En
los últimos tiempos hemos tenido ocasión
de hablar con mucha gente de dentro y fuera de España
sobre el futuro de Internet. Gente que, además
de estar bien informada, trabaja en ello: son los fabricantes
de los sistemas que hacen moverse a casi todos los grandes
sites del mundo. Son muchas empresas, muchas personas,
muchas historias, y muchas ganas de charlar después
de las reuniones de trabajo, y al final acaba uno dándose
cuenta de algunas cosas.
Hubo
una vez una "Primera Epoca"...
Podríamos
dividir la historia de Internet en tres grandes zonas:
una "originaria", en la que pasamos de las
conexiones directas entre ordenadores para intercambiar
archivos a una web muy parecida a la que conocemos:
html, servidores, chat, mail, usenet, web... Pocos usuarios,
muy especializados, sensación de comunidad: el
famoso Edén internetiano del que aún se
oyen contar historias.
Luego
vino la época "revolucionaria", en
la que la web se masificó abriéndose a
todo tipo de intereses: desde la gente que buscaba compartir
sus ideas o difundir una información, pasando
por empresas de todos los pelajes pero esencialmente
telecos y "dot.coms" o especialistas en internet.
Durante esta época hemos visto aparecer cosas
como los medios de pago online (más o menos seguros),
la preocupación por la privacidad (cómo
mantenerla y cómo romperla) y sobre todo hemos
visto miles de maneras de intentar sacar provecho a
la red... y el dinero a los inversores que no querían
quedarse fuera de la revolución pero no tenían
ni idea de qué significaba. Estas miles de maneras
han sido el desencadenante de una revolución
tecnológica que ha acelerado la evolución
de la informática de la empresa de un modo vertiginoso:
desde la colaboración pasando por la gestión
del conocimiento y las miles de formas de comercio posibles
hoy en día. Y no nos olvidemos de los cambios
en las leyes de propiedad intelectual...
Ahora
estamos entrando en la tercera época, la "racionalizadora".
El inversor ya tiene una ligera idea de qué es
Internet y ha dejado de creer en la magia. Las empresas,
todas, saben que necesitan empezar a trabajar online
o perder el tren de los nuevos sistemas de gestión
(recursos, clientes, proveedores...). Los fabricantes
de herramientas ya no son aficionados. En resumen, ha
empezado el fin de la Internet aventurera y descontrolada
y llega la Internet universal, empresarial y regulada.
No es un espejismo: el cambio ha empezado. Y los que
no estaban listos están quebrando.
El
papel del Mac
En
medio de todo este cambio, un sistema operativo ha corrido
la suerte más cambiante de todas... y sigue cambiando.
El Mac OS ha pasado de ser protagonista a casi perderse,
y ahora vuelve a entrar en escena a tiempo para el tercer
acto.
Al
principio, el Mac tenía una presencia seria:
había servidores Mac, desde los que llevaban
aquellas comunidades pseudo-web a auténticos
servidores de páginas. El usuario científico,
universitario y educativo usaba mayoritariamente Macs.
AOL empezó construyendo un servicio para Apple.
Y la cantidad de navegantes que usaban Macs era enorme
en comparación con su cuota de mercado. Incluso
parecía que Apple tenía una estrategia
sobre Internet.
La
segunda edad coincidió con los "años
oscuros" de Apple. La avalancha hacia la red se
hizo con los medios más a mano, que eran los
más baratos, y una gran parte de los servicios
y sites se construyeron sobre y para PCs con Windows.
Apple era cada vez menos competitiva en su segmento
(el alto) porque sus servidores no daban para más
antes de la llegada del PowerPC... y eran carísimos.
De modo que la parte seria de la web se construyó
sobre sistemas Unix, y Sun se llevó el gato al
agua. Y la parte baja del escalafón, en la que
se construía más deprisa y donde lo importante
era tener el producto en marcha cuanto antes para poder
pedir la primera ronda de financiación y aspirar
a salir a bolsa... en esta parte baja, Windows se quedó
con casi todo después de que Gates organizara
el asalto frontal más sistemático que
se haya visto. Quedaban Macs, por supuesto: los sistemas
en los que se crean los elementos multimedia, y naturalmente
los aparatos clientes. Pero ni eso iba bien.
Entonces
llegó Jobs, y Apple cambió. Lo más
evidente fue el cambio de enfoque: asalto salvaje al
segmento de consumo gracias a unos aparatos hechos a
la medida del cambio de siglo, que sacó a la
empresa del atolladero en un par de años. Pero
lo importante a largo plazo, la jugada de verdad, no
ha sido eso. Lo importante es que la nueva Apple es
un jugador de primera línea en la tercera fase
de Internet desde antes de que ésta comenzara.
