En Andalucía las llamamos "alúas" pero el nombre correcto es aludas.
Efectivamente son reinas potenciales: hormigas con pacacidad reproductora. Dentro de cada especie las hay más gordas (las hembras) y más pequeñas (los machos). Salen del hormiguero cuando llueve, porque así es más fácil hacer un agujero en la tierra y generar su propio hormiguero.
Se aparean en el aire, al chocar con un macho y después de aparearse se le caen las alas y entonces hacen su hormiguero.
Las puedes coger y guardarlas en una caja durante meses. Para alimentarlas solo hace falta un papel de estraza (de los de las pescaderías antiguas) humedecido con agua.
Si conservan las alas es señal de que no están fecundadas. Si pierden las alas tendrán prole.
De pequeño siempre iba con mis hermanos, cuando salían las aludas, con una hazada a escarbar en los hormigueros para coger aludas y guardarlas. Las cogíamos por miles. Es algo muy típico en ambientes rurales.
La utilidad es para cazar: En una trampa de alambre (costilla), que es como un cepo en miniatura, para cazar pájaros pequeños (gorriones, insectívoros, zorzales, etc.).
Se pone como cebo una aluda. La costilla ya viene pensada para agarrar a la aluda por el abdomen sin matarla y sin que pueda escaparse (con un pequeño arito de alambre que puede abrirse y cerrarse fácilmente). Se entierra la costilla y sólo se deja fuera la aluda.
Un olivar es un buen terreno para ello. Se entierra un centenar de trampas tomando como referencias los olivos para luego poder recuperarlas.
Esto se hace de madrugada. Cuando sale el sol, el brillo de las alas de la aluda atrae a los hambrientos gorriones y pájaros insectívoros que caen en la trampa al cerrarse la costilla.
Al picar el pájaro en la aluda se suelta el mecanismo que cierra la trampa.
Una hora después se da un repaso por las trampas, se recogen las presas y se vuelve a montar la costilla con una aluda nueva.
Es fácil cazar por este método varias docenas de pajaritos que luego, fritos, están de vicio.
Hace muchos años que dejamos de cazar por este método, porque el inconveniente es que caen muchos pequeños insectívoros, que son beneficiosos para la agricultura y pueden contener plaguicidas, de modo que su consumo parece no ser demasiado saludable.
Pero sigue siendo un método muy usado en los pueblos de Andalucía.