Este fin de semana recibimos una nota de prensa tremendamente optimista: “Apple vende cinco veces más que Napster en la semana de su estreno”. Apple se proclamaba el líder indiscutible del nuevo mercado de la música online a la carta, con una participación del 80%.
Y poco después, el CEO de Roxio (los dueños de Napster) les desmentía llamándoles de todo... y aclarando que las cifras que cita Apple para calcular ése 80% no incluyen las ventas de Napster durante la semana en cuestión. De hecho tampoco incluyen las de BuyMusic.com y MusicMatch. En resumen: Apple se ha inventado las cifras de mercado globales.
Pero lo curioso es que Napster admite la cifra de 300.000 canciones frente a las 1.500.000 que proclama haber vendido Apple.
¿A qué viene ésto?
¿Porqué este duelo de declaraciones? Y sobre todo, ¿porqué importa?
Esta vez no se trata de si el G5 corre más o menos deprisa que el Pentium de turno, pero se le parece. El problema no es sólo que nadie puede estar seguro de las cifras, y que nadie las tiene todas, sino que todos están interesados en subrayar que son jugadores de peso en el nuevo mercado online.
Y en el fondo de todo, como siempre, los estándares: los que usan los reproductores de MP3, los que aceptan usar las discográficas, todos los estándares relacionados dependen de quién tenga la fuerza de imponerlos. Y si Apple consigue llevarse el gato al agua (o evitar que se lo lleve otro) habrá ganado mucho.
Si Apple consigue que su formato, respaldado por iTunes y su propio sistema de control de copias, sea ineludible (porque realmente se coma el 80% del mercado) las empresas discográficas y los autores tendrán que pasar por el aro y aceptar una tecnología mucho menos “dura” con el usuario que Windows Media Player.
Si Apple consigue demostrar que la gente quiere poder usar sus canciones en su formato, los fabricantes de reproductores MP3 y programas de jukebox tendrán que subirse al carro... y éso borrará la ventaja comercial de los que usan el popular MP3.
En cambio, si se imponen los formatos más duros de Windows, Apple puede tener que tragar con ellos en sus contratos con las discográficas. Si los usuarios deciden no renunciar al MP3, la filosofía de comercio musical legal que propone Apple no podrá cuajar bien.
Y si Napster no consigue posicionarse frente al iTunes Music Store... Roxio tendrá que admitir que su inversión no tiene mucho sentido, y que su plan de negocio (por mucho software para tostar CDs que venda) hace aguas.
De modo que Apple, Napster, y todos los demás que hay y que vienen (y son varios) van a seguir haciendo ruido para probar que tienen presencia en el mercado. Al menos, hasta que realmente uno se imponga como el “Microsoft de la música online” ;-).
Bill Gates como modelo a seguir. Quién lo hubiera dicho... :-).