Según la empresa de mediciones IDC, Apple ha
conseguido elevar su cuota del mercado educativo estadounidense a
cerca del 24 % para 1.999, y llegar al 30 % durante
el último trimestre :-).
Estas cifras de cuarto trimestre son el doble
de las logradas por su más próximo competidor, y muestran
una tendencia al alza en la penetración de Apple en el mercado
educativo pocos meses después de que varias deserciones notorias
entre las principales universidades hicieran pensar que Apple estaba
en retirada.
Aunque no debería sorprendernos si nos fijamos
en el panorama español. Durante años, los equipos informáticos
Mac habían estado languideciendo sin las ampliaciones necesarias,
debido fundamentalmente al coste de los nuevos aparatos (aquí
no llegó el famoso Gossamer, un aparato cruce de iMac y 5500)
y sometidos al acoso de departamentos de Redes cada vez más
peceros. Ahora, con el iMac disponible, barato y perfectamente
configurable (el administrador puede dejar estrictamente la funcionaldiad
necesaria gracias a Mac OS 9, por ejemplo, pero había otra
soluciones), los Macs surgen como setas en las salas de informática
y los departamentos redescubren la sensación de velocidad de
tener un ordenador moderno. La UPNA parece un campo de iMacs, dicen.
¿Todos? No. Ni de broma. Ni siquiera una minoría.
En España queda muchísimo hasta que los Mac puedan
siquiera competir en igualdad de condiciones con los PCs, y no sólo
por la poca predisposición de los departamentos de Redes (véase
la Universidad de Navarra y su falta de colaboración para el
uso de iBooks) sino porque muchas veces se llega al extremo de presentar
pliegos de condiciones para concursos (los requisitos que debe cumplir
cualquiera que desee suministrar a la Universidad) en los que ya se
da un ganador: en vez de pedir "ordenadores capaces de ..."
dicen directamente "ordenadores PC compatibles Windows",
lo que además de ilegal es bastante incómodo para aquellos
que prefieren un ordenador de verdad. Apple está combatiendo
esas actitudes por las buenas... y por las malas, con varias demandas
en marcha.
Hay mucho que hacer cara a las Universidades y administraciones.
Mucho que hacer respecto a disponibilidad y traducción de software.
Mucho que hacer con la política de precios (¿porqué
no instrumentar un contrato de renting masivo de aparatos que
permitiera a las universidades no sólo cuantificar a la pela
su gasto en mantenimiento, sino además garantizar que sus ordenadores
están a la última siempre? Si hacen falta ideas, aquí
estamos) y con las buenas iniciativas que se quedan a medias, como
Grimm.
Está claro que Apple está resurgiendo.
Pero no nos quedemos en las figuras macro o internacionales. El hecho
es que aquí, donde estamos, queda muchísimo por
hacer.