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Una semana con el nuevo iBook
iBook 2 (preproducción) a fondo

21-05-2.001



Hemos tenido la oportunidad de probar una unidad del nuevo iBook (cortesía de Apple España) durante poco más de una semana. Se trata de uno de esos sufridos iBooks que están paseando por toda España en sus conferencias universitarias, y no es genuinamente un "iBook real" (a fecha de hoy no hay de eso en España) sino un modelo "preproducción", con configuración estadounidense y sujeto a posibles defectos menores.

Le hemos hecho todas las perrerías que ha aguntado nuestra conciencia. Le hemos utilizado como pensamos que lo haría un usuario real. Le hemos hecho pasar pruebas reales y pruebas sistematizadas, con el viejo MacBench 5.0. Lo hemos sacado a pasear por Madrid a ver qué reacciones causaba. Hemos realizado encuestas medianamente serias. Incluso le hemos hecho una sesión de fotos en la que no ha salido demasiado bien por limitaciones del equipo...

En resumen, le hemos hecho de todo :-). Y estas son nuestras conclusiones.

El iBook cerrado: regresa Copito de Nieve

Para tratar de ser objetivos, en este apartado vamos a reflejar las impresiones que produce el iBook cuando se lo conoce. Hemos hecho el experimento con diferentes segmentos de usuarios (profesionales jóvenes, profesionales senior, profesores y estudiantes) y además lo hemos paseado en un par de ocasiones por lugares públicos.

Lo primero que se nota del nuevo iBook es que es blanco. Muy blanco, de un blanco nacarado brillante que resulta incluso más intenso que el del famoso iMac blanco. Prácticamente todo el mundo ha coincidido en señalarlo; un 20% lo ha considerado algo negativo y casi el 70% han opinado que si tuviera otro color les gustaría más.

Lo segundo que se nota es que es pequeño: más corto que una hoja DIN-A4, por ejemplo, y un 20% más alto que una cajetilla de tabaco. No abulta como el iBook original, ni como la mayoría de los portátiles del mercado.

Si nos olvidamos de la tapa, abulta igual.

La nueva forma, más rectangular, resulta menos "orgánica" pero más práctica: casi el 80% de los encuestados (curiosamente coincide con los usuarios de Wintel) consideran que el viejo iBook tenía una indigestión de diseño... y éste no. Se aprecia mucho la disminución de volumen y de peso.

Y para los que ya conocen la gama, hay otra cosa que destaca: este iBook no tiene asa. Se han eliminado varios detalles que hacían único al iBook, como éste y la tapa sin cierre: aquí hay uno, bastante discreto pero muy tradicional. A su vez, la bisagra de la tapa se ve mucho desde el exterior y al principio induce a intentar abrirlo al revés.

Sobre la tapa hay una manzana grabada en otro tipo de plástico blanco... una manzana que queda en posición correcta cuando se abre la tapa, y se ilumina cuando el ordenador está funcionando.

Junto al PowerBook 150.

De hecho, el iBook cerrado parece un sandwich de Titanium entre dos mitades de blanco nacarado... dos mitades, dicho sea de paso, con un aspecto muy curioso de ser desmontables y reemplazables por piezas de otros colores ;-). Lo curioso es que la sección central no es metálica, sino de plástico (o policarbonato) también.

Detalles funcionales

Entre los factores relacionados con el diseño exterior del iBook, hay que citar el empleo de las luces LED para indicar el reposo del ordenador y el estado de la batería. La primera es un punto de luz blanca de intensidad variable que brilla directamente a través del frontal del iBook (sí, justo donde el ordenador parece más sólido), sin ninguna ventana. Para medir el nivel de la batería hay un botón en la parte inferior del ordenador que hace que se ilumine una línea de luces verdes... o la parte proporcional a la carga restante. Práctico y original.

Algo que seguimos echando de menos en los portátiles de Apple (y que el viejo iBook solucionaba un poco con su original diseño en concha) es algún tipo de patas en la zona posterior que permitan inclinar el teclado y adecuarlo al modo normal de escribir. Las pata de este iBook son unos frágiles topes de goma que apenas levantan del suelo, se enganchan con una cierta facilidad y no ayudan a mejorar la postura.

Puertos, periféricos y cables: sobresaliente

La unidad que probamos es una de las básicas, con un simple lector de CDs (nos habría encantado disponer de una CD-RW, pero tampoco es como para quejarse :-)) instalado en el lateral derecho. La tapa no se abre por presión o mediante botones, sino únicamente usando el botón correspondiente del teclado... lo que no deja de ser mucho más seguro que otras opciones. Se trata de una unidad de bandeja como la de los iMacs primitivos.

La batería del iBook es diferente de la anterior, con la forma de un pequeño bloque que se inserta en la parte inferior del ordenador y con una duración oficial de 5 horas... y digo oficial porque en una sesión de trabajo bastante normal, sin uso de CD, llegamos a las 7 horas :-).

