Una buena noticia, o eso parece: los obstáculos a la apertura de un iTunes Music Store en Europa están siendo investigados por el comisionado de defensa de la competencia.
Al parecer, existe un marco llamado Acuerdo de Santiago (adoptado en el 2000 por la Confederación Internacional de Autores y Compositores) que permite a las empresas licenciar derechos para la distribución y streaming de música en todo el mundo, con un sólo contrato.
Pero hay algo raro: el acuerdo exige que la empresa compre los derechos a la "entidad licenciadora" de su país de origen, y no de cualquier otra. Es decir, si la empresa es francesa tiene que negociar con la entidad francesa: no puede comprarlos a otra. Y éso es contrario a la ley comunitaria de defensa de la competencia ;-), que exige que si la empresa es de la UE, pueda licenciar los derechos a través de cualquier "entidad licenciadora" de la UE.
El Acuerdo de Santiago pretende asegurar la distribución justa del dinero de las licencias entre los autores, compositores y editores, y cubre tanto el webcasting como el streaming, la música online a la carta y los vídeos musicales por internet.
Para entendernos: una "entidad licenciadora" es, por ejemplo, la SGAE, que cobra por los derechos en nombre de los artistas que la integran (polémicas aparte).
Y la Comisión afirma que la "exclusividad territorial" del acuerdo "no está justificada por ninguna razón técnica" y no es compatible con el alcance mundial de la red.
Según la UE, la estructura actual crea "un entorno de licenciamiento musical monopolístico". Las entidades deben poder competir entre sí para servir mejora a las empresas y a los usuarios que consumen las canciones. También dicen que los formatos musicales nuevos y la pérdida de territorialidad creada por Internet son difíciles de conciliar con los mecanismos actuales de licencia de copyrights.
De modo que las dieciséis sociedades que actúan como "entidad licenciadora" de cada país europeo dentro del marco del acuerdo de Santiago, pueden estar actuando en contravención de la ley europea de la competencia. Por de pronto, la Comisión les ha dado hasta mediados de Julio para contestar a sus objeciones, y se espera que intenten ampararse en las autoridades nacionales.
La mano de la industria
Esto es precisamente lo que las empresas que mencionábamos la semana pasada (Apple, RealNetworks, Roxio, Yahoo, y todas las demás que quisieran operar en toda Europa en un marco común) estaban deseando oir. Y desde luego, hace pensar que alguien ha ido a quejarse a Bruselas.
Posiblemente, este tipo de noticia baste para acelerar las negociaciones y que las propias entidades lleguen a una forma de actuar lógica y unificada. Pero si no lo hace, antes o despues la situación se simplificará por la via directa.
Alguna ventaja tenía que tener la Unión Europea para que tantos países quieran unirse...