Cuando uno se compra un iPod, lo último que le preocupa es la duración de la batería. Normalmente. Y parece que no debería ser así. Aunque la batería puede aguantar muchos años de uso intermitente, parece que en los casos de uso contínuo es raro que siga funcionando razonablemente siquiera dos años.
Apple no sólo no lo dice en ningún sitio, sino que tampoco ha explicado hasta la fecha que el método de sustitución de la batería es tan complicado y caro que acaba saliendo por un 50% del precio del equipo nuevo. Al menos, hasta la fecha. Porque entre el 23 y el 30 de Diciembre se han presentado por fin cinco “demandas de grupo” (class action suits) en nombre de propietarios de iPods, que llevaban tiempo cociéndose. Se le acusa de publicidad falsa, incumplimiento de garantías y ocultación fraudulenta, y de incumplir las leyes de la competencia y de protección al consumidor de California.
En su informe trimestral público, Apple ha reconocido estas demandas y cuantificado su impacto, así como explicado que está investigando en las causas de la demanda.
Desde que empezó el ruido, Apple ha ofrecido una ampliación de garantía de un año, y un método de sustitución de la batería que (como decíamos) es seriamente más caro de lo razonable. Evidentemente, estas soluciones no han convencido a muchos de los demandantes. Da la impresión de que la empresa esperaba que los usuarios poco menos que tiraran el iPod cuando la batería dejara de funcionar bien :-).
Demandados por no hacer negocio
Recordemos que no hace demasiado tiempo, Apple tuvo que llegar a un acuerdo con propietarios de iBooks con problemas de calidad. Ese acuerdo, que ya hemos comentado, puede haberle salido barato comparado con lo que se le viene encima... si no es capaz de cambiar el modo de sustituir las baterías por uno más razonable.
Y lo curioso es que Apple aún no se haya fijado en que, bien llevado, ahí tiene un negocio mayúsculo...