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alither

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  1. ¿Normalmente no se ha podido en las versiones anteriores de OsX? Siendo así mejor le echo un poco de paciencia...
  2. Hola, es la primera vez que instalo una beta, y la verdad es que Yosemite me gusta mucho pero... ¿sabéis si cuando salga la versión final habrá que instalarla de nuevo o se actualizará como igual que si fuera de Maverics a Yosemite? Es para seguir instalando cosas o nada mas que probetear... Gracias B)
  3. Hola, feliz año nuevo jugones. Me acabo de apuntar a jugar online con la XBox, me apunto vuestros gamertags, el mio es MedioVil. Por ahora sólo tengo Team Fortress, Perfect Dark Zero y tengo en camino de Gamestation UK: Unreal Tournament 3 y Gears of War 2; esperaré alguna oferta para el CoD. Saludos.
  4. Seguramente lo sabes, pero mira que tengas activado "Show Bounding Box" en el menú View (en illustrator español no se como se llama), esto era igual en CS3. Un saludo.
  5. Hola, este post es muy interesante, cuando pasas todo el día maquetando todos estos detallitos que pudieran parecer poco importantes a priori se convierten en labores repetitivas que conviene tener claras para ahorrar el máximo tiempo. Dicho esto, creo que la mejor solución por ahora es:
  6. Jo, Siete7 y tastajo y yo que pensaba que era el único que llevaba ese ritmo. En fin sólo a esa agenda añadir el habitual próposito diario de que "mañana me voy a organizar mejor, y esta va a ser la definitiva"... "voy a hacer una lista...".
  7. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo dispuesto a revelar aquel oscuro secreto. Ella cantó La Lirio mientras abría los poros a todo el que pasaba cerca. Aunque no sabia contar exactamente 6 palabras, ya que habia estudiado letras puras aunque le quedó Griego; por eso declinaba elegantemente la invitación de Rita a viajar al Peloponeso y ver mundo, ya nunca conoceria a demis roussos. El papel del regalo era fucsia, y era de esos papeles horterisiiiiisssísisimos, muy acorde con lo que contenía: seis objetos de segunda mano obtenidos en la liquidación de un sexshop, con todos sus pelos, flujos vaginales... Uno era un vibrador con forma igual al "aparato" de Lexington Steele. Otro con porte de micrófono le resultó poco ergonómico en la entrada extraoficial aunque remojado adquiría tintes azulados que alertaban de fabricación made in china. Por último, el señor de esparto, que precisamente muy suave no era, le hizo recordar los tiempos en que se restregaba cual perra contra la higuera que plantó antaño junto al árbol jamonero. Le esperaba, como siempre, el empleado del guarda-polvos que, precisamente, muchos polvos no echaba a pesar de creerse Campanilla. Le susurró al oído muy meloso, cosa que no había hecho nunca: - ¿Tienes un Kleenex®? Tengo guacheras. - Usa la manga de mi jersey. - Lo lavé de madrugada, a escondidas Sonose presto y en aquel aproximamento advirtió que tenía guacheras, no mocos. Rita le dió un manotazo con el pie. -¡No era literal, animal! Excitada con el actuar del empleado decidió buscar en el diccionario guacheras. "Vistoso exceso de salivación producido por los humanos provocada por la excitación del regalo." Un imprevisto retortijón acompañado de un vómito de un extraño color morado animaron aún más el idílico momento, ideal para una pedida de mano o una comunión. Comprobaron si "los juguetes" tenían pilas, pero funcionaban con all-i-oli de cangrejo, que almacenaban por kilos y kilos , decidieron darle semejante uso al manjar. Se encontraban llenando los interiores de tropezones para dotarlos de mayor potencia. Subguardapolvero: Rita... ¿Me haces una guacheromamada? Rita: estoy a dieta, dijo mientras se contemplaba atónita en el espejo Subguardapolvero: Vamos, si es muy ligerito... y no sabe mal ni espesa. Rita: Laaaa, lala, laaaa, ¿pero cesa? No ceso no, aúuuuun; no ppaaarrreeessss.... Pero en esos mismos instantes, explotó. Ante semejante situación Rita decidió hacerse un pasaporte falso para esquivar Guantánamo, aventura difícil, por su evidente parecido...
