De acuerdo con diversas fuentes (todas citando al site de nuestra revista preferida, el MacUser británico), Apple acaba de disolver el equipo que se dedicaba a la evolución del PowerMac G4 Cube.
Las consecuencias, aparentemente, serán las evidentes: aparte de pequeñas modificaciones en la velocidad del modelo, el Cube no podría evolucionar… o lo que es lo mismo, se convertiría muy pronto en un producto de coleccionista.
Aunque la verdad es que no nos lo acabamos de creer, la idea tiene sentido: apenas se han vendido 100.000 ejemplares, y la tendencia no es mejor. A pesar de una prensa increíblemente buena fuera del mundo Mac (dentro no lo ha sido tanto) el producto no ha despegado con la fuerza que era de esperar. Y si Jobs sigue con la vista puesta en la cuenta de resultados, un producto no rentable es un producto muerto…
Pero qué queréis que os diga… me resulta difícil de creer que vaya a acabar así de pronto. Para empezar, porque su problema no es suyo sino de las pantallas planas de Apple, que son carísimas: un equipo que debería costar 300-450.000 pesetas acaba costando dos veces eso. El Cube se ha adelantado dolorosamente a su tiempo, pero los precios de las pantallas están cayendo. Con un poco de suerte, lo suficientemente de prisa para que los precios lleguen a donde deben en el momento en que los chips de Motorola vayan a lo que deben… y entonces, el Cube será verdaderamente una máquina que se venda sola.
Mientras tanto, el hecho de que los 25 miembros del equipo Cube hayan sido reasignados no significa nada malo: hay que rediseñar el iMac, y quizá, quien sabe, algo más ;-).