Hace unas semanas en una reunión de la junta de CampusMac, alguien respondió que una propuesta no podía/debía llevarse a cabo porque era “poco profesional”.
Al margen del hecho que los que estamos organizando Campusmac somos mas cercanos a una ONG que a una empresa, la verdad es que el término “profesional” me ha estado dando vueltas desde entonces y analizaba, en lo cotidiano, cuales son las características de eso de “ser profesional”.
De entrada, lo de “profesional” me sugiere, al hilo del comentario inicial, que se trata de alguien que ejerce una profesión u oficio y, por tanto, de alguna manera ha de cobrar por ello, evidentemente todos los que fuimos a campusmac el año pasado, los que colaboran(mos) en los sites de Macuarium, Faq-mac, LSPM, Mac-Club y GUMs varios, no somos profesionales, “estrictu sense”, dado que aparte de algún agradecimiento ocasional no condicionamos nuestra ayuda a la reciprocidad pecuniaria... Así pues hemos de concluir que todos estos grupos mencionados son muy poco (o nada) “profesionales”... pues mira que bien.
Claro que quizás con la etiqueta “profesional” se quiera significar un esmerado servicio, una labor impecable y eficaz. Sinceramente no le veo la relación. Creo que los sites mencionados han resuelto tantos (o mas) apuros a los mackeros hispanos que los servicios homologados (de pago, claro) diseminados por el país.
No, el pagar el servicio no implica que sea de calidad, ni siquiera efectivo... todos conocemos anécdotas como el fontanero que para cambiar un simple grifo nos destrozó buena parte del baño o el coche que hubo de reingresar varias veces en el taller porque no acababa de arreglarse.... por no hablar del técnico al que llevamos un disco duro pidiéndole que intentara rescatar la información y nos lo devolvió reformateado.
Con el software casi pasa igual... es curioso que los servidores de WindowsNT (de pago, de mucho pago) se “cuelguen” mas que los Apache, del gratuito Linux... de hecho son más propensos a sufrir ataques de virus (como el ultimo, el masacrador de bases SQL).
Hace un par de años, a raíz de un estudio sobre shareware, me quedé perplejo al descubrir tanto programa de calidad gratuito (o casi), desconocido para la mayoría de nuestros colegas mackeros.
Además se trata de recursos sencillos... cuanto más barato más sencillo. Siempre he alabado Appleworks (antes Clarisworks) porque su gran capacidad de trabajo no necesita de complicadas herramientas, ni entrometidos asistentes... como ese irritante RurikMac de word que, mientras escribo ésto, está dando vueltas en una esquina de la pantalla esperando que le pulse para ofrecerme una de sus múltiples ayudas inútiles (¡¡para ya, pesao!!!).
Lo “profesional” además, ha de ser razonado. Tuve un jefe que era un genio, el mejor diseñador del mundo o su maestro... al menos esa era la idea que transmitía a sus clientes. Solo un cliente ignorante podía menospreciar su trabajo o darle consejo, solo a un inconsciente se le ocurriría discutirle la idoneidad de aquella imagen... la mayor parte de los estudios de publicidad basan sus desorbitados presupuestos de creaciones de marca (imagen corporativa, le dicen) en la segunda o tercera pagina, donde intentan convencer al “paganini” que ese diseño es parte de un sesudo estudio de su empresa y producto y no sacado/plagiado de un libro de marcas americano o japonés... poco importa que lo que allí se dice sea o no razonable, ni si tiene severos desfases con lo que después es el logotipo o su aplicación práctica, el caso es que el cliente tenga la sensación de estar contemplando un VanGogh... incomprendido en su época pero cuyo valor aumenta día a día.
Otro fundamento de “profesionalidad” es que ha de ser caro y lento. Me confesaba un colega que había trabajos que resolvía el mismo día que se lo encargaban, pero que debía retrasar su entrega una o dos semanas para que el cliente apreciara el esfuerzo creativo... sin comentarios.
El trabajo “pro” también ha de ser impecable: puedo utilizar como diseño comercial el garabato que ha hecho mi vecinito de 2 años con su paquete de pinturas Alpino, pero la presentación ha de ser delicadísima: en cartón rígido, tapas de vinilo y papel de seda, etiquetas con el equivalente pantone de los colores alpino, etc. y un par de copias en plotters de alta resolución.
Para mas impacto se puede hacer una versión de varios fondos en photoshop montadas sobre Powerpoint y presentadas en un CD con la cajita personalizada con el nombre del cliente y el estudio... Si eso lo acompañas con un acto protocolario de presentación, en sala de Hotel, con azafatas y cóctel, la faena no puede ser mas perfecta... ¡que bueno eres, vecinito!... ¿Exagerado? ¿Tan joven eres que no conociste el Cobi?
Vale que una presentación así vale un riñón, pero la factura que vas a presentar lo compensa... y al vecinito con un “guebokinder” le has hecho el ser mas feliz del mundo.
...Y sobretodo, sobretodo, para que un trabajo sea considerado “profesional” el cliente no ha ver el proceso (tus “fuentes de inspiración”) ni ser consciente del proceso, para que ni remotamente se le pueda pasar por la cabeza la idea de que “eso podía haberlo hecho yo también”.