En 1980 IBM
necesitaba un sistema operativo pequeño para
su PC. John Opel, director general del gigante azul
se lo encargó a Microsoft, gracias a la mediación
de la madre de Gates, que aseguró que la empresa de
su hijo disponía de uno. No era verdad. Gates no sabía
nada por aquel entonces de sistemas operativos. Compraron
un sistema llamado Q-DOS a una empresa (Seattle Computer
Products) que había plagiado un sistema conocido
como CP/M de otra empresa, Digital Research Inc, de
Gary Kildall. Microsoft llamó a su criatura DOS de
Microsoft (el MS-DOS). Cuando IBM se enteró que Gates
le había vendido un plagio compensó a Kildall
con 800.000 dólares para evitar que éste los
demandara algún día. A partir de ahí
el desarrollo por parte de Microsoft del MS-DOS contó
con financiación de IBM.
En 1983 Apple
pone a la venta el primer sistema operativo de ventanas con
el ordenador Lisa (un fracaso por cierto). Un año después
aparecería rebautizado como MacOS, el sistema operativo
del ordenador Macintosh. Microsoft se convirtió a partir
de entonces en socio de Apple, desarrollando software especial
para el nuevo y revolucionario ordenador (ése fue el
origen de Word, Excel y, más tarde, de Office). El
CP/M de Digital Research pasó a comercializarse
en 1988 como DR-DOS, muy superior al MS-DOS a partir de su
versión 5 (1990), y ambos sistemas eran compatibles.
Ése es el precedente de los contratos abusivos por
los que Microsoft fue investigada por la Comisión Europea.
Microsoft daba a los fabricantes de ordenadores dos opciones:
pagar por ordenador que vendieran (por procesador), instalaran
o no el MS-DOS, a cambio de una licencia genérica barata
(más Word y Excel, en un ´paquete blancoª
junto al sistema operativo); o pagar por copias sueltas, mucho
más caras. El DR-DOS fue a caer en manos de la Novell
de Ray Noorda en 1991, empresa dedicada a software de redes,
que compró también el procesador de textos WordPerfect
(a la corporación del mismo nombre) y la hoja de cálculo
QuattroPro (a Borland). Su idea era plantar cara a Microsoft.
Por otro lado IBM puso en marcha un proyecto para el desarrollo
conjunto con Microsoft de un nuevo sistema operativo para
los PCs, el excelente OS/2. Microsoft cogió el dinero,
pero lo gastó en su Windows. Éste sería
el arma secreta para disolver la amenaza de Novell. El Windows
funcionaba sobre DOS y bajo las aplicaciones comerciales,
como una cuña. Pero, por un lado, el nuevo Windows
saboteaba al DR-DOS, como después se supo, dando falsos
mensajes de error que generaban inseguridad y desconcierto
en el usuario; y, por otro lado, empezaron a no ir bien las
aplicaciones de la competencia que corrían sobre
Windows (¿recuerdan?). Ese fue el fin del WordPerfect,
y de Lotus, y del DR-DOS.
Ya sólo
quedaba Apple. Ésta se hundió sola en manos
de John Sculley, que cometió siete pecados capitales:
pactó con Microsoft permitiéndole a ésta
copiar ciertas ideas del MacOS; cometió un error al
pactar y Microsoft pudo saltarse las condiciones del trato;
no licenció el MacOS para ser adoptado por toda la
industria como estándar en su momento (a finales de
los 80); no protegió sus inventos con patentes a tiempo
(basaron su defensa en la propiedad intelectual); fallaron
al comercializar un sistema operativo más avanzado,
naufragando en el futurista Copland OS; fallaron al plantear
una plataforma alternativa con el acuerdo IBM-Motorola-Apple;
y tardaron demasiado en darse cuenta de todo lo anterior,
y en sacar las conclusiones correctas.
