El fracaso de la interfaz de Mac OS X
Se ha dado un paso adelante en tecnología y estética, pero un paso atrás en funcionalidad, por Nemo
25/1/2004
La interfaz gráfica de OS X es sorprendente aún hoy, momento en que los proyectos más o menos imitativos de Microsoft (para Longhorn) o de Sun (para su Linux, llamado Looking Glass) hayan visto la luz comercial.
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| Looking Glass de Sun en acción |
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| Otra imagen del mismo |
La tesis aquí es que esa interfaz formalmente sorprendente es sumamente improductiva, supone un paso atrás en términos netos respecto de la interfaz de OS 9, y en conjunto no podrá mantenerse mucho tiempo tal y como la conocemos hoy. Trataré de explicar por qué. En general estoy de acuerdo con las apreciaciones de Tognazzini y Siracusa, por lo que recomiendo al lector que se familiarice con esos excelentes análisis (disponibles sólo en inglés), yo me limitaré aquí a comentar a partir de ellos, complementándolos.
1- Una forma de hacer las cosas
Microsoft propone (y Linux Gnome/KDE copia y multiplica) múltiples formas de hacer las cosas. Tantas que la interfaz llega a resultar sobrecargada y “pesada”. Apple, por el contrario, siempre ha fijado “una” forma de hacer las cosas. Por ejemplo, evita los “temas” que modifiquen la apariencia de la interfaz, y se resiste a incorporar posibilidades que están al alcance del usuario con añadidos de terceras partes.
2- Tareas frente a... ¿qué?
La interfaz de Windows está basada, más o menos, en las tareas, que quedan recogidas en la barra inferior. Tareas pueden ser los documentos o ventanas abiertos de una aplicación. El menú de inicio nos da acceso a las aplicaciones, cosa que se puede hacer también con la barra de herramientas superior. Eso permite organizarse en la práctica de forma bastante productiva.
Ahora fijémonos en la verdadera bestia negra de OS X, el Dock. El Dock dispone a la izquierda aplicaciones de dos tipos: guardadas por su uso frecuente, o que aparecen por haber sido activadas. A la derecha hay tres tipos de cosas: agrupaciones de aplicaciones (si colocamos una carpeta con las aplicaciones, o con alias de ellas), documentos o ventanas minimizadas (que serían las “tareas”). Es decir, hace de todo, pero nada bien. Se supone que Exposé viene a ayudar en esto, pero la verdad es que no demasiado: las “tareas” minimizadas en el Dock, o de aplicaciones “ocultadas”, no entran en la muestra de tareas disponibles de Exposé.
A lo anterior se unen incongruencias. Por ejemplo, hay aplicaciones que sí se basan en “tareas” (por eso sus ventanas, minimizadas, son en verdad un racimo de tareas). Por ejemplo Safari y sus “tabs”:
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| Tareas, todas juntas |
Parece que la interfaz general de OS X se basa en aplicaciones, más que en las tareas abiertas de éstas. Así, tenemos que bajar al Dock para cambiar de aplicación, o para “desocultarlas”, antes de activar Exposé para elegir entre las tareas de la misma. Dos pasos en vez de uno, que sería suficiente si el sistema operativo nos listara en todo momento todas las tareas pendientes. El problema es que el Dock dispone de un pequeño espacio para ello (la parte derecha) que además se usa para otras cosas.
3- El problema del espacio vacío que es el escritorio y los problemas de Exposé.
El Escritorio es un espacio vacío que sirve, a lo sumo, para poner todo tipo de cosas, sin jerarquía de ningún tipo. Una variante de Exposé nos lo descubre, pero las distintas variantes de Exposé se debilitan unas a otras, pues el usuario tiene que saber cuál necesita usar y cómo se activa cada una de ellas antes de ponerla en marcha. Es más, hay que tener en mente que una de las variantes de Exposé (selección de tareas) no funciona con aplicaciones ocultas o ventanas (tareas) minimizadas.
4- Más ruido: una nueva forma de trabajar.
Hasta ahora los archivos se organizaban en el ordenador según la metáfora del escritorio: estaban en un "lugar" y sólo en uno, dentro de "carpetas". Con sólo echar un vistazo al sistema interno de organización de iTunes o iPhoto (o de Mail) uno se da cuenta de lo ineficiente que es ese sistema de organizar archivos. Pero hay una forma más lógica de organizar los archivos, y es asignándoles un conjunto de propiedades que los identifiquen y permitan clasificarlos (metadata, o sea, datos sobre datos). El almacenamiento y manipulación de los archivos se haría de forma similar a cualquier base de datos. De hecho la nueva interfaz en la que Apple está trabajando permite ya operar "como si" esto fuera ya una realidad.
