La semana pasada ha sido importante para Macuarium, pero no todas las razones han sido alegres.
El pasado día 24, un poco antes del anuncio de Mac OS X, murió en Pamplona Clara Goñi, una de las personas más queridas en esta redacción y la última abuela que nos quedaba. Una persona muy especial, con una forma de ver y hacer las cosas que recordaremos siempre. Tanto sus opiniones como su forma de expresarlas, sus consejos y sus riñas, y los buenos ratos que hemos pasado juntos. Nos ha hecho sentirnos queridos, y la hemos querido mucho. La seguimos queriendo.
Muchas gracias
Y nos ha emocionado mucho ver el apoyo y la compañía que nos habéis prestado los usuarios de los Foros durante estos días. Esos mensajes (sesenta y pico en veinticuatro horas, si no recuerdo mal) han significado mucho, y no sólo para nosotros sino para los demás parientes de Clara. Han cambiado un poco más el modo en que veíamos la Comunidad de usuarios, y a la gente con la que nos relacionamos en ella. Sinceramente, nos habéis emocionado. Personalmente, me habéis emocionado mucho.
También agradecemos los mensajes de interés y apoyo llegados por otras vías. Colaboradores, amigos y lectores nos han hecho sentir su compañía. Lo he dicho antes: sois la leche, en el mejor sentido.
La abuela de Macu
Y hay algunas cosas de Clara (o Clarita, como se la llamaba en casa) que no sabéis y creo que os interesarán. Cuando Macuarium era un proyecto indeciso, que llevaba unos meses intentando tirar para adelante sin mucho éxito (veinte visitantes al día, más o menos), Clarita decía que esas cosas que hacíamos eran "cosas de brujería", pero no perdía ripio y aprendió a usar Internet para ver que decía de su pueblo, Lerín. Cuando empezamos a hacer cosas más o menos serias (la cobertura de la entrada del Mac en las tiendas de Ei System son un hito en nuestra historia), Clarita estaba aquí, con nosotros: tan cerca que tuvieron que sacarle una silla durante la presentación en la primera tienda, porque la aguantó entera, sin perder palabra. Y desde entonces, decidió que eso de los Macs era muy bonito y muy bueno.
Nunca manejó un Mac, pero era más mackera que yo o que cualquiera de los que hacemos ésto. Nunca supo exactamente para qué servían, pero sabía que eran buenos, y que hacían bien.
Durante estos años, solía preguntar cómo iban las cosas. Defendía el Mac a capa y espada frente a los peceros que tenía en casa. Le enseñamos las camisetas y le encantaron. Le contábamos los planes y las cosas que hacíamos. Cuando fuimos a Nueva York ya se encontraba muy mal, y gracias a Dios que Jobs canceló la Expo de París. Tal como estaban las cosas, no habríamos ido.
Si Macuarium tiene una abuela, desde luego es Clara Goñi.
Descanse en paz. Ya está con Angel, su marido, como ella quería.