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Una estafa de impresión
Columnas del Tercer Milenio, por Paco Román

01-11-2.002



Estoy convencido que antes de dos años a alguien se le ocurrirá la estúpida idea de regalar impresoras con la compra de cartuchos de tinta…ya verás.

El asunto no es nada descabellado, si acaso lo que mas me extraña es que nadie lo haya puesto en práctica aún: si una impresora cuesta 90 euros y trae de regalo 2 cartuchos que, por separado, cuestan casi 60, una simple regla de tres nos permite deducir que el coste de una impresora es menor de 30 euros.

No, claro, no es nada razonable lo que acabo de decir: imagina que te regalaran un coche pagando el precio de llenar su depósito…Así pues hemos de concluir que el asunto no es “agua clara”, que algo hay de “timo de la estampita” en la estrategia de Epson, Lexmark, HP…de cobrarnos a precio de droga dura unos miserables decilitros de aceite tintado.

Analicemos detenidamente el asunto: El usuario está tan acostumbrado a mirar con lupa el precio del hardware que rara vez cae en la cuenta que algunas de esas máquinas hay que “alimentarlas”. En el caso de la CPU la cosa se soluciona “razonablemente” echando mano del nutrido software legal y alegal que pulula por la red... es impensable que un usuario “de a pie” pueda asumir el coste de varios miles de euros que supondrían la media docena de programas que usa de manera frecuente... y sus correspondientes actualizaciones anuales.

Otrosí podemos decir de grabadoras, con el precio de los CDs cayendo en barrena (gracias a la proliferación de legiones de usuarios empeñados en perpetuar el software legal mediante centenares de copias de seguridad).

De los scanners no vale la pena hacerse cuentas: entre el poco uso que se le da y la relación coste/recambios, cuando se te estropea lo llevas a los contenedores del ecoparque y a por otro.

Tampoco “piden pan” los módems, las tarjetas de red, video, mouses, teclados, webcams... alguna limpieza de vez en cuando, alguna actualización a coste razonable. Pero ¿y las impresoras? Yo creo que la culpa de todo la tiene Epson, perdona por citar la marca, pero creo que me entenderás enseguida.

La cosa comenzó cuando, en un alarde de insolencia sin límite, se introdujo en el campo de la inyección de tinta con su línea Stylus... ¿no podía dejar en paz un mercado bastante estabilizado donde Canon y, sobretodo, HP campaban a sus anchas? Pues no. La Stylus Color no solo se mete donde no le llaman sino que, además, lo hace de manera descarada: a precio más bajo y un soporte papel/tinta de mayor calidad, calibración y perdurabilidad. Eran pocos y...

Pero Epson se dió cuenta demasiado tarde de que había creado un monstruo. ¿Cómo mantener una estructura empresarial basada en una máquina infalible? En cuanto los usuario tuvieran una adiós negocio... ni siquiera el tema de los consumibles reportaba muchos beneficios pues los excesivos costes de HP y Canon habían producido una floreciente industria dedicada al cartucho reciclado y/o compatible.

Primera medida: para mantener la calidad el usuario ha de ir inexorablemente a un Servicio Técnico Homologado... y evidentemente nada de seguir fabricando las “indestructibles” StylusColor I y II, sino algo más ligerito que se estropee con mayor facilidad: cada tres meses de no-uso, por ejemplo, se autodestruyen los cabezales. El coste de la reparación (17.000 ptas. de vellón) provocaba que más de uno cambiara de impresora... y que los talleres “salvaran” 3500 ptas. por un “presupuesto previo” que sabían que el cliente no aceptaría.

Con el cambio de máquina, viene cambios de tintas, bueno mejor de “depósito” de la tinta, para obligar a los clónicos a aumentar los modelos y su “estocaje”. Pero tampoco es suficiente para Epson. Se inventan los expendedores de tintas que comparten espacio en las estaciones con la pepsi y los cheetos... ni por esas.

La competencia se ha puesto las pilas y Lexmark, HP, Cannon no se alejan de su nicho de precios, lo cual, dada su menor implantación, hace que los fabricantes de recambios “compatibles” apenas les presten atención, con lo cual se embolsan unos pingües beneficios en consumibles originales.

Así pues Epson se tira a la tremenda y hace pocos meses se “descolgó” con su cartucho con chip incorporado... si antes podías engañar a la impresora volviendo a colocar el cartucho usado (para acabar de agotarlo) ahora cuando dice que se ha acabado no hay truco que valga... incluso los fabricantes de compatibles se las ven tanto para incorporar el dichoso chip (que en ocasiones da mensajes de advertencia en nuestro Mac), como para solventar las denuncias de Epson.

Item más: si tienes una Stylus de mas de un año sabrás el test de tintas que te imprime unas rayas finas de cada depósito... hoy se han convertido en densos cuadros de tinta, cada uno de los cuales supongo equivaldrá a unas 5 páginas solo texto impresas... seguimos exprimiendo al usuario.

Por eso no te parezca descabellado lo que te apuntaba al principio: que un día de estos en la puerta de la “disco” además de “costo” y las “pilules”, te ofrezcan dosis de tinta... “ garantizada, oyes! ...te da un subidón!”

EL_PACO



 

 

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