Es curioso, pero después de la explosión que se produjo en torno al 14 de Abril, cuando todos los medios parecían tener algo que comentar sobre el tema, apenas se oye nada nuevo sobre el famoso rumor de “Apple compra Universal Music”. Y es una pena.
Lo que hay
El hecho es que Apple es una empresa que lleva rato diciendo que quiere cambiar su modelo de negocio más hacia los servicios. Y es una empresa que vende el reproductor de MP3 más popular (en los EEUU; fuera la cuestión precio se nota más). Y que tiene una de las tecnologías multimedia más avanzadas.
Y sin embargo, las mayores empresas de distribución de contenidos audio por internet, como Pressplay, MusicNet y Listen.com, no daban soporte al Mac. Evidentemente, algo había que hacer.
Y por lo que se sabe (Apple aún no ha anunciado nada, aunque se espera que lo haga el próximo día 28), Apple hizo algo: llegó a un acuerdo con las cinco grandes para distribuir sus canciones via web mediante un servicio exclusivamente para Mac. Aunque es de suponer que acabe dando servicio a iPods peceros, este sistema sería a la vez una forma de eliminar la desventaja de los mackeros aficionados a la música, y de dotar a Apple de una nueva línea de negocio que no tiene porqué implicar cambios serios en su forma de actuar.
Este acuerdo será anunciado, de acuerdo con el New York Times y el Wall Street Journal, “en las próximas semanas”.
Y hablando de éso...
Una de las empresas con las que Apple tuvo que hablar es Vivendi, un grupo de origen francés que abarca desde el tratamiento de aguas hasta los servicios online: partiendo de negocios de la “vieja economía”, su presidente (ya ex-presidente) se dedicó a invertir en todo lo que tenía que ver con la “nueva” y a intentar crear un grupo multimedia mundial. De paso se mudó a Nueva York y se codeó con las estrellas de cine, pero esa es otra historia :-). Lo que nos interesa es que Vivendi está en muy malas condiciones económicas y necesita reducir deuda urgentemente. Al parecer, lo pensaba hacer vendiendo algunas filiales poco atractivas pero rentables: en los tiempos que corren, no pensaban que nadie podría querer comprar Universal Music, su filial discográfica y la líder mundial de un sector bastante decaído.
Y entonces aparece Apple, y les cuenta sus planes para vender música por Internet sin ser pirateados en masa y sin perder dinero y sin... y salen de la reunión con una propuesta diferente: en vez de acceder al catálogo de Universal, Vivendi propone a Apple que se quede con toda Universal Music: desde el catálogo al canal de distribución, pasando por los estudios de grabación, cazatalentos, etcétera.
Precios y tesorerías
El precio que se barajaba en la prensa en esos momentos era de 5 o 6.000 millones de dólares. Apple, como otras empresas informáticas, está sentada encima de un montón de dinero y activos líquidos que no puede invertir con rentabilidad en su propio sector (porque no es rentable) y tampoco fuera (porque los mercados están de capa caída)... y que en esos momentos se estimaba en unos 3.000 millones de dólares. La conclusión era que Apple no iba a endeudarse a fondo para entrar en un mercado que no conoce.
Y sin embargo, hace unos días Fred Anderson, el director financiero de Apple, desveló que las reservas líquidas de Apple en este momento (curiosamente) alcanzan ya los 4.500 millones de dólares. Por alguna buena razón, Anderson parece creer que hay algo útil que hacer con tanta liquidez.
En la otra banda, presuntas fuentes cercanas a los franceses informaban de que los detalles de la compra no estaban claros y podrían venirse abajo por falta de acuerdo en la etiqueta del precio.
Y ahora, Microsoft
Curiosamente, al poco tiempo empezó a oírse hablar de otro gigante mucho más grande y con mucha más liquidez desaprovechada: ni más ni menos que Microsoft podría estar rondando la operación. Un rumor que puede haber nacido por generación espontánea (como casi todos), por ganas de torpedear la operación encareciéndola (probable, si Microsoft creyera que Apple iba en serio) o porque es verdad.
Sin embargo, hay algo que desautoriza el rumor: Microsoft está ya hablando con Time Warner sobre tres cuartos de lo mismo.
¿Una forma diferente de vender música?
Partiendo de que lo único serio es la intención de Apple de distribuir música legalmente vía web aprovechando sus propias tecnologías y la red de usuarios de Macs y de iPods, y que aún eso está sin confirmar por la empresa, ha habido todo tipo de especulaciones y reflexiones... pero curiosamente, se han centrado sólo en un aspecto: las mejoras que Apple podría introducir en el negocio de la producción y distribución musical.
