Caesar III
24-11-1.999
Ah... ya me está pasando otra vez. Basta pensar en el juego
y ya me apetece volver a la partida que tengo a medias :-). Es tremendo.
Adictivo como pocas cosas.
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo. He leído
un par de críticas que lo ponen de intratable para arriba.Y no
es verdad: Caesar III puede resultar frustrante en ocasiones, pero se
puede superar. Y el reto contínuo es, a mi entender, mucho mejor
que el de SimCity 3.000, por ejemplo.
Un poco de historia
La del juego, claro :-). Caesar es un juego de simulación basado
en la provincia romana. El jugador toma el control de la provincia y
de su ciudad principal, y debe usar el dinero generado por la segunda
para desarrollar y proteger ambas. Si lo haces bien, subes de escalón.
Si lo haces muy bien, le quitas el trabajo a César.
La versión original de Caesar era bastante sencilla: construye
tu ciudad, evita que se queme, mantén una fuerza militar suficiente
y dale ritmo. Casi toda la acción era consistía en éso;
cuando se producía una invasión apenas podías hacer
nada aparte de echar tus legiones encima del invasor en una pantalla
que reflejaba la provincia. Un plug-in, llamado Cohort, podía
darte más control sobre la guerra.
Caesar II iba un paso más allá en todo: en el plano de
la ciudad, los edicificios eran mucho más detallados, la perspectiva
era isómetica, la gestión de algunos recursos más
real (aunque no fuera precisamente un modelo económico)... y
en el plano de la provincia podías hacer carreteras entre ciudades,
poner legiones a patrullar y determinar ligeramente cómo sería
la lucha. Nada muy serio, pero el juego seguía teniendo dos partes.
Con Caesar III se acabó todo éso. La acción sucede
en un sólo mapa, el de la ciudad, aunque te dejen ver otro para
saber con quién puedes comerciar y dónde andan los enemigos.
Pero aquí, la única gestión de invasores se hace
cuando ya los tienes encima. Y para compensar, la ciudad es mil veces
más compleja y realista que en ediciones anteriores.
Opciones del juego
De entrada, puedes elegir jugar una cadena de escenarios (Scenarios)
o quedarte con uno y desarrollar la ciudad hasta que te aburras (City
Construction Kit). El juego presenta algunas diferencias en cada caso.
Los escenarios son mapas de complejidad creciente, en los que se van
introduciendo poco a poco las facetas del juego. Según los superas,
subes de nivel y puedes optar entre un par más, algunos más
belicosos que otros y ambos más difíciles. Pronto, te
encuentras sudando tinta para evitar ésa invasión del
sudeste, o que los dioses se te cabreen otra vez, o cómo prevenir
las rebeliones de gladiadores... o cómo pagar las deudas a César
antes de que te destruya la ciudad por desobediente.
Ah, una opción más... el nivel de dificultad del juego
:-). Es tan graduable como el sonido. Aunque no lo explique el manual,
a veces estoy seguro de que viene bien.
Elementos de un escenario
Lo que hay que gestionar ha cambiado algo, aunque la idea general es
la misma:
Accesos: Todos los edificios que prestan un servicio o necesitan trabajadores
deben estar dentro del área de acción de algunos habitantes.
Todos los habitantes deben estar dentro del área de acción
de los servicios para disfrutar de ellos (y ésa es la idea, verles
evolucionar de chabolistas a patricios). Esta transmisión se
hace, como en Caesar II, mediante unos "trabajadores" de éstos
servicios, que salen a la calle y se patean la zona. Ahora son mucho
más vistosos, pero también más difíciles
de prever... por eso se recomienda limitar el número de intersecciones
que pones en su camino ;-). Y, de vez en cuando, hacer info-click en
uno para ver qué cuenta.
Trabajo: Si falta gente, servicios e industria no funcionan. Si sobran,
hay paro y tumultos. Los impuestos y salarios son una buena herramienta
para manejar ésto, junto con una política de creación
o destrucción de vivienda apropiadas.
Comida: Y, para empezar, bebida: los romanos no van muy lejos sin sus
fuentes. Pero tampoco sin sus mercados, en los que debe de haber al
menos un tipo de comida, y más si esperas que evolucionen y sus
edificios se amplíen y mejoren. Aparte del trigo, ahora puedes
cultivar bastantes más cosas según la zona, e incluso
pescar :-).