En cuanto a una de las mayores mejoras del modelo, la nueva gama de puertos se encuentra en el lateral izquierdo (el derecho sólo aloja la conexión eléctrica y el CD) y es sencillamente perfecta. El listado completo de implementos es:

- Anclaje para sistemas de seguridad.

- Módem.

- Red Ethernet.

- Puerto Firewire

- Dos puertos USB (ya era hora)

- Salida RGB

- Salida de audio / vídeo

- Reiniciar

Para todos los gustos.

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En resumen y como ya hemos dicho en el site: por fin un ordenador de gama baja con todos los puertos necesarios para trabajar :-).

En cuanto a los cables del iBook, son como los de su hermano mayor: un cable enrollado en un "yo-yo" de típico diseño Apple, etcétera. Lo único que ha cambiado es la conexión al propio ordenador, un poco menos elegante quizás.

Titanium Inside

Pues sí, qué le vamos a hacer :-). El nuevo iBook es bonito desde fuera (aunque la opinión general es que mejoraría mucho si se pudiera optar por una buena gama de colores) pero cambia completamente al abrirse. Abierto... es sencillamente genial :-).

Sentimos profundamente no tener una cámara digital mejor...

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Como hemos dicho ya, se trata de un ordenador de carcasa plástica. Toda. Pero la parte central del sandwich, es decir, la que el usuario ve mientras trabaja, parece metálica. Y está muy bien acabada.

La pantalla es de 12 pulgadas, nada espectacular -al menos apagada- pero suficiente (ya hablaremos más de ella) y, al no ir envuelta en dos metros cuadrados de plástico como antes, da la sensación de ser bastante mayor que la del viejo iBook. Está anclada en una bisagra que se apoya en la parte de atrás, no en la esquina del ordenador: esto significa que al abrirse la tapa, la pantalla se separa más hacia atrás, y resulta mucho más cómoda.

Los dos altavoces están señalados por dos círculos de agujeros, y junto al derecho se encuentra un gran botón de encendido. También en el mismo color está el trackpad y el botón (con una cierta sensación de bloque, pero cómodo). El teclado vuelve a ser blanco, aunque no brillante sino más bien transparente como en su antecesor. La gran diferencia es que no tiene los problemas de aquel: no se hunde el lado derecho al presionar las teclas. Y es una pequeña tontería que se agradece :-).

El aspecto del iBook abierto es muy bonito... y ese es un juicio universal. Todos los sectores encuestados lo han encontrado inmejorable (o poco menos: una persona quería un teclado oscuro) y ha llamado la atención de diversas personas desconocidas, hasta el punto de que vinieron a preguntarnos por él, al ser usado en público.

Puesta en marcha y utilización

Uno de los problemas que auguramos al nuevo iBook es que su versión básica se anuncia con menos RAM de la que hace falta para que funcione Mac OS X... pero, por supuesto, esta unidad de prueba traía 128 MB.

Desde luego, han mejorado

Oficialmente, este iBook lleva un G3 a 500 MHz (de hecho el System Profiler dice que "400-500 MHz", lo que no nos extraña, y ya veréis porqué), las mencionadas 128 MB de RAM y 8 MB de memoria de vídeo. Su rapidez de respuesta en el uso de aplicaciones normales ha sido excelente. Sus prestaciones en operaciones gráficas han sido normales. Y su rendimiento en juegos... ha sido impresionante. Pero no hace falta que aceptéis nuestra palabra sin pruebas: le hemos hecho pasar las pruebas del sistema de comparación que usaba ZDNet para sus pruebas, MacBench 5.0. Este sistema ya no es útil con ordenadores con G4, pero para los que usan G3 es bastante útil.

En el gráfico siguiente podéis ver cómo se compara el iBook con un sistema PowerMac G3 a 300 MHz (un Pitufo clásico). La referencia es el valor 1000, que representa al PowerMac; y como véis hay cosas en las que ese sistema sigue superando al portátil, pero no son muchas.

El valor de referencia es el color rojo.

También hemos comparado al PowerMac G3 a 300 MHz con un iMac SE a 400 MHz (el de hace un par de hornadas) para poner los tres en relación. Estos son los resultados, y si ampliáis la imagen lo veréis mucho mejor.

No desmerece frente a los de sobremesa

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El resumen de los aspectos técnicos es que tanto el disco duro como el lector de CD no están a la altura de un sistema profesional... pero que algunas cosas han mejorado mucho, como el rendimiento en cálculos de coma flotante de los nuevos G3, y sobre todo la tarjeta gráfica :-).

Durante la utilización habitual hemos notado que el ordenador tiende a calentarse bastante cuando se le usa continuamente durante muchas horas: la base puede llegar a ser incómoda, aunque menos que la del Titanium, hasta el punto de no poder tenerlo directamente sobre las piernas. También hemos notado algunos problemas con algunos juegos y el sistema de sonido, aunque tanto los CDs de audio como la reproducción de MP3 han funcionado perfectamente y con una buena calidad. Lo achacamos a los famosos problemas de la "preproducción".

