Mes tras mes, se amontonan en revistas
y periódicos de toda índole, columnas, artículos
y reportajes acerca de la nueva Apple, su resurgimiento y el
extraordanario zumbido de vitalidad que irradia.
La mayor parte de las opiniones se dividen
entre profesionales del software y analistas de hardware. Todos
ellos andan enredados en cálculos de ciclos, velocidades
de reloj, refrescos del sistema y aperitivos varios, que convierten
a Apple y a sus productos PowerPc, en líderes ideológicos
del mercado.
Sin embargo gran parte del éxito
presente y desde luego del futuro de Apple, está sustentado
por aspectos no tan tangibles como plásticos translúcidos,
software puntero, o precios agresivos (desde luego, el dia que
Apple renueve sus procesadores igual o más rápidamente
que los compatibles, será imparable).
La mayor parte de los comentarios que
se pueden leer, no contemplan dónde -de verdad- se está
librando la batalla. Casi todos hablan de "resurrección",
para inmediatamente pasar a sesudos análisis sobre productos,
o comparativas entre Wintel y Apple.
Sin embargo, lo que importa en nuestra
cultura de medios de comunicación masivos es lo que se
ve. La capacidad de Apple para presentarse ante accionistas
y público en general como una empresa atractiva (en el
sentido físico de la palabra) es lo que, realmente, está
alimentando la compañía, dándole fuerzas
para creer y recrear una refundación histórica.
Hagamos un poco de historia:
En la Edad del Beige, Apple distinguía
sus productos por una manzana mordida, llena de franjas de colores.
Para unos era divertido, para otros significaba la vanguardia,
para otros era simplemente la imagen del inconformismo ("ser
diferente"), evidentemente todas connotaciones positivas,
pero eran opiniones. Cada persona percibia la compañìa
y sus productos de una manera distinta.
Por detrás, como parábola
invertida de Saturno y sus hijos, los sucesores del Big Blue
llegaban, con la lengua afuera, pero se acercaban. Primero se
merendaron a su padre, y después fueron a por su madre.
En la mente de los consumidores, primero desaparecieron las
diferencias, y lugo éstas se inclinaron del lado de los
compatibles (Si es bueno para la mayoría, también
lo es para mi).
Lentamente al principio, rápidamente
después, la manzana se fue despintando, hasta llegar
a parecer patética, pretendiendo aparentar, como una
vieja señora que lo ha perdido todo y sólo le
queda la memoria de lo que fue. Errores de hard, zancadillas
de soft. Apple vio como la tierra se secaba bajo sus pies y
empezaba a florecer al otro lado de la valla. Rebuscó
en los bolsillos, pero ya no tenia las llaves de la puerta.
Para colmo, era imposible salir por las "ventanas".
Su marca, la manzana, estaba vacía. La diferencia entre
"la promesa" de sus productos y la "experiencia"
del ghetto, era tan grande, que al final sólo quedó
la indiferencia de los que veían cómo se pudría
irremediablemente.
Y esto nos trae al momento actual. Se
ha redefinido Apple, y se trabaja para reconstruirla. Ahora,
dos años después, están listos para recoger
el fruto de lo que se ha conseguido.
Renault, Citroën, Iberia, ... todas
las marcas tienen que invertir millones y millones de pesetas
en conseguir que sus productos se asocien a la marca. El aglutinante
entre empresa y productos es la publicidad. Coca Cola invierte
millones en respaldar productos como Fanta o como 7Up, que nunca
se asociarán a ella.
Sin embargo, Apple, en estos momentos,
es un hito en el diseño de una identidad corporativa.
Para empezar, vació de color
su logotipo, convirtiéndolo en un icono. Aún más,
en un ideograma, capaz de resumir toda una cultura empresarial,
por primera vez dirigida por la propia Apple. Y continuó
desarrollando una línea de productos que reprodujeran
exactamente esa nueva imagen. Los fijos, los portátiles
(hasta el próximo diseño del PowerBook), el software,
la www., Hasta el sistema operativo va a ser coherente con esa
imagen translúcida, cambiante pero constante, que ha
implantado la manzana en nuestra retina como un nuevo símbolo
de lo que significa ser líder.
Realmente, es un caso único.
TODO en Apple es coherente con la imagen, todo guarda relación.
Se definió la cultura, la diferenciación, el estilo
(aunque a veces su iCEO sea su peor enemigo), y la teoría,
desde el borrón y la cuenta nueva, se llevó a
la práctica. Nadie lo hace como Apple lo hace. Ningún
ordenador se abre como los G3/G4 -aunque ya nos parezca normal.
Ningún ordenador tiene el aspecto, los materiales, la
filosofía, que los iMac o los iBook....
Y todo esto no tiene nada que ver con
la potencia, los ciclos, las cachés y los buses (que
por supuesto son necesarios, aunque puede que no imprescindibles).
Esto es lo que realmente percibe el consumidor. Y el consumidor,
en el mercado, es lo que importa.
Después de muchos años,
Apple ha vuelto a poner la valla, ha sembrado, y ha invitado
a todo el mundo a su fiesta, a la fiesta de la diferencia. Esta
vez no por exclusión, sino por afiliación.
Esta imagen tan absolutamente coherente
y compacta de la plataforma es la que nos permite asegurar que
hay futuro y que, ahora si, Apple tiene el control.
Think different
continuará...