HISTORIA DE UN SWITCHER, MUY ANTERIOR A LA EXISTENCIA DE ESTE CONCEPTO
Como es de sobra conocido, nací a muy temprana edad. En mi más tierna y, por qué negarlo, feliz infancia la informática probablemente ya existía, soy del '67, pero para mi no tenía importancia. Mis prioridades entonces eran comer, dormir y que me cambiaran el pañal en su momento. Supongo que hasta tener algo dulce en el chupete era prioritario para mi frente a la informática.
Mi primera referencia respecto a los ordenadores ronda hacia la segunda mitad de la década de los setenta o incluso los primeros años de los '80, cuando mi padre traía de la empresa en la que trabajaba fichas perforadas para tomar notas (ahora caigo en que debía ser muy incómodo escribir con cuidado de no caer en una perforación...). Ese fue mi primer contacto con el término ordenador o computadora, no recuerdo cuál se usaba.
MIS PRIMEROS CONTACTOS
El caso es que la informática y los ordenadores desaparecieron de mi vida hasta los 18 añitos aproximadamente: en el 85 cuando mi hermano, que había empezado sin éxito un par de carreras, hizo un curso de IBM de programación RPG 36, para mainframes del gigante azul.
El día que acabó el curso, uno de los compañeros lo fichó para la empresa en la que trabajaba.
Así entró en casa la informática. Al cabo de unos meses, mi hermano se endeudó para comprar un IBM, no se muy bien si AT o XT, creo que con un disco duro descomunal, de unos 20 MB, con diskettera de 5¼, monitor monócromo y aquel aspecto robustísimo que tenían los primeros IBM. Ahí contacté con la informática.
En ese momento empecé a utilizar WordPerfect... y mi mayor pesadilla era cuando no podía acceder a alguna de las cuatro opciones que salían al arrancar el equipo y tenía que llamar a mi hermano para que me reescribiera el autobat (creo recordar que se llamaba) con sus cuatro opciones, 1- WP, 2- Lotus 123, 3- DBase y no me acuerdo qué más. Llegué a escribir algún trabajo con ese equipo, olvidando el suplicio de la máquina de escribir.
EMPEZANDO A VOLAR
Acabada la mili volví a estudiar (poco) y si tenía algún trabajo de clase lo hacía con el ordenador de mi hermano y su DOS. Siempre era difícil imprimir y cuadrar en el papel continuo los textos, pero al final se conseguía.
Por esas fechas conocí a mi chica y tras un año juntos decidimos convivir, para lo que había tenido que buscarme un trabajo "serio". Me había incorporado a currar en una asociación empresarial, donde había un clónico en las mismas condiciones que el equipo de mi hermano, DOS y autobat, con el que podía trabajar mientras no se descuajeringara el maldito autobat.
Por mi trabajo tenía que ir al Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana (IMPIVA) a menudo, para consultar ayudas y planes de subvenciones.
Era 1990 y allí vi los primeros Macs.
Lo primero que me llamó la atención fue aquel salvapantallas del "skyline", en el que se iban encendiendo o apagando luces, no se si el mismo de los fuego artificiales en el horizonte. Bonito primer contacto con el ordenador ese de la manzanita.
Además, en esa época también me llamó la atención el ordenador de pantalla vertical del mismo fabricante y cuando vi allí una hoja en la que escribías y se veía la hoja y como se disponía el texto ya fue el no va más. Yo escribía las circulares para los asociados con wordperfect, en letras verdes sobre fondo negro.
EL GABINETE DE PRENSA, EL GUSANILLO POR LOS MAC
Un par de años después se contrató un gabinete de prensa que reclamaba la publicación de una revista y que hubo de conformarse con un nuevo PC clónico, porque entonces los Macs todavía eran demasiado caros para nuestro presupuesto.
Yo en ese momento ya empezaba a dominar la historia de Sculley al frente de Apple, puesto que una de mis obligaciones era leer la prensa económica y ya era, sin haberlo tocado un amante del Mac. Incluso durante aquella época, que finalizó con el año 1994, creo recordar que leí de la presentación del Newton.
De allí salté a la empresa de un asociado, dónde de nuevo el entorno era de PC clónico, con DOS y un programa a medida para la gestión de los clientes y sus expedientes. Además unos jefes algo agarrados contribuían a ver el fantástico mundo del clónico y el autoabastecimiento y montaje de piezas de unos equipos en otros y demás situaciones clásicas del entorno PC.
El Mac se alejaba de mi vida, aunque seguía siendo mi deseo y me seguía preocupando por la sucesión de CEOs en la compañía.
