¿Un largometraje montado en un Mac? Parte
V, por William McGrath
Lo hisimos, Rafa, lo hisimos
22-03-2.000
La última etapa del montaje transcurrió sin sobresaltos.
Cuando empezamos a volcar a cinta secciones largas en torno a
los 20 minutos el ordenador empezó a carraspear. Esto era
preocupante porque al final íbamos a tener que ejecutar una película
de casi hora y media para grabarla en cinta, sin que se saltara ningún
frame. Se añadió RAM (al final trabajamos con unos 700
MB) y se solucionó el problema.
El software, la versión 1.0 de Final Cut Pro, y la actualización
a la 1.1 dio todos los problemas del mundo e incluso unos cuantos más.
Menos mal que finalmente salió la 1.2, con la que ya no
hubo pegas de ningún tipo.
Montamos cada secuencia en un archivo independiente, y luego empezamos
a integrar cuatro o cinco secuencias en un solo archivo, y así
hasta integrar la película entera. A medida que el proyecto crecía
iba siendo más crítico el espacio de disco, por lo que
se hizo más frecuente tener que tirar a la papelera los renders
("La Papelera contiene 145 ítems que utilizan 2,5 GB de
espacio de disco...") y dejar haciendo renders nuevos mientras
parábamos para comer.
Final Cut Pro también nos sirvió para mezclar el sonido,
y el resultado fue bueno. Desde que rodamos, la calidad del sonido fue
prioritaria: nuestro estupendo técnico de sonido grabó
todo en DAT (audio digital) y sólo utilizamos como referencia
el sonido grabado por la cámara. Sabíamos que muchas películas
es donde fallan: tienen todo excelente, menos el sonido, y eso menoscaba
el resultado final.
Puestos a vivir de prestado, acepté el ofrecimiento de mi ex
alumno y amigo Erich Pahl, que puso a mi disposición su etapa
de potencia y altavoces (es músico y trabaja con Mac). Aunque
mezclar el sonido fue un trabajo adicional muy laborioso, el resultado
ha sido excelente. Atendiendo a los profesionales que nos asesoraron,
tuvimos cuidado en bandear el audio, dedicar determinados canales a
voces, otros a ambientes, otros a músicas, otros a efectos cine.
La película entera la grabamos en una cinta miniDV y tuvimos
que ir de laboratorio en laboratorio para ver quién nos la podía
transferir a Betacam Digital. No fue tan fácil, ya que se trata
de unos procedimientos muy nuevos. Finalmente fue Molinare, en Madrid,
quien nos lo solucionó. La cinta Betacam Digital (a fin de cuentas
ha sido un paso de digital a digital, por tanto muy limpio) la vamos
a utilizar como máster para el paso a cine.
Transferir una cinta de vídeo a cine de 35 mm es costoso, y
actualmente estamos en proceso de conseguir el dinero necesario. Mientras,
hay distribuidores que tienen interés; negociar con ellos su
estreno en salas comerciales es algo que, por fortuna, no me toca a
mí.
Lost, Perdidos en Nueva York es el primer largometraje del mundo que
ha sido rodado en vídeo digital y montado en un PowerMac con
Final Cut Pro. Al menos nadie en Apple sabe de ningún otro. Creo
que marca el camino a seguir en vídeo corporativo, en televisión
y en cine de bajo presupuesto y alta calidad.
Estais todos invitados a verla, como se suele decir, pronto, en las
mejores salas.
(N. del E.: Y por cierto, el domingo que viene se exhibe en la FNAC
de Madrid. No es cine sino vídeo, pero así podréis
haceros una idea :-) ).