Bugdom, o cuando los bicho bola echan a rodar

Aventura en el jardín, entre otros sitios

14-08-1.999

 

Bugdom es un juego complicado de comentar. Por un lado, llevábamos tiempo esperándolo y soñando con sus increíbles entornos y animaciones 3D. Por otro, cuando llegó estuvimos casi un mes intentando jugar y sin poder hacerlo debido a los problemas con QuickDraw 3D que aparecieron... y que es probable que tengan otros usuarios de sistema Mac OS 8.1.

Además, es el sucesor de Nanosaur, un título tan sorprendente como efectivo al que hemos llegado a aficionarnos. Lo que siempre lleva a unas expectativas muy elevadas... y difíciles de satisfacer. Y Pangea (una empresa "de estar por casa" donde Brian Greenstone ha estado cocinando y sirviendo él solo hasta ahora mismo) nos cae excelentemente bien...

Así que cuando por fin pudimos jugar a Bugdom, no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar.

Requisitos

Existen. Hace falta, como poco, un iMac con tarjeta gráfica Rage II (o sea, un rev. A) para jugarlo... y desde luego mejora si se usa algo más potente (Rage Pro, Rage 128), pero sólo si es de ATI... los amigos de Pangea no han desarrollado Bugdom para ningún otro tipo de tarjeta gráfica. Para disfrutar a gusto vienen muy bien un mínimo de 4 megas de VRAM (memoria de vídeo). El tema puede ser sencillo e inocente, pero las demandas de hardware ya dan una pista del nivel real del juego.

Además, dependiendo de la versiónd el sistema, puede dar problemas con las librerías QuickDraw 3D. El problema se soluciona sacando TODAS las extensiones que tengan esas iniciales (QD3D) o pertenezcan a esa familia, y reinstalando QuickDraw desde el CDRom o desde la instalación personalizada de QuickTime 4. Para resolver ésta acabamos teniendo que hablar con el autor del juego... pero valió la pena.

La Historia

La presunta trama de la historia es sencilla: un ejército de hormigas rojas ha raptado a las gobernantes del "país de los bichos" (Bugdom), que son... las mariquitas, sí. Las tienen encerradas por todo el paisaje, y recurren a todas sus malas artes y aliados para evitar que las liberemos.

El Personaje

Después de unas secuencias de animación muy bonitas y muy sencillas, nos encontramos encarnando a un... bicho bola, sí señor, una cochinilla :-). Pero no un bicho bola cualquiera: a tono con la tremenda violencia del juego, nuestro animalito propina patadas demoledoras y, cuando se encoge sobre sí mismo, forma un balón capaz de arrasar con el más duro. Se llama Rollie McFly, el último de los Rollie Pollies (y nada que ver con los MacFly de Regreso al Futuro,supongo).

El Juego

Nos encontramos con un entorno 3D que hace pensar que Nanosaur era una beta a baja definición. Los movimientos del animal y la cámara están muy mejorados (Tomb Raider II no es mejor en este apartado), y uno ya no puede empotrarse en el terreno. El agua es agua, las cuestas cuestas, y los obstáculos insalvables son sólidos (acaba llamando la atención que las hojas no sean flexibles, de tanto realismo como tiene lo demás) si no siempre tridimensionales. Los gráficos son muy detallados, y la ambientación muy envolvente incluye una banda sonora de lo mejorcito que se haya escuchado en un juego.

Dicho esto, Bugdom consiste en superar una serie de obstáculos (a veces animales, a veces patrullas de hormigas, a veces agua) que son a partes iguales rompecabezas y peleas. Los escenarios incluyen un jardín, un estanque, un panal y un hormiguero, todos impresionantes y llenos de inquilinos muy activos.

Lo complicado es controlar los movimientos del protagonista; una vez logrado esto -lo que no es tan sencillo como parece, pero es esencial para no acabar mareado por los giros y carreras-, Bugdom es un animado arcade multicolor que nos sorprende con personajes y puzzles nuevos a cada paso... y nos lanza a combates estremecedores con enemigos verdaderamente ingeniosos. La primera vez que te arrea un puñetazo una de las avispas del segundo nivel... impresiona. Pero enfrentarse a un batallón de hormigas con sus lanzas da una sensación de violencia tan realista que es casi excesiva. Ver al bicho bola panza arriba rodeado de lanzas no es agradable...

Bugdom se estructura en niveles, que se pueden superar sin liberar a todas las mariquitas del mismo (es decir sin ganar todos los puntos) ni exterminar a todos los enemigos (idem) pero exige localizar las llaves correctas y los pasadizos escondidos de un nivel a otro... o acabar con el Gran Bicho de cada nivel ;-). No es sencillo.

Otra característica importante son las "sorpresas" que encontramos escondidas en nueces distribuídas por todo el panorama. Hay vidas, hay bonos, hay llaves de puertas... y hay bichejos que nos atacan y hacen auténtico daño. Ojo.

La inmersión en el mundo de Rollie está muy conseguida. Inmediatamente estamos rodeados de hojas de hierba como árboles, corriendo a toda torta para esquivar los diversos tipos de insecto peligroso (no hace falta que te ataquen; las babosas hacen daño con rozarte) y "viviendo" el juego con una intensidad sorprendente. El mejor paralelo son los Mario 64 o Tomb Raider, pero los gráficos de Bugdom son tan originales y espectaculares que lo colocan en una categoría distinta.

Y un aviso: Bugdom no es fácil :-). Nivel a nivel -y hay 10- nos vamos enfrentando a más y peores enemigos que exigen mejor control de las habilidades de Rollie. Es todo un reto para cualquier jugador ... lo que no quiere decir que no pueda hacerse. Nosotros no estamos especialmente dotados en ese aspecto y sólo nos ha llevado dos meses... :-).

 

Lo que no nos acaba de convencer es el aspecto violento del juego... vale, es como un dibujo animado, pero hay golpes que... y las lanzadas de las hormigas recuerdan un grupo de hooligans que han atrapado a uno de los otros. Y esos mosquitos... Muy realista, al fin y al cabo. Casi demasiado. Desde luego, no para menores de 13 años.

 

Juego 10/10

Gráficos 9/10

Música 9/10

Adicción 8/10

Re-jugabilidad 7/10

Conclusión

Salvo nuestra opinión personal de que no es para absolutamente todos los públicos (los padres que dejan al niño jugar a Quake no tendrán problemas con Bugdom, pero la violencia, por mucho más bonita y divertida que resulte, abunda), este es uno de los juegos más recomendables que hemos visto desde que empezamos a jugar con el ordenador, allá por las épocas de los Amstrad PCW8256 ("la máquina de escribir con pantalla"). Sencillo pero desafiante, original, con unos gráficos impactantes y una banda sonora preciosa. Pero sobre todo, simpático :-).

Y sólo para Mac ;-).

 

Volver al índice