También hemos podido confirmar que la ergonomia, sin ser un milagro, está bastante bien, y el uso del nuevo trackpad y botón se hace muy cómodo al acostumbrarnos.

Y hay algo más que decir sobre el iBook que no se nota hasta que se trabaja con él: la flexibilidad para cambiar la resolución de la pantalla, tanto hacia arriba (1024x768) como hacia abajo (640x480), algo que no permitía el viejo iBook y que hacía que resultara difícil usarlo para trabajar porque no había manera de ordenar bien p.ej. las paletas de una aplicación. Este es otro de los grandes aciertos del nuevo modelo.

Hablando de la pantalla, es una TFT cuya calidad deja bastante mal a la de sus competidores. Eso se nota especialmente en el ángulo útil, mucho más amplio que el de algunos IBM de gama alta, pero también en la calidad de imagen.

Finalmente, hay que destacar dos cosas: una magnífica Ayuda, más completa de lo que recuerdamos haber visto desde los tiempos del Sistema 7.1, y una cierta lentitud para salir del reposo.

Destripando el iBook

Como es lógico, no hemos llegado a desmontarlo (más que nada por falta de las herramientas necesarias) pero al menos hemos pasado revista a las dos cosas que la mayor parte de los usuarios querrán intentar en un momento u otro: acceder a la tarjeta AirPort y a la RAM. También hemos probado a sacar la batería.

Con las uñas.

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Ambas operaciones se realizan levantando el teclado (ninguna dificultad, bastan las manos para mover las pestañas que lo sujetan): la tarjeta AirPort se coloca sobre un zócalo inmediatamente accesible y su uso aparece claramente explicado en unas instrucciones dibujadas al efecto. Con un destornillador normal y siguiendo también instrucciones muy claras, se levanta el zócalo y se accede a las ranuras de la RAM.

Accesible

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En cuanto a la batería, se extrae muy fácilmente introduciendo una moneda en una ranura al efecto: al girarla, se desbloquea el cierre de la batería y esta salta del iBook.

El resto del iBook parece desmontable, pero desde luego no sin las herramientas apropiadas. Apple ha dejado al alcance del usuario exactamente lo que necesita... y con un grado de dificultad directamente proporcional a lo delicado de la operación.

Precio y encuestas

La verdad es que lo único que no nos gusta de este ordenador es que no es tan barato como debería. Y no estamos criticando (otra vez) a Apple por la fijación de precios, pero la verdad es que un ordenador que cuesta 260.000 más IVA no es exactamente lo que están deseando comprar en masa colegios y universidades.

Las encuestas realizadas se resumen en los datos que ya hemos dado, y éste último que subrayamos: el único colectivo que rechazó el iBook fue el de profesores de secundaria... y el motivo fue el precio. Más vale que Apple empiece a pensarse seriamente la posibilidad de publicar un precio de educación fácilmente accesible... y sensiblemente menor.

Los demás segmentos arrojan estos resultados destacados:

- unanimidad (87%) en cuanto a la deseabilidad del iBook como equipo doméstico.

- gran mayoría (70%) de aprobación como equipo para oficina en casa o pequeña empresa (SoHo).

- dudas (64%) sobre la utilidad del iBook en un entorno corporativo: depende de las aplicaciones que pueda usar.

En conclusión

A riesgo de repetirnos ligeramente, la conclusión que sacamos después de conocer de cerca el iBook es la misma que cuando vimos su presentación. Este ordenador es, por fin, lo que necesita un usuario medio (un profesional al que la empresa no le paga un "jueguete" de 800.000 pesetas, en resumen) para trabajar. Lo que hacía falta para lanzar definitivamente el cambio de ordenadores fijos a portátiles.

Sin menospreciar la importancia del mercado educativo, el hecho es que las mejoras del nuevo iBook no están orientadas a niños ni -especialmente- a profesores, sino a profesionales: la variedad de puertos, las diferentes resoluciones, la mayor discreción en el diseño, no son factores que los estudiantes aprecien... pero sí son cosas que cualquier usuario de portátiles medianamente productivo apreciará. Cuernos, este ordenador se puede llevar a una reunión de trabajo... y si despierta algo en los asistentes, será admiración, no sorpresa.

Nuestra recomendación: si no estáis de acuerdo con que estas mejoras son importantes, corred y ponéos a la cola para comprar uno de los últimos iBooks viejos cuando empiecen a rebajarlos (en España aún no han empezado a adecuar los precios). Si lo estáis...

empezad a ahorrar :-). Este ordenador sustituye perfectamente a un ordenador de sobremesa. No es tremendamente caro (para un ordenador). Y es un Mac.



 

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