Para los que no le conozcan, Eduardo Haro Técglen es una de las figuras notables del periodismo en España. No sólo escribe regularmente una prestigiosa columna en uno de los mayores diarios del país, y participa en una de las tertulias radiofónicas más escuchadas, sino que lo hace con un criterio y un estilo que le han hecho ganarse el respeto de mucha gente. Lleva trabajando así desde hace mucho tiempo, y su círculo de amistades incluye a muchos de los personajes que han marcado el mundo del pensamiento, las artes y las letras en los últimos años.
Además, usa un Mac.
Cuando comenzamos la serie de entrevistas de la que forma parte este artículo, el objetivo que nos marcamos fue encontrar usuarios de Mac cuyo trabajo ayudara a demostrar que se puede trabajar y destacar con el Mac; queríamos conocer gente capaz de hacer cosas interesantes, y aprender cómo y porqué usan el Mac para hacerlas. Entre los primeros nombres que se propusieron estaba el de Eduardo Haro Técglen. Y entre los primeros que contestaron afirmativamente a nuestra petición estuvo también él.
Toma de contacto
Para la ocasión, habíamos renovado el equipo de entrevistas con una nueva grabadora cuyo funcionamiento nos iba a dar muchos quebraderos de cabeza… pero eso entonces no lo sabíamos.
El entrevistado tuvo la amabilidad de invitarnos a su casa para la conversación, y allá fuimos. El equipo de Macuarium estuvo constituído por Pablo Hernández Madridano, Itziar Alzugaray y Miguel Cornejo.
Nos recibió Concha Barral, la esposa de nuestro protagonista (y otra persona a la que nos gustaría entrevistar), y nos hizo pasar hasta su lugar de trabajo… que merece mención aparte. EHT escribe desde una na sala grande dividida en dos zonas: la primera, su despacho, severo y de estanterías negras, frente a la ventana de la terraza y presidido por la forma de uno de los primeros iMacs G4. El resto, una sala ecléctica y acogedora, tapizada de libros igual de eclécticos: en las estanterías se encontraban las memorias de Lady Thatcher con las críticas literarias. En medio, una mesa abarrotada y unos sofás.
Allí nos instaló el entrevistado, y allí empezamos a hablar.
|
|
Un fondo apropiado para la conversación.
|
Una generación sin miedo al progreso
Eduardo Haro Técglen es una persona grande, de movimientos reposados y rostro amable, con una conversación que invita a divagar y seguir las ideas que van apareciendo.
La primera pregunta de rigor: ¿porqué el Mac?
Y la respuesta: “Yo uso un Mac porque empecé usando Mac.(…) Tenía uno que me dio el periódico, que era casi un prototipo, tenía una maleta y se metía ahí dentro, tenía una casette y tenía una pantallita así… Estamos hablando de hace ¿cuántos años? ¿Veinte? Era portátil, y era el que se llevaba cuando se iba de viaje, a las corridas de toros…”
¿Y la tentación de Windows?
“Luego me regalaron uno de esos PCs, pero de esos que casi había que saber programar. No me gustó. Me enganché al Mac, y desde entonces…”
Ya hace mucho tiempo que utiliza el ordenador para trabajar a diario, “y no sé cómo he podido vivir sin ellos”. Lo usa para escribir, para comunicarse, “para todo. Para encontrar información, por ejemplo.”
Le preguntamos por la facilidad con la que se ha adaptado a usar el Mac, a comunicarse por Internet, a trabajar con una red en casa. Parece sorprendente, cuando personas con veinte años menos siguen considerando la informática como una variedad de brujería e Internet como un pozo sin fondo ni salida. EHT parece haber estado pensando en ello.
|
|
La tesis de las generaciones perdidas explica muchas cosas.
|
“Esas cosas no tienen remedio. Entre la tuya y la mía hay una generación que tiene pánico al cambio, hay muchos años en los que se les ha acostumbrado a rechazar lo nuevo”, a diferencia de la generación de EHT, que es la que ha vivido los cambios tecnológicos más radicales de la historia y “está acostumbrada, los ve como algo bueno”.
De acuerdo con nuestro protagonista, ni siquiera nuestra generación (digamos en torno a 1970) está libre de prejuicios. Lo más parecido son “los que ahora tienen ¿dieciséis años?, que es la edad que tiene el mío, tienen móvil, tienen ordenador”, no se inmutan ante el cambio, no alteran el paso.
Uso diario de las nuevas tecnologías
“Yo uso internet para obtener información, para eso es un tesoro, pero no para encontrar noticias. Para mí la idea de poder ver la edición del día de un periódico de cualquier lugar del mundo, de la ciudad en la que está pasando algo, donde se está viviendo de cerca, periódicos de esos que no se han visto en la vida, de Nairobi, de (…….). Y podemos encontrar temas de pensamiento, de poesía. Para mí es fundamental, ahora que ha pasado eso en Nueva York, saber lo que está pensando Noam Chomsky (…) ¿y dónde podría enterarme si no aparece en ningún periódico de España? (…)”
“Hay cosas normales, de vida diaria. Cuando estoy trabajando ahí”, y mira hacia su despacho y su iMac blanco frente a la ventana, “y algo no me sale, puede que haya que parar y mirar el diccionario de la Real Academia, pero como información del día, información de fondo y de pensamiento, Internet, para mí, es fundamental”.
