¡Por fin! Ha llegado a España la última
versión de la suite de productividad de Apple, cargada
de mejoras estéticas y con uno o dos grandes puntos nuevos.
Y como Apple ha tenido la amabilidad de mandarnos una copia
-como a todos los medios de comunicación Mac- llevamos
un par de días usándola. Y discutiendo sobre ella.

El interface
De entrada, el aspecto de la aplicación ha cambiado
más que su filosofía o sus funcionalidades. Todo
es relativamente igual, pero... el look Aqua lo inunda todo.
Desde los menús a los botones, por todas partes hay detalles.
Miles de detalles. Perfectamente dibujados. Iconos, fondos,
todo el aspecto de AppleWorks ha cambiado hacia un nivel de
sofisticación gráfica que la primeras veces impide
usar cómodamente la aplicación.

La gran diferencia es quizá la nueva barra de puntos
de partida: no sólo permite elegir entre las distintas
partes de la aplicación, sino también entre diversos
formatos, tipos de documento preconfigurados, últimos
documentos usados... y es configurable, para más señas,
añadiendo las solapas que haga falta.


(Podéis hacer clic sobre las imágenes
para ver pantallazos un poco mejores; éstos no les hacen
justicia)
El otro pequeño gran cambio es la barra de menús,
convertida en una paleta flotante en línea con las demás,
especializadas, que se van abriendo al usar la aplicación.
Cada aplicación, quiero decir, porque cada una tiene
unas cuantas paletas.
En general, ambos cambios son agradables. Pero tienen un par
de detalles puñeteros: por un lado, si usas un ordenador
viejo, prepárate para experimentar un bajón muy
serio de rendimiento... y por otro, si tienes el monitor a 800
x 600, la pantalla se te llenará de paletas en los primeros
cinco minutos. Apple Works está hecho para Mac OS X,
para chips G3 o G4, buenas cantidades de memoria... y monitores
a 1024 por 768. Eso sí, en esas condiciones es exquisito.
La aplicación
Apple basa su oferta en la idea de "un documento, varios
tipos de contenidos", como en la época de OpenDoc
:-). De hecho, la idea que sigue no es tan avanzada, pero funciona
bien. La integración de contenidos es fluida (aunque
las tablas sobre documentos de texto se crean con una herramienta
especial y no incorporando hojas de cálculo), y los propios
contenidos están mucho mejor que antes, con una galería
de clip art online que da gusto verla.
Aunque presuntamente vale para editar páginas web, no
hemos visto aún esa función. Lo que hemos visto
se parece mucho a la versión anterior, con muchas mejoras
menores y un nuevo interface... y la gran novedad, lo que yo
personalmente más echaba de menos: una auténtica
aplicación de presentaciones :-). No un apaño
para dibujar diapositivas, sino una auténtica herramienta
con todas las posibilidades del oficio, como animaciones, galería
de formatos, etcétera. Y encima con todas las capacidades
de dibujo de AppleWoks, que son muy superiores a las presentes
en, por ejemplo, PowerPoint ;-).
Aunque, todo sea dicho, se nota que es una primera versión...
La herramienta de presentaciones de AppleWorks es muy
completa y está muy bien, pero no ha sido diseñada
pensando en un usuario intensivo: los botones-atajo, los resúmenes
de menú, los pequeños trucos que son el alma de
Lotus Freelance o de PowerPoint, y sin los que diseñar
una dispositiva lleva mucho más trabajo, faltan. Los
atajos de teclado están ahí, y con un poco de
tiempo es posible que me acabara acostumbrando... pero como
digo, es menos intuitivo de lo que podría ser.
Otras características, como los diccionarios en español,
son de agradecer... aunque aún no las hemos conseguido
utilizar ;-).
Impresión general
AppleWorks 6 es una alegría para los ojos, sobre todo
visto a sus resoluciones preferidas. También es una evolución
muy bien hecha de su antecesor, que conserva todo el aire de
familia a pesar de un lavado de cara y una paleta de menús
nuevos. Para el que la conoce, se puede entrar a trabajar sin
casi distraerse con los cambios.
Las novedades son a mejor, y la herramienta de presentaciones
es buena y más que suficiente, aunque está un
poco verde respecto a las más tradicionales.
El único fallo de esta aplicación, al menos hasta
que probemos a fondo cada uno de sus rincones, es el crecimiento
en los recursos mínimos necesarios para disfrutar de
ella.