  8. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo dispuesto a revelar aquel oscuro secreto. Ella cantó La Lirio mientras abría los poros a todo el que pasaba cerca. Aunque no sabia contar exactamente 6 palabras, ya que habia estudiado letras puras aunque le quedó Griego; por eso declinaba elegantemente la invitación de Rita a viajar al Peloponeso y ver mundo, ya nunca conoceria a demis roussos. El papel del regalo era fucsia, y era de esos papeles horterisiiiiisssísisimos, muy acorde con lo que contenía: seis objetos de segunda mano obtenidos en la liquidación de un sexshop, con todos sus pelos, flujos vaginales... Uno era un vibrador con forma igual al "aparato" de Lexington Steele. Otro con porte de micrófono le resultó poco ergonómico en la entrada extraoficial aunque remojado adquiría tintes azulados que alertaban de fabricación made in china. Por último, el señor de esparto, que precisamente muy suave no era, le hizo recordar los tiempos en que se restregaba cual perra contra la higuera que plantó antaño junto al árbol jamonero. Le esperaba, como siempre, el empleado del guarda-polvos que, precisamente, muchos polvos no echaba a pesar de creerse Campanilla. Le susurró al oído muy meloso, cosa que no había hecho nunca: - ¿Tienes un Kleenex®? Tengo guacheras. - Usa la manga de mi jersey. - Lo lavé de madrugada, a escondidas Sonose presto y en aquel aproximamento advirtió que tenía guacheras, no mocos. Rita le dió un manotazo con el pie. -¡No era literal, animal! Excitada con el actuar del empleado decidió buscar en el diccionario guacheras. "Vistoso exceso de salivación producido por los humanos provocada por la excitación del regalo." Un imprevisto retortijón acompañado de un vómito de un extraño color morado animaron aún más el idílico momento, ideal para una pedida de mano o una comunión. Comprobaron si "los juguetes" tenían pilas, pero funcionaban con all-i-oli de cangrejo, que almacenaban por kilos y kilos , decidieron darle semejante uso al manjar. Se encontraban llenando los interiores de tropezones para dotarlos de mayor potencia. Subguardapolvero: Rita... ¿Me haces una guacheromamada? Rita: estoy a dieta, dijo mientras se contemplaba atónita en el espejo Subguardapolvero: Vamos, si es muy ligerito... y no sabe mal ni espesa. Rita: Laaaa, lala, laaaa, ¿pero cesa?
  9. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo dispuesto a revelar aquel oscuro secreto. Ella cantó La Lirio mientras abría los poros a todo el que pasaba cerca. Aunque no sabia contar exactamente 6 palabras, ya que habia estudiado letras puras aunque le quedó Griego; por eso declinaba elegantemente la invitación de Rita a viajar al Peloponeso y ver mundo, ya nunca conoceria a demis roussos. El papel del regalo era fucsia, y era de esos papeles horterisiiiiisssísisimos, muy acorde con lo que contenía: seis objetos de segunda mano obtenidos en la liquidación de un sexshop, con todos sus pelos, flujos vaginales... Uno era un vibrador con forma igual al "aparato" de Lexington Steele. Otro con porte de micrófono le resultó poco ergonómico en la entrada extraoficial aunque remojado adquiría tintes azulados que alertaban de fabricación made in china. Por último, el señor de esparto, que precisamente muy suave no era, le hizo recordar los tiempos en que se restregaba cual perra contra la higuera que plantó antaño junto al árbol jamonero. Le esperaba, como siempre, el empleado del guarda-polvos que, precisamente, muchos polvos no echaba a pesar de creerse Campanilla. Le susurró al oído muy meloso, cosa que no había hecho nunca: - ¿Tienes un Kleenex®? Tengo guacheras. - Usa la manga de mi jersey. - Lo lavé de madrugada, a escondidas Sonose presto y en aquel aproximamento advirtió que tenía guacheras, no mocos. Rita le dió un manotazo con el pie. -¡No era literal, animal! Excitada con el actuar del empleado decidió buscar en el diccionario guacheras. "Vistoso exceso de salivación producido por los humanos provocada por la excitación del regalo." Un imprevisto retortijón acompañado de un vómito de un extraño color morado animaron aún más el idílico momento, ideal para una pedida de mano o una comunión. Comprobaron si "los juguetes" tenían pilas, pero funcionaban con all-i-oli de cangrejo, que almacenaban por kilos y kilos , decidieron darle semejante uso al manjar. Se encontraban llenando los interiores de tropezones para dotarlos de mayor potencia. Subguardapolvero: Rita... ¿Me haces una guacheromamada? Rita: estoy a dieta, dijo mientras se contemplaba atónita en el espejo
  10. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo dispuesto a revelar aquel oscuro secreto. Ella cantó La Lirio mientras abría los poros a todo el que pasaba cerca. Aunque no sabia contar exactamente 6 palabras, ya que habia estudiado letras puras aunque le quedó Griego; por eso declinaba elegantemente la invitación de Rita a viajar al Peloponeso y ver mundo, ya nunca conoceria a demis roussos. El papel del regalo era fucsia, y era de esos papeles horterisiiiiisssísisimos, muy acorde con lo que contenía: seis objetos de segunda mano obtenidos en la liquidación de un sexshop, con todos sus pelos, flujos vaginales... Uno era un vibrador con forma igual al "aparato" de Lexington Steele. Otro con porte de micrófono le resultó poco ergonómico en la entrada extraoficial aunque remojado adquiría tintes