7-05-2.000
Como dice nuestra abogado
titular, esta semana ha sido especialmente divertido tener
un Mac. Sobre todo cuando salía el tema del virus "ILOVEYOU"
y podías decir aquello de "A mí eso no
me afecta". Rápidamente el incauto saltaba diciendo
que cómo no iba a afectarnos, con la de correo que
recibimos, qué peligro, etcétera... la sonrisa
iría creciendo hasta que con gesto condescendiente
le decimos, "No, mira, yo es que uso un Mac".
¿Y? Y nada. Eso es lo frustrante.
La mayor parte de los usuarios de ordenadores de este país
y del mundo han oído hablar del puñetero virus,
pero ni la mitad sabe lo que es un Mac. Y los que tienen una
ligera idea (saben que existe y que no es lo mismo que un PC)
no tienen ni idea de porqué es inmune a las plagas que
se ceban en los PCs con Windows. El concepto mismo de que haya
algo que no sea compatible ni con los virus y sin embargo sirva
para trabajar a gusto les resulta incomprensible.
Y la prensa... qué espectáculo.
Nadie se ha olvidado de mencionar el virus, pero no recuerdo
un sólo medio de comunicación que se haya fijado
en el detalle de que no afecta más que a Windows... como
si el OS de Gates fuera universal. Como si media prensa española
no se escribiera sobre Macs. En resumen, como si no fuera interesante
decir, y decirlo claro, que existe una alternativa al PC que,
encima, es mucho menos propensa a infecciones.
Pero es que la mentalidad de monopolio
no se queda ahí: el ILOVEYOU ataca a través de
Outlook nada más, y ese programa, aunque sea gratuito,
no es universal...
En fin. La raíz del problema
es la forma en que Outlook funciona, sacrificando la seguridad
a la facilidad de integración con otras aplicaciones.
Esto significa, por ejemplo, que todos los mensajes se guardan
en un sólo archivo, y si ese archivo se estropea, adiós
toda la correspondencia... pero eso sí, de este modo
se facilita que otras aplicaciones lean y escriban en esos archivos.
El fin último de esto es lo que ya se anuncia en Office
2001 para Mac: una suite centrada en un gestor de correo (que
han tenido el descaro de apodar "Watson" ;-) ) que
reune la mayor colección de problemas de seguridad del
momento. Una bomba de relojería esperando que alguien
diseñe el virus que borre todos los archivos Word o Excel
del disco duro del infortunado que reciba un virus transmitido
por Outlook.
Lo más curioso del tema es que
ni se nos ocurre (salvo una excepción, que haya visto)
echar la culpa al que la tiene. Todos estos virus tienen su
origen en una debilidad del sistema derivada de su mala construcción.
Si los ingenieros que hicieron Outlook hubieran pensado con
detalle lo que hacían, no estaría pasando esto
por enésima (y desde luego no por última) vez.
Si Microsoft siguiera unas reglas de calidad como las que se
esperan de los fabricantes de cualquier otro tipo de productos,
no sería tan fácil causar daños por miles
de millones de pesetas, ni generar unos beneficios al menos
dobles a las empresas de software antivirus. Pero la prensa
sigue sin olfatear el rastro. Siguen sin ver en Microsoft al
causante de la mayor parte de los problemas relacionados con
la informática en el mundo, y no por su ubicuidad sino
por su mala calidad. Siguen sin demandarle por daños,
lo que empieza a resultar extraño.
Esperamos que el ILOVEYOU, como el Melissa,
como los que vengan, ayuden al Juez Jackson a romper el monopolio.
Porque sólo estará roto de verdad cuando la gente
se harte de aguantar esos productos y levante la vista para
mirar alrededor. Y sólo lo hará si los medios
de comunicación -y nosotros- les dicen de vez en cuando
que aunque Microsoft sea un monopolio, no es todo lo que hay.
Si en el Mac hay más problemas
por usar antivirus que por no usarlo, hombre, por Dios...