Seguridad interna: Tumultos, incendios y desplomes de edificios: los
prefectos y los ingenieros se ocupan de ésto, si tú los
pones en abundancia y en el sitio oportuno. Si no lo haces, te quedas
sin ciudad en un abrir y cerrar de ojos.
Seguridad externa: Murallas y torres han dejado de ser una tontería
que se construía con nada: ahora pueden arruinarte. Y lo que
es peor, ahora pueden romperlas a pesar de las balistas que hay en las
torres. Así que es absolutamente necesario contar con una legión
o más, y sus auxiliares con jabalinas o a caballo, y saber manejarlas.
Harán falta cuarteles (barracks) y armas para pertrecharlos,
y una academia para ponerlos a punto.
Industria: Sí, ahora es mucho más compleja. Puedes hacer
muchas cosas, de sillas a aceite, y más vale que las hagas o
tu población se sentirá poco dispuesta a invertir en renovar
la casa. Aparte, está el tema del...
Comercio: Un mundo nuevo. Puedes importar materias primas, o extraerlas,
y exportar productos terminados o tus propias materias primas. Tienes
que pagar una tasa por empezar a comerciar con otros puertos, pero después,
si lo haces bien, podrás prescindir de los impuestos para financiarte.
Además, hay algunas cosas que debes tener por narices -armas-
y que si no produces tendrás que importar.
Religión: Huy, ciudado. No se trata sólo de ir poniéndoles
templos a los cinco dioses según aumenta la población:
hay que hacerles festivales frecuentes, y no tener favoritismos descarados,
y poner algún oráculo... Si están contentos no
se les nota demasiado, pero como estén enfadados te pueden hundir
barcos, pudrir cosechas, mandar invasiones, vaciarte la ciudad con descontento
y enfermedades... Este apartado es serio. Pon muchos templos, y con
buen acceso, y vivirás tranquilo. O... prueba la otra opción:
los "efectos especiales" de los dioses se pueden desactivar, aunque
no lo sepa casi nadie.
Entretenimiento: Circos, anfiteatros, hipódromos... y los que
trabajan en ellos: escuelas de gladiadores, fabricantes de carror, criadores
de leones. Los ciudadanos demandan diversión, y se niegan a evolucionar
si no se les da la suficiente.
César: Aparece en todos los escenarios y en el kit de ciudad,
pero en el segundo caso sólo es para ponerte límites de
deuda. En los escenarios de la "carrera de administrador" está
todo el tiempo pidiendo envíos de recursos, comida, o incluso
legiones y tributo en dinero. Su favor es necesario para pasar de nivel...
y para sobrevivir, porque si se enfada de verdad manda a sus legiones
a destruir tu ciudad. Se puede uno resistir, pero incluso si sobrevives
a la primera ola... alea jacta est.
Y éso es todo. En éso consiste Caesar III: lograr el
equilibrio imposible el tiempo suficiente para cumplir la misión
y pasar de escenario. O bien ir construyendo y mejorando la ciudad inacabable
hasta que cerréis los ojos y sólo veáis ciudadanos
romanos correteando como locos :-). Qué queréis que os
diga: me gusta.
El interface
Se actúa sobre el juego básicamente a través de
los paneles de construcción (no han cambiado mucho) y
los consejeros (han cambiado bastante, pero la idea es la misma).La
pantalla puede organizarse de distintas maneras: como una ventana más
en el escritorio; con un mapa global y acceso a todas las funciones;
o en modo "ventana maximizada" en que apenas se ve una barra de controles
a la derecha.
En general la forma de trabajar no ha cambiado mucho desde otras versiones.
Está bastante cuidado, pero aún quedan cuadros de diálogo
de los que hay que salir haciendo control-click porque no hay puesto
un botón. Los gráficos han seguido mejorando, y ahora
es verdaderamente entretenido ir viendo qué tipos de ciudadanos
existen y cómo cambian lso edificios.
Bugs
Si no se hace la instalación completa del juego, hay un problema
con el escenario de Lutetia que se resuelve con un parche en el site
de Impressions. Nada grave: se os puede quedar colgado el ordenador
:-).
No hay conclusión. Caesar III no es un juego para todos
los públicos: hace falta bastante tenacidad para no
darse la vuelta y olvidar el juego y sus retos. Y hace falta un manual
más completo y en nuestro idioma para saber cómo modificar
los parámetros del juego...
Pero por lo demás, ya os lo he dicho. Caesar III me parece
perfecto.
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