Algo raro pasó en Estados Unidos en las últimas elecciones presidenciales, algo preocupante. Incluso se llegó a hablar de fraude. La victoria de Bush se basó en un (ejem) "puñao de votos" y no en una clara mayoría. Al final fue un juez afín a los Republicanos quien decidió que Bush sería presidente.
Muchos se fueron a la playa o se quedaron en casa en lugar de ir a votar, diciendo aquello de "todos los políticos son iguales". La abstención tuvo un peso muy fuerte en los resultados.
A esa abstención le debemos que ahora tengamos a Bush. Sí, lo tenemos; los europeos e incluso los iraquíes, no sólo los estadounidenses.
Gore
Al Gore se retiró de la política y se dedica a otras cosas. Desde hace poco, forma parte del Consejo de Administración de Apple.
Habrá que suponer que si Gore estuviera en la Casa Blanca, Bush estaría dedicado a la política tejana o estaría en el Consejo de alguna empresa petrolera de Huston. Incluso podemos imaginarlo de consejero de IBM, Intel o Microsoft, pero no de Apple.
¿Por qué?
Porque sí hay diferencia. No todas las empresas son iguales, aunque todas tengan como objetivo ganar dinero. La forma de buscar unos beneficios pasa por una filosofía, una cultura corporativa, incluso una determinada ética. Parece claro que Apple es un tipo especial de empresa, en la que Bush estaría fuera de lugar. De hecho, a los usuarios nos toca exigirle que siga siéndolo.
Votad al sinvergüenza
Tampoco es cierto que todos los políticos sean iguales. Aunque a veces tengamos que optar por el menos malo.
Hace algunos años hubo unas elecciones en Estados Unidos, creo recordar que locales. El candidato Republicano era un conocido miembro del Ku Klux Klan; el Demócrata había sido condenado por fraude. Para impedir el triunfo del racista, se activó una campaña ciudadana cuyo lema era "Votad al sinvergüenza". Así de claro, así de crudo. El peligro era la abstención, que podría darle la victoria a la política reaccionaria más peligrosa.
Muchas veces, en democracia, no se trata de elegir al bueno, sino al menos malo.
Algunos pensamos que en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas, habría sido mucho mejor que todos los ciudadanos hubieran votado por uno u otro candidato, aunque ninguno les entusiasmara.
Hoy la gente está en las calles americanas y europeas, pidiendo dimisiones. Si esa misma gente se queda en casa en las próximas elecciones estará, de hecho, emitiendo un voto a favor de más de lo mismo. Recordemos que sí hay diferencia, aunque a veces haya que escoger entre lo malo y lo peor.