Hasta prensa razonablemente seria como Business 2.0 se han lanzado a especular sobre la posibilidad de que Jobs y Apple “revolucionaran” el anquilosado mundo de las discográficas, de que “derrotaran” a los piratas y a los top-manta del mundo, y llevaran la música a una nueva era de esplendor. Muy interesante, y muy divertido (especialmente cuando se lee a algunos especulando con que los músicos mackeros harían cola para ser distribuidos por la nueva “Universal iMusic”, como si en las cosas de comer importara el logo).
Pero si Apple quisiera realmente rehacer el negocio de la música, lo último que necesita es una discográfica. ¿Dónde está la ventaja de nuevos métodos de selección, promoción y distribución, si te sigues cargando con los costes de los viejos métodos? ¿Qué haces con decenas de miles de personas que sólo saben trabajar de una manera? ¿Qué haces con socios, asociaciones de gestión de derechos de autor, fabricantes, tecnologías... que ya no te interesan? ¿Qué gracia tiene comprar una discográfica si lo que quieres es deshacerla?
No, incluso si Apple quisiera comprar Universal Music (que no parece probable) no sería para “reinventar el negocio” desde dentro. Es más económico hacerlo desde fuera.
*¿Alguien dijo “Sony Music”?
En cambio, algo que no se ha señalado suficientemente es la relación entre ser el dueño de la mayor discográfica del mundo y controlar de cerca la evolución de los estándares multimedia y los sistemas de gestión de los derechos de autor (DRM), dos de los temas en los que Apple tiene mejores argumentos y peores perspectivas.
Cuando se ha escrito sobre el paralelismo con la entrada de Sony en el mundo de la producción, ha sido para subrayar las complicaciones serias que supone para la empresa japonesa coordinar sus intereses como fabricante de electrónica y como fabricante de contenidos multimedia. Pero lo que no se ha señalado es que Sony sigue ahí por una buenísima razón: porque su participación en la industria de los contenidos le garantiza que no le volverá a pasar lo que le pasó con el formato Betamax en los vídeos domésticos.
Sony está en los contenidos porque quiere controlar el formato en el que salen al mercado, y lo hace a través de una empresa lo suficientemente grande como para influir en el sector de forma decisiva. Si ellos deciden que un formato no va, el formato no va, y punto. Y si quieren lanzar un formato nuevo, o un aparato nuevo, saben que los compradores no se van a quedar sin nada que poner dentro, porque la propia Sony producirá contenidos (y, a través de las alianzas de la industria, acabará consiguiendo que los demás productores lo hagan).
En estos momentos, Apple está perdiendo terreno frente a la ofensiva de Microsoft en el terreno de los visores multimedia y (especialmente) en el de la gestión de derechos digitales, donde la presencia de Windows es un arma suficiente para garantizar que si Microsoft propone una opción, la industria la adoptará... aunque sea cerrada, propietaria, o incompatible con el Mac. Es un riesgo real, y a corto plazo.
Y la compra de Universal (o una alianza verdaderamente estrecha) podrían cambiar las tornas lo suficiente para que Apple tuviera con qué defenderse... y, de hecho, atacar con toda la batería de QuickTime.
Ahora en serio
Pero todo ésto son especulaciones bastante salvajes. Universal Music es un gigante poco rentable que no tiene nada que ver con Apple, un riesgo enorme, y una apuesta muy fácil de perder... en la que encima, habría que empeñar todos los recursos libres de la casa.
En cambio, un servicio de distribución musical de pago, con todas las canciones de las cinco grandes y un modo razonable de hacerlas llegar a los ordenadores e iPods de sus clientes... no es sólo un negocio: es todo lo que hace falta para “integrar hacia abajo” y construir una discográfica de nueva generación de verdad.
Pensad en ello. Si ya tienes un público acostumbrado a consultar tu servicio y comprar online tus canciones, ¿qué te cuesta lanzar y probar grupos nuevos, sin costes de publicidad ni de reproducción ni de distribución? ¿Qué te cuesta reventar el mercado de verdad, con costes infinitamente menores que si partieras de una estructura como la de Universal Music? Y si encima tienes una alianza seria con una de las “grandes”, ¿quién te va a parar?
Apple puede estar a punto de dar la vuelta al mercado musical... pero si lo hace, creemos que no será comprando Universal Music. No le hace falta :-).