Se acabó
la competencia. Windows se convirtió en un sucesor
a la altura del MS-DOS. Ya no era necesario imponerlo con
prácticas fraudulentas: se imponía por sí
solo, era el estándar, había nacido el monopolio.
Pero surgieron dos amenazas relacionadas entre sí.
La primera, Java, el lenguaje de programación para
electrodomésticos inventado en 1990 por el programador
de Sun Microsystems James Gosling, y que sería adaptado
para los ordenadores en 1993. Los lenguajes de programación
son de más alto nivel cuanto más parecidos al
humano, y por tanto más manejables, y se utilizan para
construir los programas, pero después se compilan o
se traducen al lenguaje de más bajo nivel (el más
abstracto), el que entiende la máquina sobre la que
va a funcionar, el llamado código máquina.
Pues bien, el Java es un lenguaje que se traduce a uno de
bajo nivel (bytecodes) que no se corresponde a ninguna
máquina real, sino a una virtual. Después se
construye para cada ordenador una Máquina Virtual Java
(MVJ), que es un programa normal que traduce a su vez los
bytecodes al código máquina del ordenador
en que esté funcionando el programa en Java (una cuña
entre la aplicación en Java, por un lado, y el sistema
operativo y el ordenador concreto por otro). Resultado: un
programa hecho con Java funcionaría en cualquier ordenador
con una MVJ sin más retoques.
Su primera
aplicación masiva fue Internet: es necesario que cualquier
ordenador que trabaje en la red pueda ejecutar al menos pequeñas
aplicaciones. Java hizo esto posible y Nestcape licenció
su tecnología para incluirla en su navegador (a partir
de la versión 2.0). Y he aquí la segunda gran
amenaza: Internet. La red es el lugar de trabajo, el depósito
de contenidos, el canal de transmisión de datos, y
los navegadores el instrumento para desenvolverse en la red.
¿Qué más da que se acceda desde un PC con
Windows o desde cualquier otro dispositivo si uso siempre,
pongamos por caso, Netscape Navigator? La idea de Netscape
era convertir el navegador en el equivalente de los sistemas
operativos en el mundo de Internet, y Microsoft no podía
permitirlo. Y no lo permitió. Su maquinaria de marketing
nos habló de una filosofía opuesta: traer el
mundo de Internet al escritorio, meter la red en el sistema
operativo.
Y nació
Internet Explorer el mismo día que empezó a
morir Netscape Navigator. La batalla estaba ganada pero, por
si acaso, Microsoft licenció (en 1995) y después
adulteró Java con elementos propios de manera que un
programa hecho con Java adulterada sólo funcionara
bien en la MVJ programada por Microsoft para Windows. Microsoft
lo llamó ´innovaciónª, pero era de
hecho el parte de defunción de Java. Los Tribunales
le dieron la razón a Sun y obligaron a Microsoft a
dar marcha atrás. A ese varapalo se une el parón
que Linux ha dado a la expansión de Windows NT, que
tiene implicaciones muy graves para la estrategia de Microsoft.
La intención de ésta es hacerse con el control
de la red, extender su monopolio a ella, y para eso es fundamental
extender su sistema operativo servidor Windows 2000 (una versión
nueva de NT) y establecer una relación de dependencia
entre éste y otros dispositivos conectados a la red
con software de Microsoft (incluidos los ordenadores con Windows
e Internet Explorer) haciendo una pinza. La idea es
romper Internet en dos, una bajo control de Microsoft (a uno
y otro lado de la red) y otra ´externaª que se dejaría
secar. La Comisión Europea está investigando
esta cuestión. A estos reveses ha venido a sumarse
la sentencia del juez Jackson, que abre la puerta a lo que
sería la única (poco probable) solución
real al caso Microsoft: romper la compañía
en tres partes (sistema operativo, Internet y aplicaciones)
y abrir parte del código de Windows, que es el gran
caballo de Troya, para que podamos, si nos apetece y cuando
nos apetezca, pensar diferente