Lamentablemente, el título
no es una alusión a la segunda parte de Misión
Imposible, ni a que esta vez ningún miembro del
conocido grupo irlandés U2 haya participado en
su banda sonora (como recordareis, el bajista del grupo
fue el responsable de la actualización musical
de la sintonía de la vieja serie televisiva).
IM2 son las iniciales de iMovie
2, la segunda parte del conocido, y hasta ahora gratuito
para todo el mundo, software de edición y creación
de películas digitales de Apple.
El responsable de su actualización
y de su presentación en sociedad es Steve Jobs,
el i(ncontestable) CEO de Apple Inc. Y el acto se realizó
en la pasada feria MacWorld, celebrada a finales de
julio en Nueva York.
Para ello, y sin ningún
afán personalista, Steve se eligió a si
mismo como protagonista de la película a montar
ante el auditorio (físico y cibernético):
Una visita a la playa (aunque sin bañador -parece
que los americanos visitan el mar como nosotros los
museos) un par de -presuntos- hijos, niño y niña
(qué mono, la parejita) y ninguna mujer.
Steve quería mandar una
peli a sus papás (los abuelos) lamentando no
haber podido ir a verles ese verano. Como fondo, y en
la línea de la publicidad de Apple -que utiliza
músicas conocidas para los fondos de sus anuncios
televisivos-, eligió una popular creación
del cuarteto U2 (a la sazón, compuesta por Bono
para reconquistar a su mujer, en una época de
crisis marital &endash;hmm
¿querrá
eso decir algo?).
Y allí, durante cinco
minutos, machacó los oídos de los espectadores,
repitiendo una y otra vez el principio de "The sweetest
thing". Me imagino que más de uno estaba al borde
de la histeria.
Algún tiempo después,
para refrescar lo que había visto en directo,
y aprovechando que estaba sobrado de paciencia, me dirigí
a la web de Apple para revisionar en streaming la actuación
de Jobs.
¡Sorpresa! Cuando se cumplía
aproximadamente una hora de presentación, llegaba
la demo de iMovie 2 y, misteriosamente, el audio desaparecía.
Hice la prueba varias veces, pero siempre con el mismo
resultado. Llamé a algún amigo para ver
si era algún tipo de afonía selectiva
de mi conexión, y todos me confirmaron que, justo
cuando empezaba a editarse el vídeo, (todo) el
audio desaparecía.
Si hubiese oído las explicaciones
de Jobs pero no la música, podría haber
pensado que habían manipulado la película
para mejorar el sonido. Pero es que desaparecía
todo: voz, música, aplausos...
Algunos días después
leí que, realmente, Apple no tenía comprados
los derechos para emitir esa canción.
¿Tan difícil -después
de gastarse más de mil millones en comprar derechos
de imagen para la campaña Think Different, después
de comprar los derechos para las músicas de los
anuncios del nuevo ratón óptico y de los
nuevos iMac, que seguro que baratas no han sido- era
darse el capricho de tener los derechos de la canción
de U2?
O más lógico aún...
¿no habría sido más fácil
comprar una bonita música de biblioteca y utilizarla?
Pues no. El resultado es una
enorme chapuza expuesta ante todos aquellos que, atraidos
por los productos (o incluso por el carisma de Jobs)
se acerquen a la web de Apple a ver la presentación.
Parece que da igual lo bien
que vaya Apple, o lo seguro que el CEO tenga su sillón.
Siempre tendrá su peor enemigo en su propio ego,
que le lleva a posturas absurdas que comprometen no
sólo su persona (que allá cada cual) sino
la credibilidad de una empresa entera, que está
intentando que la consideren, nuevamente, como la Gran
Manzana.
Think Right (please)
alf@macuarium.com