Estoy aquí sentado, hace
calor, en la radio suena una de las canciones del verano
y miro la televisión... tengo sed... me levanto
y, camino de la nevera, caigo en la cuenta... ¿dónde
están los anuncios de refrescos? ¿y los
viajes caribeños? me vuelvo a sentar... mientras
abro la lata, siguen los anuncios... móviles,
Internet, otro móvil, un tímido coche
(que prefiere pasar a toda velocidad), telefonía
fija, ¿y los detergentes? ¿y los champús
que cuidan tu cabello? ... un Internet más,....
La eterna discusión acerca
de si la publicidad crea necesidades, o las necesidades
desarrollan la publicidad, tiene de cuando en cuando
momentos estelares que hacen que la balanza se incline
de parte de unos o de otros.
Es evidente que las cucarachas
pueden ser una plaga, de manera que, varias empresas
fabricando mata-cucarachas, necesitan comunicarse con
sus clientes potenciales para resultar preferidos a
la hora de la compra.
Sin embargo, la llamada "nueva
economía" -que con más educación
que vergüenza, de momento, se ha visto liberada
de incluirse dentro de la "vieja economía de
la especulación"- nos está deparando flamantes
ejemplos de la feroz competencia que existe por crear
una necesidad inexistente.
Sobre esto último, dos
marcas en concreto ya han sobrepasado los límites
de lo que cualquier ser pensante puede ver y oir sin
sorprenderse por lo absurdo de su acercamiento...
¿Qué es e-moción?*
"Emoción es saber y aquí y ahora el tiempo
que hace..." ya no vale con levantar la mirada al cielo,
o asomarte a la ventana.
"Emoción es saber el
estado del tráfico..." ¿aunque estés
caminando por la mediana de una calle? lo me extraña
es que la D.G.T. sólo prohiba el uso del móvil
a los conductores, y no a los transeúntes -si
éstos van a caminar por la carretera leyendo
en su móvil lo que ocurre ante sus ojos-. "E-moción
es mi negocio, mi oficina..." Evidentemente, el anuncio
se cierra con un accionista o un trabajador de la propia
e-moción, disfrutando de los beneficios de unas
"stock-options" ante una playa rocosa y paradisíaca.
Se echa de menos la presencia de un reportero preguntándole
allí mismo por la cobertura de su teléfono
móvil.
Emocionante, ¿no?
El otro paradigma -actualmente-
de la superficialidad del mercado de consumo tecnológico
es una infame mascota llamada Jumpy**. No es sólo
su diseño retrógrado, ni su anglicismo
innecesario, ni la inexistente originalidad al elegir
una rana como medio de atracción al consumidor
(cereales, cervezas, ...), ni el hecho de que sea un
animal que tan pronto está quieto horas como,
repentinamente, se mueve a saltos, sin una dirección
previsible (tanto si hablamos de anchos de banda, como
si lo hacemos de contenidos, como si se trata de velocidades
de carga en las páginas, no acierto a ver el
aspecto positivo)...
El acercamiento comunicacional
de Jumpy supone una ignorancia -es más, desde
mi punto de vista, una falacia- tan grande sobre cuál
es la experiencia que uno puede obtener entrando en
un portal, que únicamente puede conseguir, en
aquellos primerizos que crean en ella, un sentimiento
abrumador de decepción y de aburrimiento, negándole
una segunda oportunidad.
Al diferencia de e-moción,
en la comunicación de Jumpy ni siquiera se hace
hincapié en los contenidos... no se sabe si porque
no los tiene, o porque -probablemente- tiene los mismos
que toda la competencia, así que mejor no levantar
liebres.
Desde que AOL inventó
el regalo de su programa como manera de conseguir nuevos
usuarios, ésto se ha convertido en una rutina.
Quien más, quien menos, tenemos en casa dos o
tres discos de instalación de portales que no
pedimos, y que no queremos.
Ambos utilizan argumentos de
autoerotismo (como el poder o la euforia) tan primitivos
publicitariamente hablando (por más contemporáneas
que sean sus hechuras técnicas), tan superados
por nuestra masiva experiencia cotidiana, que realmente
es difícil que estemos ante otra cosa que productos
pasajeros.
Alguna explicación a
esta falta de ideas para vender servicios electrónicos
puede venir, en primer lugar, por el agotamiento y la
tensión que provocan el constante bombardeo de
productos del mismo sector; en segundo lugar, por la
falta de una diferenciación real de la competencia
(en realidad, todos venden el mismo perro con distinto
collar); y en tercero, y el más grave, por la
falta de confianza en que realmente sea un negocio de
futuro.
Parece que los partidarios de
que la publicidad crea necesidades, en este caso, tienen
razón, aunque -a tenor de qué tipo de
publicidad se está haciendo- está por
ver si lo consiguen.
*e-moción es un servicio
de internet para teléfonos móviles MoviStar
** Jumpy es un portal creado
por BT y Fininvest, el brazo inversor de Berlusconi