La
tercera época
Desde
hace ya un año aproximadamente, en los países
más avanzados se empezaba a respirar un ambiente
distinto. Los bancos de inversión empezaban a
preocuparse por los precios de las acciones de empresas
de Internet, y éstas empezaron a fluctuar como
locas: la caída de las acciones B2C no es de
ahora, lleva muchos meses produciéndose y muy
pocas se habían salvado del castigo. Los analistas
advertían de que el exceso de capital y la falta
de conocimientos de la mayor parte de los que gestionaban
el "capital riesgo" estaban dando lugar a
decenas de proyectos que competían por el mismo
nicho sin factor diferencial alguno... y sin planes
sólidos de negocio. Y junto a los creyentes de
la "nueva economía", otros como The
Economist avisaban de la necesidad y conveniencia de
un buen pinchazo en la burbuja especulativa.
Ahora,
parte de la prensa se ha lanzado a la yugular de estos
proyectos que alababan sin entender hace dos semanas
;-). Ahora les parecen inviables, increíbles,
aberraciones de la especulación. De repente,
los "dot.com" no están de moda.
Pero
se están volviendo a equivocar. Los dot.com han
tenido siempre un componente de especulación,
porque nadie sabía por dónde iban a ir
los tiros. Y han disfrutado de una prima sobre la cotización
de otras empresas porque, aunque fueran muchos, de hecho
no había tantos en comparación con el
total del mercado. Era un río revuelto lleno
de peces pequeños, donde los que lo hacían
bien se convertían muy de prisa en tiburones
enormes. Como AOL. Como Yahoo. La gran mayoría
de las dot.com existían para ser compradas por
gente con más ambición, y así ha
sido.
El
cambio no ha sido cosa de un día, y no es culpa
de las dot.com. El cambio es, sencillamente, que la
economía "real" ha despertado.
La
banca de inversión ha descubierto que se pueden
analizar los planes de negocio de las empresas de internet.
Y no es que no los entiendan: es que hay algunos que
no tienen sentido. Han necesitado seis años para
atreverse a decirlo así de claro.
Las
empresas de capital riesgo han empezado a despertar.
No se trata sólo de tirar dinero al primer proyecto
que llega con un plan de negocio bien encuadernado,
hay que examinarlo y ver en qué supuestos se
basa... y verificar que las cuentas cuadran y la fecha
para entrada en rentabilidad no es demasiado lejana.
La consecuencia es que ahora es raro ver financiaciones
serias a más de 18 meses, y que los proyectos
en sectores de salud dudosa (el B2C o comercio minorista
online) no pueden encontrar un duro.
Las
empresas de toda la vida, desde Bertelsmann (Lycos)
a los chicos de Berlusconi (Jumpy) pasando por Telefónica
(Terra), están dando el paso adelante. Tienen
recursos, miles de veces más recursos que cualquier
startup salvo los diez más famosos. Y no tienen
que dar cuentas a gestores de capital riesgo, sólo
necesitan decir que invierten en nuevas tecnologías
y los accionistas aplauden. Accionistas como el BBVA,
el BSCH, el grupo Acciona, el grupo Correo, el grupo
Prisa... el que no aprovecha sus contenidos está
pensando en crear una red de banda ancha para el año
que viene. Hasta las consultoras de toda la vida se
han puesto las pilas para cazar a la media docena de
especialistas en Internet que se les estaban comiendo
el pastel. Getronics lanza G2E, el BCG monta una unidad
especial... Para decirlo de prisa: Internet ya no es
la frontera empresarial. Es el pan nuestro de cada día.
Aunque no rinda, todos están entrando. Y eso
es muy duro para las pequeñas empresas que intentan
llegar al tamaño necesario para una salida a
bolsa: si especialistas del mundo "real" pueden
pasar su operativa online y atender a su negocio en
cuestión de tres meses, ¿como vas a competir
con ellos?
Finalmente,
la llegada del dinero serio justo después de
la época máxima de las dot.coms ha significado
que las empresas fabricantes de software han podido
desarrollar sistemas cada vez mejores, más complejos...
y más caros. Y ahora, una empresa cualquiera
(Repsol, pongamos) puede comprar un programa de 120
millones de pesetas para atender a sus clientes online.
¿Qué startup tiene el dinero para invertir
eso en cada parte del software que necesita? Un proyecto
completo puede pasar fácilmente de 650 millones
de pesetas... y la financiación media de incubadoras
como Factoríagris es de 250 millones. Dejemos
aparte los costes de consultoría, los de integración,
los de evolución, los de creación de contenidos,
los de confección de catálogo, la trastienda,
finanzas, personal... El hecho es que el juego ya no
está al alcance de cualquiera. Sites como Macuarium,
un pequeño web de Mac que da sopas con honda
a rivales corporativos mundiales en cuestión
de contenidos, no pueden crecer hasta su tamaño
natural porque no encuentran software que soporte actualizaciones
diarias... y lo que un webmaster puede hacer en un día
tiene sus límites, mientras que un sistema de
gestión de contenidos como Documentum o Interwoven
(por no hablar de Vignette y otros pesos pesados) haría
desaparecer el cuello de botella... pero está
completamente fuera de su alcance.
