Aviso: hoy me he levantado
ligeramente pesimista ;-). Así que no os sorprendáis
mucho.
Creo que todos los que hemos
probado la beta de Mac OS X estamos de acuerdo en un
par de cosas: el nuevo sistema operativo es impresionante
y no es el Mac OS. Definitivamente, nos lo han
cambiado.
Mucha gente opina lo mismo,
pero no he oído a nadie hablar claro sobre el
asunto. Supongo que a nadie le gusta que le digan que
su sistema operativo, al que se ha aficionado tanto
y en el que confía pese a lo que pese (y han
pesado muchas cosas en estos últimos años)
ha muerto. Pero es verdad.
Mac OS X tiene de Mac el nombre,
y para de contar. Ni la forma de utilización,
ni la estructura interna, ni las prestaciones son las
mismas
y las similitudes son bastante limitadas.
Desde el punto de vista del interface de usuario (que
es lo que nos interesa, porque si encima las prestaciones
no fueran mejores iba a instalar Mac OS X la madre de
Steve Jobs), muchos de los fundamentos de la navegación
Mac han desaparecido (véase el menú Apple)
y muchos de los avances también (carpetas que
se abren automáticamente o se pueden dejar plegadas
en un lateral) a favor de una forma de navegación
completamente nueva y mucho más rígida.
El usuario tradicional de Mac OS, la tópica persona
que no quiere saber cómo hacer que funcione su
ordenador, sino simplemente usarlo, va a tener que pasar
por un reciclaje muy serio.
Aqua no es solamente diferente
y nuevo (en el mal sentido de no incluir muchas características
avanzadas y cómodas de los Mac OS 9.x), también
parte de una filosofía distinta que se centra
mucho más en la eficacia que en la comodidad
del usuario. Es de esperar que con el tiempo y una caña,
algunas cosas se suavicen
Pero no creo. Porque el sucesor
del Mac OS (esto no es una nueva versión, es
un producto distinto) ni siquiera va orientado al mismo
tipo de gente. Jobs y Apple han diseñado Aqua
a propósito, porque esperan que tenga un grupo
de seguidores en el que los tradicionales maqueros vamos
a ser, más que posiblemente, una minoría.
Gente mucho más técnica, mucho más
exigente con sus máquinas y más dispuesta
a sacrificar la comodidad de un disco duro organizado
a la medida a cambio de la posibilidad de gestionar
usuarios múltiples casi como si estuviera en
un ordenador Solaris
gente que exige las mayores
prestaciones y un interface muy claro, cómodo
e intuitivo
y no necesariamente Mac.
El viejo Mac OS que conocíamos
está definitivamente prejubilado. Funciona perfectamente,
si no se le fuerza. Está en su mejor momento:
su navegación es tan avanzada que es imposible
no trabajar a gusto con él. Pero sus fuerzas
ya no están a la altura de los nuevos trabajos,
y la empresa le está relegando a un puesto de
relaciones públicas (atender a los que no pueden
o quieren resignarse al cambio) y ha puesto en su lugar
a un chaval joven, muy agresivo y muy bien preparado,
con la esperanza de que su falta de tablas y experiencia
en el trato con la gente no se noten demasiado
un chaval que sólo se afianzará en la
medida en que el Mac OS 9.x desaparezca.
O dicho de otra manera, el Mac
OS ha muerto, ¡viva el Mac OS!
Qué remedio.