La ROM, ¿otra especie a extinguir?
   Apple ha decidido últimamente pasarse al bando de los valientes: renovarse o morir... La jugada, encarnada en los iMacs y los nuevos G3s (apodados cariñosamente por algunos como ‘pitufos’) de momento les ha dado la razón. En el mastodóntico mundo de los ordenadores, la era de los dinosaurios está dejando lugar a un panorama donde por fin algunas especies se van a extinguir. Lo cual es buena señal, porque hay cosas que desde los 70 no han cambiado en este área, y eso, en informática, es hablar de tiempos antediluvianos...

    Así pues, Apple ha sido la primera empresa en dar un cambio radical a todos sus ordenadores de nueva fabricación: fuera disketera (RIP); fuera SCSI (¡qué burrada!); y fuera beige (¡qué gozada para la vista!).

    Hay cambios con los que obviamente uno no está de acuerdo, o por lo menos esperaría que fueran menos bruscos, pero el golpe de efecto no se lo puede negar nadie a Jobs & Co.

    Uno de los cambios de los que menos se ha hablado, o por lo menos se ha dado menos relieve en las nuevas máquinas, tiene que ver con cambios internos también rompedores con toda la anterior filosofía de la compañía de la manzana: estamos hablando de la ROM del Mac.

    La ROM de nuestros queridos computadores ha sido desde siempre una de las mejores aliadas de la tan elogiada integración Hardware-Sistema Operativo que tantas ventajas y argumentos nos ha dado sobre los PCeros.

    Para los que no lo sepan -no creo que seamos tan ignorantes los "mackeros", pero por si acaso- la ROM son el chip o chips específicos creados por Apple e integrados en la placa del ordenador que contienen las rutinas que permiten al ordenar arrancar cuando lo encendemos y que incluyen (al menos hasta ahora) mucho del código y las rutinas (la Toolbox o caja de herramientas) que el ordenador necesita para diversas tareas...

    La ROM del Mac ha sido constantemente actualizada para adaptarse a cada nueva versión del MacOS que salía, lo cual ha permitido a los Macs estar preparados para el sistema con el cual nacieron. Esto, por otro lado, ha creado problemas de “compatibilidad hacia atrás”; me explico:

    Tengo un G3/266, con el cual me venía el MacOS 8.5. La ROM de este Mac viene actualizada para adaptarse a este nuevo sistema. No obstante, en otra partición del disco duro, he querido instalar versiones del MacOS 7.5 ó 8.0. La primera sorpresa al dar doble clic en el icono del instalador del 7.5 fue... ¡que no quería instalármelo! Me daba un mensaje de advertencia de que los scripts de instalación no funcionaban en este ordenador. Como no me corto un pelo -eso de los experimentos con gaseosa me parece un poco cobardón- arranqué el instalador del 7.5 con la tecla de opción pulsada para pasar a la instalación personalizada... Lo logré instalar en la partición, y luego asigné a esa partición como disco de arranque...

    Resultado: catastrófico. Al reiniciar un mensaje me avisaba: “Este sistema no funciona en este ordenador” con un botón para reiniciar la máquina. Durante un rato anduve preocupado, porque ni siquiera me reconocía el CD del sistema pulsando la tecla C durante el arranque, y mostraba insistentemente el mensaje supracitado...

    Al fin, apagué y volví a encender la máquina... esta vez sí quiso arrancar desde el CD... y se me pasó el susto. Seleccioné otra vez la partición del 8.5 como disco de arranque y a correr...

    No me quedó ahí satisfecha la curiosidad... Y si no va el 7.5, ¿estaría la ROM de mi máquina preparada para aceptar, al menos, el 7.6 ó el 8.0?

    BIIIP. Respuesta negativa. Tras otras dos instalaciones fallidas, tuve que aceptar la cruenta realidad. Parece que la ROM de mi máquina es tan moderna, que no podré instalar ningún sistema anterior al 8.5.

    Problemas similares han tenido gente que ha intentado instalar, por ejemplo, un 7.0 ó 7.1 en un equipo más antiguo, o hasta un 7.5 en máquinas algo más modernas.

    Esta incompatibilidad de sistemas afortunadamente no afecta a las aplicaciones (todos tenemos programas bastante “viejos” instalados en nuestra máquina funcionando perfectamente) porque las llamadas a la ROM por parte de éstas no se efectúan directamente, sino redireccionándolas a través del sistema en RAM a la rutina que corresponda, que lógicamente en cada máquina está en una dirección de ROM distinta.

