Muy señores míos:
Me dirijo a ustedes ante la posibilidad de que estén contemplando entrar en contacto con nuestra especie. Supongo que, si cuentan con una tecnología que les permite desplazarse desde tan lejos, es porque poseen una inteligencia muy superior a las nuestra y que por tanto antes de desembarcar y decir aquello de "llevadme ante vuestro líder" (eso es lo que solían decir los extraterrestres de los chistes al bajarse del platillo volador), nos estarán observando y estarán evaluando los pros y los contras de un contacto directo. Espero que la presente les ayude en su decisión.
Doy por sentado que tienen intenciones pacíficas, ya que de lo contrario hace tiempo que nos habrían hecho volar por los aires sin hacer preguntas.
Castillos de arena
Una característica curiosa de nuestra especie se puede observar incluso entre los miembros más jóvenes. En una playa cualquiera, vean ustedes cuántos niños construyen cuidadosamente un castillo de arena y cuántos otros se deleitan en destruirlo a patadas. Echen la cuenta, creo que la proporción puede resultar escalofriante. Esos niños seguirán desarrollando su pericia, y unos años después no es imposible que se los encuentren en un parque arremetiendo a patadas contra las palomas (unas aves un poco tontas que abundan por aquí). En realidad, eso de atormentar y matar a los seres vivos es elevado a la categoría de arte entre los de nuestra especie, aunque a ustedes les cueste creerlo.
Hay algo que les quiero señalar por si les resulta de utilidad práctica. Entre nosotros, hay un cierto tipo de persona que disfruta pintando encima de las superficies limpias. Se consideran geniales y con derecho a imponer su "arte" a los demás. Lo digo por si dejan el OVNI por allí, sin vigilancia.
Pues sí, señores, somos una especie que, salvo excepciones, se deleita en destruir más que en construir, en afear más que en crear, y normalmente con una crueldad gratuita que supongo que a ustedes les resultará incomprensible.
Virus
A lo mejor les suena el término virus informático. Incluso tenemos una película en la que un americano bueno y muy listo derrota a los extraterrestres con uno de esos virus. La premisa de esa película parece ser que ustedes usan Windows, aunque yo creo que eso es mucho suponer. Si así fuera, y reciben desde la tierra un mensaje titulado "RE: My details", mejor no lo recojan. Pero en realidad me imagino que ni saben lo que es eso de Windows (es un sistema operativo parecido a un queso gruyere) y, por tanto, lo de los virus les es totalmente extraño.
El tema de los virus ilustra nuestro gusto por hacer daño, un equivalente a patear palomas. Hay gente que dedica muchísimo tiempo y esfuerzo a crear pequeños programas cuyo fin es destruir el trabajo y la inversión de los demás. Diran ustedes: eso será para ganar dinero, o para hacerse famosos. Pues no, ni una cosa ni la otra. Aparentemente lo hacen por el gusto de incordiar. Tienen la destrucción absurda y cruel como misión en la vida. ¿No lo entienden ustedes? Yo tampoco, y eso que soy de aquí.
Letra pequeña
Y en la misma línea, si los humanos les ofrecen "liberar", "democratizar", "reconstruir", o "enviar misiones humanitarias" a su planeta no acepten a la ligera. Les recomiendo que no firmen nada sin mirar cuidadosamente la letra pequeña, que luego pasa lo que pasa.
Y respecto a lo de la frase "llevadme ante vuestro líder", mejor no la pronuncien, que a lo mejor los llevan ante un señor de bigotito con el cual se van a aburrir como ostras. Puede ser más entretenido que insistan en que mejor los lleven ante el líder absoluto de todo el planeta, que también lo hay. Ése tampoco es que tenga mucha conversación, pero se pueden divertir preguntándole en qué continente está Somalia o cuál es la capital de Francia.
Por último, antes de llegar a una decisión respecto a contactar con nosotros, les recomiendo que lo consulten con otras especies inteligentes del planeta. Pregunten a los delfines o a las ballenas sobre su contacto con nuestra especie. Después de lo que les cuenten, si ustedes deciden no hacernos volar por los aires, es que no son tan listos como nos creíamos.
Reciban un atento saludo,
Liam O'Neil