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Microsoft seguirá trabajando con Apple
Por si teníamos alguna duda, ayer lo han anunciado públicamente.

11-04-2.002



Hace cinco años, en una expo que se ha hecho famosa, Steve Jobs volvió a Apple y se dirigió a los asistentes a la keynote... para pedirles que dieran la bienvenida a Bill Gates. Y entonces, via satélite, apareció la cabeza de Gates ocupando toda la enorme pantalla de proyección. La sorpresa de los mackeros asistentes no se debió solamente al parecido con el mítico anuncio de “1984”, sino a que, hasta entonces y desde la aparición de Windows, Apple y Microsoft habían estado cada vez en peores relaciones.

Y ahí estaba Gates, y ahí estaba Jobs, y los dos juntos contaron a la concurrencia que algo muy extraño había ocurrido. “Apple y Microsoft ya no son rivales” dijo Jobs. Llegaba una época de colaboración... una época que se concretaría en que Microsoft iba a tomar una pequeña participación en el accionariado de Apple (acciones sin derechos políticos), así como a comprometerse a desarrollar Microsoft Office para Mac durante cinco años. A cambio, Apple iba a dejar de meterse con Microsoft... entre otras cosas.

Esas cosas, a lo largo del tiempo, han incluído la introducción de Explorer como “navegador preferido” de Jobs; la firma de acuerdos de cesión de carretadas de tecnologías de Apple que llevaban años hibernadas; y el descuido de AppleWorks (entonces llamado ClarisWorks y todavía muy potente entre los usuarios Mac).

Ese acuerdo salvó a Apple. En el momento del regreso de Jobs, no había inversor que no la pusiera entra las empresas arriesgadas, ni periodista que no la diera por muerta. Los mackeros desertaban por decenas, y los desarrolladores no digamos. El sistema operativo de “próxima generación” llevaba tanto tiempo en el horno que nadie se creía que fuera a ser real alguna vez. Y Jobs había entrado como un elefante en una cacharrería, con decisiones tan polémicas como clausurar la filial Newton, acabar con las licencias del Mac OS a clónicos, y despedir a una gran parte de los grupos de investigación de la empresa. Todo estaba patas arriba. Ni siquiera había dinero en caja.

Cinco años después

Las cosas han cambiado mucho.

La empresa de la manzana no sólo es muy rentable sino que está sentada sobre unas reservas financieras muy serias. De hecho, es la empresa informática de moda... por buenas razones, y con buenas perspectivas.

Hace mucho tiempo que Microsoft ya no es accionista de Apple. Habiendo destrozado a Netscape, sus versiones Mac de Explorer son prodigios de usabilidad que no siguen los estándares... y sus versiones Mac de Office son mejores que las que disfrutan los usuarios Wintel. Y ya no tiene la libertad de movimientos de antes para ahogar a la competencia: ahora, le viene muy bien que haya alguien que haga ruido en el espacio que queda entre su cuota de mercado y el monopolio.

Y aunque las relaciones siguen sin ser malas, Apple ha dejado de jugar al huerfanito abandonado. Ha declarado contra Microsoft en varios procesos. Se han acabado las cesiones de tecnología, y las pistas apuntan a un renovado esfuerzo de Apple por convertirse en un competidor serio en el mercado de sistemas operativos. Jobs apuesta seriamente por el estándar J2EE, que compite directamente con Microsoft, pero se ha asegurado la compatibilidad con los servicios web de la empresa de Gates.

Las relaciones son buenas, pero las empresas ya no son las mismas. Dentro de nada se acaban los cinco años, y Apple lleva tiempo diciendo que no ve la necesidad de otro acuerdo a largo plazo. De modo que la declaración de ayer por los responsables de la unidad de negocio Mac de Microsoft era una de las más esperadas del momento.

El futuro

De acuerdo con Kevin Browne, el responsable de la unidad afectada, “el acuerdo ha terminado, pero nuestro trabajo sigue adelante sin ninguna duda”, al menos “mientras tenga sentido desde el punto de vista de negocio”.

En concreto, Browne dijo que Microsoft se centra en mantener las versiones de Office y Explorer para Mac, aunque podría incluso añadir otros programas a la lista si piensa que la rentabilidad puede merecer la pena. Eso sí, se niega a comprometerse a más que la próxima versión de los programas.

Sin embargo, no le dio mucha importancia al pacto: “El acuerdo sobre tecnologías nunca ha definido y nunca definirá lo que hacemos para el Mac”. Microsoft desarrolló cosas que no estaban en el acuerdo cuando tuvo sentido financiero hacerlo. Ahora, seguirá haciéndolo.



 

 

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