De repente,
Nuria
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Nuria Almirón
es una de las personas que más han hecho por la información
maquera en este país. Esta columna es una muestra de
lo que se puede leer en su
nuevo site... y un recordatorio de que sigue habiendo
gente que escribe lo que piensa, y encima piensa que da gusto.
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Adiós a Don
29-02-1.999
Después de dos meses sin escribir ni una palabra para Macuarium
por un exceso de trabajo, qué triste es volver a hacerlo por
el motivo que me obliga. Lo leía por primera vez hace unas horas
en un escueto comunicado de MacBits: Don Crabb falleció el pasado
fin de semana a los 44 años después de tres largos meses
de hospitalización por enfermedad. Parece imposible pero es cierto,
el infatigable y enérgico Don ya no está con nosotros.
En nuestro país Don Crabb no era todo lo conocido que merecía
así que muchos de los que leáis esto tal vez estéis
a punto de abandonar este texto. No lo hagáis, por favor. Dejad
que os cuente quien era Don.
Don era un personaje impresionante: periodista, escritor, educador,
showman y tipo lúcido y claro como pocos. Su perfil tanto profesional
como físico (talla 50 para arriba) era típicamente americano,
de esos que en Europa aún se considera a veces algo exótico
e irreverente: directo y llano, comunicador nato, de verbo punzante,
terriblemente crítico y apasionado, Don era puro espectáculo.
Pero el señor Crabb (cangrejo en inglés, de ahí
el guiño de su página web) era además un profesional
como la copa de un pino. Su calidad e inteligencia le habían
valido plaza fija en un montón de medios entre los que se contaban
periódicos de gran tirada, revistas especializadas, medios electrónicos,
radio y televisión. La lista de cabeceras es tan larga que cada
vez que la releo sigue maravillándome la impresionante capacidad
de trabajo que tenía este hombre; capacidad para hacer tanto
y para hacerlo tan bien. Ese fue el motivo por el que me atreviera hace
casi dos años a intentar ficharle, sin suerte, para el arranque
de MacByte. El primer artículo prometido nunca llegó a
mi buzón electrónico y vista su increíble agenda
decidí no perseguirle más, al fin y al cabo quien era
yo al lado del Sun-Times, Digital Chicago, MacWorld, PC Magazine, MacTech,
MacCentral o MacToday; una minúscula editor-in-chief de una minúscula
revista de un país con un mercado del Mac más minúsculo
si cabe. No le conocí pues personalmente pero leía sus
columnas desde que me conecté por primera vez a Internet en la
primavera de 1995.
Don no era sin embargo un hombre propiedad exclusiva del mundo Mac.
En Estados Unidos, y especialmente en Chicago, era considerado todo
un gurú de Internet y de todo lo que se preciara llevar el prefijo
"ciber". Desde que empezara en un lejano 1980 a publicar artículos
sobre software y hardware en Infoworld, la actividad periodística
de Don no había cesado sin mengua de sus otras múltiples
facetas: escribía libros (hay una colección de Mac con
su nombre en Hayden/Macmillan), daba charlas y conferencias, cursos,
coloquios, aparecía en programas de TV, asesoraba a empresas
y universidades, e incluso tenía un programa de radio semanal
en la WGN-AM, una emisora de Chicago.
Don era, además, un personaje culto, algo siempre de agradecer
en un entorno donde es tan fácil tropezarse con tecnófobos
de formación exclusiva; como dice Roger Ebert en su despedida:
Don no era un tunnel-vision tech-head (intraducible, literalmente sería
"una cabeza tecnológica con una visión tunelizada ", es
decir, una visión cerrada, orientada y sin otros aportes). Don
tenía una mente rica y cultivada -probablemente le ayudara a
ello su background nada técnico (había estudiado Historia
en la Universidad de Ohio) y su infinita curiosidad-, y desde que vio
nacer el Mac en 1984 había puesto esa mente brillante al servicio
de este fabuloso pedazo de máquina (para goce de la plataforma
y de todos nosotros of course).
Sus columnas no tenían desperdicio. Podías estar o no
de acuerdo con él pero siempre rebosaban ingenio. Para mi, leerle
siempre era divertido y clarificador. Don era una de mis principales
referencias en el sector. Era lo que a mi me hubiera gustado ser. Su
temprana e inesperada desaparición nos deja sin un acicate impulsor
y trunca una carrera prolífica y polifacética que nos
enriquecía a todos. Su herencia de libros y artículos
es abundantísima pero en un sector como éste, donde todo
corre más rápido que el viento, nada podrá suplir
su rapidez de reflejos. Humanamente bien poco puedo decir, pero sus
muchísimos amigos dicen que era tan generoso y entrañable
en privado como crítico y punzante en público. Es fácil
de creer.
Releyendo este texto me saben a tan poco mis palabras que no puedo
hacer otra cosa que redirigiros a otros que pueden hablaros de él
con mucho más derecho que yo. Encontraréis despedidas
a Don en la red, como no: en http://www.macweek.com diversos de sus
compañeros le recuerdan con cariño y en http://www.doncrabb.com
aún tenéis una oportunidad de conocerle si no habíais
tenido el privilegio antes.
Don era tan especial como insustituible, Sin duda hemos perdido uno
de los mejores analistas, comunicadores y educadores tecnológicos
que teníamos. Hoy es un día triste para la comunidad Mac
y para todos los que amamos la tecnología.
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Núria Almiron
Nuria@blausoft.com