Para
terminar de rematar este aspecto, antes todo el mundo
que supiera programar podía hacer algo en Perl...
ahora, esos mismo están trabajando para empresas
de las del párrafo anterior, que los buscan hasta
en la India porque sencillamente no hay suficientes.
La era del aficionado está acabándose,
y cada vez está más claro quién
es profesional y quién no... y quién se
lleva el gato al agua.
El
Mac en la tercera época
Ahora
bien, todo ésto ¿en qué afecta
al usuario de Mac? ¿En qué afecta a Apple
y sus rivales? Veamos primero el papel de la empresa
de la manzana.
- Por
un lado, Apple se ha asegurado un lugar en el nuevo
mundo mediante el desarrollo (no sólo invención,
como hasta ahora) de una serie de estándares
como QuickTime (QuickTime Streaming Server) o el propio
Firewire. Estos hacen que desde el punto de vista
tecnológico sea indispensable contar con ellos.
- Y
no sólo eso: mediante WebObjects, Apple
está posicionada también entre los líderes
de los fabricantes de piezas para las herramientas
de Internet. Su entorno de desarrollo para aplicaciones
web tiene muy buena aceptación y es un líder
claro desde el punto de vista de la tecnología.
- Todo
eso no importaría si no fuera porque Apple,
desde el punto de vista empresarial, ya no es una
plataforma cerrada: sus tecnologías principales
funcionan en cualquier plataforma, desde Linux
a NT. No todo lo que vende Apple funciona sobre Mac
OS.
- No
nos olvidemos de Mac OS X Server. La batalla
de los sistemas operativos servidor está tremendamente
abierta en la tercera época: ni NT está
seguro (al revés, absolutamente todos los fabricantes
líderes que empezaron en NT están intentando
dar el salto a la multiplataforma), ni Sun (por precio)
ni Linux (por falta de soporte y prestaciones) son
indiscutibles. El camino de los servidores es el de
las aplicaciones, y todas quieren ser "agnósticas":
o bien una versión para cada entorno serio,
o bien sencillamente Java. O dicho de otro modo: el
Mac OS X está en perfectas condiciones para
participar en la fiesta siempre y cuando Apple produzca
unas máquinas dignas de llamarse servidores.
- Otro
aspecto en el que Apple iba mal y está resucitando
muy deprisa es la compatibilidad. Mientras
que hasta hace poco, las empresas lanzaban servicios
(aplicaciones servidas online, sites con versiones
impuras de Java) que sólo funcionaban en un
entorno, ahora las que quedan (y las nuevas, que son
más serias) están cuidando mucho más
la compatibilidad. Al fin y al cabo, un segmento como
el mercado Mac puede hacer la diferencia entre ser
rentable y no serlo... y eso es un buen argumento
para programar en multiplataforma.
- Todo
lo anterior importaría poco si no hubiera Macs,
pero el hecho es que los hay, y que han capturado
la imaginación de la gente de tal forma
que las cosas translúcidas están por
todas partes :-). El hecho es que Apple ha recuperado
una buena parte de su cuota de mercado, y que una
buena parte de ese mercado es el de consumo, que es
el más atractivo y el más difícil
de dominar. Y eso hace que haya que tomarlos en cuenta.
- Apple
ya no es un jugador pasivo, una empresa de ingenieros.
Ahora se dedica a vender lo que hace, y a hacer lo
que se vende... y a asegurarse un lugar al sol como
sea. Desde pactar con Gates a comprar participaciones
en los mayores gestores de contenidos multimedia (Akamai)
o ISPs (Earthlink) a invertir en tecnologías
de vanguardia para no verse excluídos, o hacer
una gestión de sus estándares tan seria
que se convierten de verdad en universales (como QuickTime
o Firewire). No todo es diseñar iMacs o programar
Mac OS X.
Conclusión
No
hay nada seguro en este mundo y menos en la informática.
Pero sí hay cosas probables. Y una es que los
Macs van a seguir recuperando terreno a todos los niveles.
Otra es que Microsoft va a tenerlo muy duro para dominar
Internet como pretende con su Windows DNA, porque ya
nadie se fia de ellos y han visto las orejas al lobo
del monopolio. Y la última es que, pase lo que
pase, los usuarios de Mac seguiremos pensando diferente...
eso no nos lo da ni quita Jobs, ni Internet. De modo
que, pase lo que pase, seguirá siendo interesante.