hablando de otra cosa, hemos preguntado a Pal A. Hvistendahl, el director de márketing y comunicación de Opera Software ASA, por el tema, y lo ha dejado meridianamente claro: "hay una cierta confusión ahí fuera. Safari es un producto capaz, pero nosotros pensamos que Opera es un producto más fuerte. El desarrollo va a continuar, la guerra no ha acabado..."
Nos alegramos de oirlo :-).