“Y podemos comprar libros; libros extranjeros que antes podías encargar aquí en la librería y podían tardar dos o tres meses meses en llegar. Ahora tardan días, y pagas en transporte menos de lo que le pagabas a la librería por las gestiones.”
|
|
El despacho donde escribe Eduardo Haro Técglen
|
El Mac y su gente en el mundo de hoy
Aunque ya no va apenas por la redacción, sino que trabaja en su iMac desde casa y envía los artículos por Internet, le preguntamos cómo se sentía trabajando con un Mac en El País, uno de los periódicos que mejor escriben de Microsoft, y que hasta hace poco era territorio Mac. “No, ya no es así. Lo cambiaron. (…) Me parece que aparte de para ‘Tentaciones’ y para alguna cosa más, ya no tienen Macs. Pero eso ya son operaciones de empresa. Cuando hay una oferta de grupo por detrás, cuando se trata de una empresa como ésa… Ya no es cuestión de lo que quiere el usuario.”
“Y eso que el usuario de Mac tiene un carácter especial, yo creo que la gente de Mac tiene algo… tiene un punto de humor, de simpatía. El otro es como demasiado seco, demasiado…”
Nos reimos un rato destacando las diferencias de los usuarios Mac, la actitud de colaboración y el conocimiento de sus sistemas. Y le preguntamos por lo más curioso, lo más llamativo o lo más bonito que hubiera visto hacer con un Macintosh.
|
|
El lado curioso del Mac.
|
“¿Como espectacular o como absurdo? (risas) Bien, hay un caso…” y nos habló de un conocido director que usa su Mac en su trabajo, “escribiendo un guión de cine, repasándolo, procesándolo, no se puede hacer eso más que con un ordenador… pero cuando termina, lo pasa todo a máquina personalmente. Dice que sólo así puede rematarlo”.
Y otra de las preguntas obligatorias: Entre las personas que conoce, ¿quién utiliza un Mac para hacer algo especial?
“De los escritores, la mayoría”, nos cuenta. Es la norma más que la excepción. “El que viajaba siempre con un portátil era Gabo, Gabriel García Márquez. (…)”. Nos cuenta varias anécdotas, como la del escritor al que “se lo robaron con una novela dentro, y no lo recuperó jamás.(…) No se le había ocurrido hacer una copia de seguridad. Yo ahora tengo varias de cada documento (risas), una en este ordenador, otra en el de mi mujer…”
Pero no todo es perfecto. “El Mac tiene sus inconvenientes. Sigue habiendo cosas para las que no hay forma de acceder sin Windows (…) Hay CDs, como la recopilación de Le Monde Diplomatique, que están sólo para PC. ABC tiene toda la colección, desde hace siglo y pico, metida en CDs; cuesta ocho millones, ocho millones y pico, pero sólo es para PC.”
|
|
Hablando de cosas prácticas.
|
Le preguntamos qué cosas se podrían hacer para mejorar la vida de los usuarios de Mac es España. Y nos encontramos con una lista eminentemente práctica y muy diferente de la habitual.
“Se puede empezar por la el sistema comercial. Ahora al comprar el ordenador hay que comprar impresora, hay que comprar escáner, luego te tienes que actualizar y por la actualización te piden no se qué… Eso se me ocurre como lo más importante.”
“Y encima es tan difícil cambiar, porque estos aparatos envejecen, pero no puedes dar el anterior, o lo das por un precio ridículo… No es como un coche; un coche usado lo vendes y te compras un coche nuevo, aunque haya una diferencia. En este caso, es que nadie lo quiere”, apenas hay mercado de segunda mano o tiendas que ofrezcan la opción, y “la realidad es que cuando te dicen ’50.000 pesetas’, prefieres conservarlo. Y hay veces que casi tienes que dar dinero para que se lo lleven”.
|
|
Uno de los Macs semijubilados del despacho.
|
Y en cuanto a la compatibilidad. “Sigue habiendo problemas. Está Virtual PC, y Word, y Excel, pero sigues encontrándote a uno que te dice ‘No puedo sacar esto de aquí, ¿qué hago?’”
“Y luego, hay un gran número de servidores, un gran número de páginas que no puedes utilizar desde el Mac. VirtualPC sólo sirve para odiar más al Windows.”
Y está la dificultad para informarse. Faltan revistas especializadas, “y las revistas de este tipo, la americana, sí, pero la española…”.
El presente y el futuro
Le preguntamos por ese nuevo iMac, en el que habíamos visto funcionar Mac OS X.
Y nos habló de “Cosas buenas, y también problemas. Estas cosas siempre son una ruina. He tenido que comprar una impresora nueva, y ese escáner ya no sirve para nada: no hay OCR para Mac OS X (…)”
Y finalmente le preguntamos por las perspectivas de los usuarios de Mac y la propia Apple. ¿Esas dificultades son graves?
“No, eso es una cosa que sobrevive siempre. Siempre tiene que haber algo más, algo para los que quieren algo distinto (…)” , y para EHT el Mac es parte de esa búsqueda de lo mejor y lo diferente. Una parte que no corre peligro.
“Para mí, como no he utilizado nunca otro, no es una alternativa. Los cuatro que hay en casa son Mac, el de mi hija, el de mi mujeres y estos dos.”
Despedida y sorpresa
Y con esto, y la sensación de haber compartido un rato con una de las personas más interesantes que hemos conocido (un rato que no nos importaría repetir en cualquier momento) y de haber aprendido mucho, nos despedimos de EHT y de su familia, y nos fuimos.
|
|
Pablo “Maxmalus”, que no tuvo la culpa de lo que sigue, posando a la salida.
|
Desgraciadamente, entonces no sabíamos que el sonido de la entrevista había quedado completamente deformado, y que íbamos a tardar casi un mes en poder descifrarlo lo suficiente como para ofrecéroslo de esta manera. Lo que sí que sabíamos es que la conversación había merecido la pena… y estamos seguros de que pensaréis lo mismo.