Todos estamos acostumbrados
a las campanadas de Apple. ¡Los equipos más
rápidos! ... ¡los monitores más brillantes!
... ¡los anuncios más impactantes!, ...
Apple es espectáculo, y cada vez que se anuncia
la presencia de su I(mprevisible)CEO en una feria, todos
sabemos que el show muchas veces es tan notable (a veces
disfraza) como el producto que se presenta.
Sin embargo, tan importante
para la empresa de la manzana son sus "momentos" de
megalomanía como las tecnologías que,
inventando la "ciencia-visión", ha ido incorporando
a sus productos (máquinas y S.O.), convirtiéndolos
en estándares a fuerza de convicción.
Periféricos que hoy son "de serie" de cualquier
clónico de cotolengo, Apple los incorporó
cuando todo el mundo pensaba que no tenían futuro:
reproductor de cd, quicktime, scsi, ethernet, y, últimamente,
usb, firewire, dvd,...
Pues esto es lo que el martes
veinte de Junio, de puntillas, sin ruido, como se hacen
las auténticas revoluciones, Apple nos enseñó
en Madrid.
Un nuevo horizonte
Apple sabe que la revolución
está al caer, y quiere ser de los que rompan
la valla cuando suene el cañonazo.
Trasladados desde la sede de
París (Francia), un equipo del área de
Creación de Contenidos de Apple, se empleó
a fondo para explicarnos qué quieren decir cuando
hablan de "Desktop Movies" (películas creadas
desde un ordenador cualquiera, ejem, ya saben, esa capacidad
sintética del inglés).
Planteada como una continuación
-aunque la escasa respuesta al evento casi lo deja en
secuela- de otra demostración anterior, esta
vez el objetivo es presentar el cómo,
el dónde y el cuánto de
nuestra información en internet.
Para ello se ha de crear una
cadena que permita el optimismo, es decir, la óptima
emisión y la óptima recepción,
alcanzando un equilibrio entre la calidad y el tiempo
que requiere transmitirla. La cámara de vídeo,
el programa de edición, los servidores que la
almacenan y la transmiten o retransmiten, el software
que lo recibe...
Salvo en el primer elemento
(está claro que no puede competir con los Sony,
Sanyo, Philips,...) Apple controla toda la línea
del proceso.
Ha desarrollado iMovie y FinalCut
Pro (¿Cuánto tardará Microsoft en
sacar un quiero-y-no-puedo de iMovie?), para el montaje
y edición de películas, ha invertido capital
en Akamai, una red mundial de servidores (capaz de afrontar
más de 400.000 descargas de información
simultáneas), y, por fin, tiene QuickTime, un
auténtico comodín para el mundo multimedia.
Sumen "socios" tecnológicos
del porte de Adobe, Macromedia, Pinnacle, Sorensen,
etc. Está claro que Apple ha llamado a los generales
para ganar esta batalla.
La revolución que
ha empezado
Es evidente que si ustedes no
estuvieron en Madrid el 20 de Junio, ahora no pueden
estar tan convencidos como yo de la revolución
que se nos viene encima.
Como tantas otras, llegará
callada, eficaz y definitiva. Y dentro de un tiempo
todos estaremos colocando nuestros contenidos multimedia
en Internet como si hubiéramos nacido sabiendo.
Pero ustedes no podrán
decir que nadie les avisó. Yo estuve allí
y se lo digo: El futuro, una vez más, empieza
en Apple.