Mientras tanto mi hermano adquirió un IBM portátil 486 (creo recordar), el "negrito", con lo que el viejo IBM vino a casa para que el hijo de mi mujer pudiera hacer sus trabajos del cole... y unas pancartas que entonces nos dejaba hacer un programa con un nombre como "algo-banner". Ponías un texto y elegías el formato del texto o dejabas que el programa fuera haciendo sugerencias. Luego lo imprimíamos en papel continuo... jjjj
LA PRIMERA VEZ QUE TOQUÉ PELO
En el año '97, por fin, tuve mi primer contacto con un Mac, pues me incorporé al departamento de comunicación de una consultora, donde además de establecer estrategias de marketing se desarrollaban identidades corporativas, PLV, catálogos...
Aunque mi trabajo era de ejecutivo de cuentas el equipo que se me asignó era un LC II, la caja de pizza, con Mac OS 7.5.
Mi relación con el Mac había empezado con buen pie. El equipo no era muy rápido pero iba bastante bien, el trabajo me gustaba y el Performa del jefe (todo en uno) o los PowerMac 7xxx y otro creo que 9xxx con su AppleVision todavía me gustaban más.
Al tiempo de entrar en esta empresa, los Macs ya habían bajado considerablemente (de hecho recuerdo un anuncio con ese argumento de venta), pero no lo bastante frente a un clónico con sistema operativo pirata. Así que pese a mi insistencia y a la de mi mujer (que había vendido antes de conocerme ordenadores Atari), triunfó el empeño del "niño" y el ordenador que compramos fue un Pentium 133 mhz con Windows '95. Ya se sabe, para ser compatibles.
Así que la propiedad del Mac siguió postpuesta, aunque al menos podía utilizarlo en el trabajo.
Un año después, una suscripción a la revista Emprendedores me trajo un módem externo y, la vuelta a la empresa anterior a la consultora, ayuda para configurarlo.
ME REBAUTICÉ COMO SILTA
Así empezó el nombre "silta" y las visitas a la web de Apple, pagando a telefónica por cada conexión. El Pentium no paraba de dar problemas y cada dos días tenía que llamar al técnico, porque no tenía copia del sistema (me trajeron el equipo e iba, qué iba yo a saber).
En la empresa a la que regresé no paraba de insistir en lo maravilloso que había sido trabajar con el Mac y me contestaban, cómo no, que para diseño estaban muy bien, pero que para nada más, amén de lo caro que era.
La cosa siguió así pese a la salida del revolucionario iMac. En ese momento vi el Mac más cerca que nunca y las cuentas de un clónico equivalente frente al iMac no hacían sino reforzar mi teoría.
Además, la amistad que mantenía con mis compañeros de la empresa de marketing y publicidad mantenía viva la llama del Mac. Durante un año no paré de dar la paliza a mi mujer sobre el maravilloso iMac, incluyendo varias visitas al Apple Center más cercano.
TODO LLEGÓ: EL IMAC, LOS FOROS... ESTABA ENGANCHADO AL MAC
Por fin en Diciembre de de 1999 llegó el momento... una entrada y 24 plazos por el iMac DV-SE. El primer iMac grafito, con 128 MB de RAM, 13 GB de disco duro, DVD-Rom y Mac OS 9.0.4. Mi primer Mac.
El resto es historia... conocí Macuarium, el chat de faq-mac, hice buenas migas con Alf y entre él y Miguel, no se muy bien cómo, me vi escribiendo sobre el Mac, aunque de manera esporádica.
Estaba enganchado al Mac.
Al poco de tener el equipo dejé otra vez la empresa y durante tres años anduve haciendo trabajos de manera independiente, tratando de sacar adelante un proyecto personal.
Mi iMac fue evolucionando, y el HD pasó a ser de 40 GB cuando el original se murió a los dos años y medio aproximadamente. El aumento de RAM en 512 MB adicionales unos meses después, fue el paso previo al Mac OS X y la compra de Mac OS X 10.2 (Jaguar) el salto definitivo.
El iMac cumplió sus expectativas magistralmente, nos sirvió para conectar a internet por módem al principio (a través de las tarifas "onduladas") y por ADSL más tarde. No hubo nada que no pudiera hacer con él.
Apple no dejó de presentar maravillas en todo ese tiempo, que yo no dejaba de celebrar y seguí escribiendo sobre el Mac, participando en foros y listas de correo y disfrutando de ser maquero, mientras Apple se sacaba de la manga el nombre que me definía como usuario de Mac venido del PC... "switcher".
¡¡Afortunadamente!!
silta
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