Un ejemplo lo tenemos en iTunes e iPhoto, los programas más acabados en esta nueva filosofía. En ellos los archivos se pueden incorporar a "listas" que no son las antiguas carpetas, sino distintas "selecciones" a las que un mismo archivo puede pertenecer. Podemos tener una canción de Sinatra en la "lista" dedicada a "Sinatra", pero a la vez en la de "canciones americanas", y en la de "canciones románticas", etc. Lo mismo puede ocurrir con una foto. Esto se podrá generalizar para el Finder. En vez de carpetas tendremos “listas” y “sublistas”, y los archivos podrán estar "adscritos" a más de una de ellas. Apple puede introducir restricciones para no confundir a los usuarios, y ofrecer más posibilidades para los usuarios avanzados.
Un precedente de todo esto, anterior al logro de BeOS y su BeFS, fueron sin duda las carpetas de "búsqueda activa" de Copland: eran ventanas de búsqueda que podían guardarse (como “pestañas”) y que se actualizaban en tiempo real. Era posible crear una carpeta que no "contuviera" archivos, sino que me mostrara los archivos que, localizados donde fuera, cumplieran con ciertos requisitos. Por ejemplo, todos los archivos mayores de 80Mb. Si creo y guardo donde sea un nuevo archivo con esa característica, la carpeta con búsqueda activa me lo mostraría inmediatamente. Se trata de la misma filosofía explicada de las listas.
En efecto, esa nueva forma de trabajar tiene su propia interfaz, fácilmente identificable por el look metálico que las aplicaciones que lo usan. En general se trata de aplicaciones que nos permiten mostrar y trabajar con determinados tipos de archivos: iTunes para el audio, iPhoto para las fotos, Safari para los archivos html y el propio Finder para todo lo demás. Pero hay aquí también inconsistencias: QuickTime no ha cambiado su aspecto para adaptarse a la idea de "interfaz para manipular determinada clase de archivos de manera similar", pero que sin embargo lleve el look metálico; o que no lo tenga Mail, que sí tiene una interfaz muy similar a la comentada.
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| La misma idea para agrupar y clasificar. (¿Para cuando un look metálico para Mail? |
Todo lo mencionado hasta aquí hace de la interfaz de OS X una mezcla de cosas sin dirección y sumamente confusa e improductiva. A veces me he sentido frustrado ante la necesidad de cambiar de tareas, viéndome liado en una maraña de acciones para desocultar, mostrar y elegir.
5- Posibles soluciones
Bruce Tognazzini (un ex-peso pesado en el diseño de interfaces... de Apple) plantea en el artículo citado una posible solución: la instalación de aplicaciones de terceras partes que suplan los fallos de OS X, a la espera de que Apple corrija de una vez los problemas.
Una de esas aplicaciones permite recuperar las “pestañas” que se utilizaban en OS 9 (DragThing), que es una forma más racional de colocar alias para su acceso rápido que el Dock y sus dos mitades extrañas. Las “pestañas” no son más que carpetas con cosas, minimizadas de forma un tanto especial en los bordes de la pantalla. NeXT ya tenía algo parecido en forma de “cajones”. Las nuevas “listas”, manejadas al estilo de Copland, podrían ayudar. Deberíamos poder crear carpetas especiales que contengan listas de archivos (representaciones) que cumplan con ciertos criterios y se renueven en tiempo real. Por ejemplo, las aplicaciones más usadas en los últimos 7 días, o los archivos de Word abiertos el día de hoy, etc.
Una segunda innovación podría ser la función, soportada en OS X pero oculta, de “minimizar en el sitio”. Consiste en lo siguiente: al minimizar una ventana (“tarea”), en vez de reducirse en el Dock lo hace en el escritorio, y su icono nos informa de la aplicación a cargo de la tarea y se refresca en tiempo real. Esta representación debería existir para toda tarea, incluso para las activas. Exposé podría quedar reducido a mostrarnos el escritorio, para elegir tareas (excepto Safari), y las “pestañas”, para elegir aplicaciones y documentos. De esta forma damos además un uso al enorme espacio vacío del escritorio y nos liberamos de las estrecheces del Dock. Existe otra aplicación para activar “minimizar en el sitio”, por lo que algo parecido podría hacerse hoy mismo (WindowShade X).
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| Distintas opciones de reducción |
El caso es que algunos criterios deben adoptarse, porque la fase de experimentación debería acabar ya. Hay que renunciar además a instrumentos que han fracasado (si bien podrían mantenerse como opciones), y me refiero al Dock. Recuerdo que la interfaz del OS 9 respondía a mis acciones sin demora, y que nunca tenía que pararme a pensar en cómo hacer algo, de lo intuitiva e inmediata que era. Una vez organizadas algunas pestañas empezar a trabajar de forma productiva era inmediato, y sólo echaba en falta algún procedimiento para mostrar (y elegir) las tareas activas. Está claro que la parte derecha del Dock no sirve para eso (estrecha y multifunción además), así como la izquierda no sirve para lo que servían las “pestañas”. Se ha dado un paso adelante en tecnología y estética, pero un paso atrás en funcionalidad.
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