    Hasta qué punto se integra la ROM con el sistema operativo del momento lo ilustra la siguiente curiosidad: en los primeros Mac Classic que salieron, era posible arrancar la máquina sin disco duro ni diskettes, simplemente pulsando Comando-Opción-X-R... ¡la ROM incluía una carpeta del Sistema oculta!

    Y el arranque efectuado así, nos podemos imaginar (si alguien tiene un Classic, que pruebe a ver) que sería visto y no visto.

    Pasado el tiempo, el MacOS se ha convertido en un come-memoria de aupa, hasta el punto de que los PCeros se asustan (ahora menos con los requerimientos de Win98) de ver la cantidad de RAM que puede llegar a ocupar el sistema del Mac (eso porque no han visto a nuestro querido amigo Photoshop 5 en acción, el mega-tragón de RAM por excelencia).

    Total y siguiendo al hilo, que ahora que Apple ha iniciado su “revolución”, en realidad la tal en el fondo no es sino una simplificación y una búsqueda de abaratamiento de costes de producción en lo que tiene que ver con hardware interno, (porque lo que es en carcasas, se deben haber gastado un pico 8-D).

    En fin, y en lo que toca a la ROM, el razonamiento que seguramente han seguido es el siguiente: si la RAM hoy día está tan “baratita” y es tan rápida... ¡ya está! Metemos todo en RAM y a correr...

    Y eso es lo que nos encontramos en las máquinas con “NewWorld ROM” (así se denomina a la ROM de los iMacs y G3s nuevos); que los procesos de ROM se han minimizado enormemente, y casi todas las funciones del sistema se cargan del disco duro a RAM durante el arranque . Consecuencias: las positivas, una mayor rapidez en el acceso a las rutinas que antes estaban en ROM y a las llamadas al sistema que mejoran el rendimiento general de la máquina; las negativas, un arranque a veces excesivamente lento y un consumo de memoria mayor.

    Los que tenemos Macs con placas de expansión PCI también podemos apuntarnos a la nueva moda... Una utilidad llamada ROAM (ROM in RAM - véase en
http://www.uiuc.edu/~s-bytnar/projects/rom_accelerator.html) permite que al iniciar el ordenador la ROM se cargue en RAM como si de un iMac o un G3 ‘pitufo’ se tratase. Lo bueno es que el proceso de carga es muy rápido (va de ROM a RAM, en contraste con las máquinas antes citadas dónde va de disco duro a RAM); lo malo, que se me comió 4 megas más de memoria para el sistema. (Nota: no hace mucho se comentó el programa en Macuarium)

    ¿Justifica la mejora en el rendimiento el que uno se embarque en la aventura de usar esta ROAM, que no es ni ROM ni RAM sino todo lo contrario? Los chicos de
www.macinfo.de han hecho algunas pruebas interesantes, que podéis contemplar en su website (en inglés y alemán)....

    Haciendo un resumen de lo que dicen, para no aburriros: que no, que no merece la pena... En un 8500 con 96 megas de RAM y caché L2 (parece ser que esto influye en el rendimiento) se vio una mejora de entre 1 ó 2 segundos en arrancar Photoshop; y en los tests de rendimiento se vio una fluctuación de entre el -0,5 y el +3,2% en la rapidez... o sea, casi nada.

    En el poco tiempo que lo he tenido instalado, no he notado nada en especial, -aparte de lo de la memoria que ocupa- ni para bien ni para mal... El arranque ha sido en el mismo tiempo con o sin ROAM, en torno a 1’ 20”...

    Sería interesante que algún usuario de iMac o de G3 azul nos remitiese sus impresiones y sus tiempos de arranque, para contrastar con lo dicho aquí...

    En todo caso, parece que la ROM es una especie en vías de extinción en los nuevos Macs. Y los que no los tengamos, haced cuenta del dicho: cuando las barbas de tu vecino veas pelar... Id preparando la paciencia y el bolsillo... que por tiempo de arranque y consumo de RAM no va a faltar.

    Vamos, que ya entiendo por qué se habla tanto del Linux para Mac últimamente...

   Jesús E. Lobejón Santos
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