azulados que alertaban de fabricación made in china. Por último, el señor de esparto, que precisamente muy suave no era, le hizo recordar los tiempos en que se restregaba cual perra contra la higuera que plantó antaño junto al árbol jamonero. Le esperaba, como siempre, el empleado del guarda-polvos que, precisamente, muchos polvos no echaba a pesar de creerse Campanilla. Le susurró al oído muy meloso, cosa que no había hecho nunca: - ¿Tienes un Kleenex®? Tengo guacheras. - Usa la manga de mi jersey. - Lo lavé de madrugada, a escondidas Sonose presto y en aquel aproximamento advirtió que tenía guacheras, no mocos. Rita le dió un manotazo con el pie. -¡No era literal, animal! Excitada con el actuar del empleado decidió buscar en el diccionario guacheras. "Vistoso exceso de salivación producido por los humanos provocada por la excitación del regalo." Un imprevisto retortijón acompañado de un vómito de un extraño color morado animaron aún más el idílico momento, ideal para una pedida de mano o una comunión. Comprobaron si "los juguetes" tenían pilas, pero funcionaban con all-i-oli de cangrejo, que almacenaban por kilos y kilos
  11. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo dispuesto a revelar aquel oscuro secreto. Ella cantó La Lirio mientras abría los poros a todo el que pasaba cerca. Aunque no sabia contar exactamente 6 palabras, ya que habia estudiado letras puras aunque le quedó Griego; por eso declinaba elegantemente la invitación de Rita a viajar al Peloponeso y ver mundo, ya nunca conoceria a demis roussos. El papel del regalo era fucsia, y era de esos papeles horterisiiiiisssísisimos, muy acorde con lo que contenía: seis objetos de segunda mano obtenidos en la liquidación de un sexshop, con todos sus pelos, flujos vaginales... Uno era un vibrador con forma igual al "aparato" de Lexington Steele. Otro con porte de micrófono le resultó poco ergonómico en la entrada extraoficial aunque remojado adquiría tintes azulados que alertaban de fabricación made in china. Por último, el señor de esparto, que precisamente muy suave no era, le hizo recordar los tiempos en que se restregaba cual perra contra la higuera que plantó antaño junto al árbol jamonero. Le esperaba, como siempre, el empleado del guarda-polvos que, precisamente, muchos polvos no echaba a pesar de creerse Campanilla. Le susurró al oído muy meloso, cosa que no había hecho nunca: - ¿Tienes un Kleenex®? Tengo guacheras. - Usa la manga de mi jersey. - Lo lavé de madrugada, a escondidas
  12. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo dispuesto a revelar aquel oscuro secreto. Ella cantó La Lirio mientras abría los poros a todo el que pasaba cerca. Aunque no sabia contar exactamente 6 palabras, ya que habia estudiado letras puras aunque le quedó Griego; por eso declinaba elegantemente la invitación de Rita a viajar al Peloponeso y ver mundo, ya nunca conoceria a demis roussos. El papel del regalo era fucsia, y era de esos papeles horterisiiiiisssísisimos, muy acorde con lo que contenía: seis objetos de segunda mano obtenidos en la liquidación de un sexshop, con todos sus pelos, flujos vaginales... Uno era un vibrador con forma igual al "aparato" de Lexington Steele. Otro con porte de micrófono le resultó poco ergonómico en la entrada extraoficial aunque remojado adquiría tintes azulados que alertaban de fabricación made in china. Por último, el señor de esparto, que precisamente muy suave no era, le hizo recordar los tiempos en que se restregaba cual perra contra la higuera que plantó antaño junto al árbol jamonero. Le esperaba, como siempre, el empleado del guarda( ) ...
  13. Era de noche en casa de Rita la Cantaora, cuando llegó con un regalo bajo el brazo
  14. Eso tenía un nombre específico bastante complicado, y que ahora no recuerdo, que estudié estando en bellas artes (alguien ha leido "Arte y percepción visual" de Gombrich?); pero vamos viene a ser que si una zona gris está al lado o rodeada de un color, el ojo tiende a ver en ese gris el complementario de dicho color. Así si una zona gris está rodeada de naranja tenderás a ver verdoso el gris, si es amarillo violáceo etc... Este efecto era y es bien conocido por los pintores, por ejemplo en el impresionismo. En cuanto a los complementarios que mezclados forman gris me contaron una vez que una aplicación real de esto está en los quirófanos, donde predomina ese color verde tan conocido, parece ser que es el color complementario del rojo sangre, de tal forma que cuando el cirujano levanta la mirada después de haber estado mirando durante un buen rato un órgano sanguinolento la "huella" que queda en la retina es del color complementario, de tal forma que el cansado cirujano no ve órganos flotando por la habitación. (Alguien más experto que explique esto mejor, que yo soy como un libro cerrado)
  15. Hola, no consigo ni estrujándome los sesos ni buscando por todos sitios, encontrar la forma de ordenar una lista de valores, explico el caso: es para un programa de facturación en el que tengo por un lado los expedientes de cada trabajo y por otro las facturas. A la hora de facturar un expediente puedo, o bien crear una factura nueva, o bien añadirlo a una existente. En este segundo caso tengo un campo en la tabla "expedientes" con un pop-up que muestra la lista de valores del campo "num" de la tabla "facturas", y una vez seleccionado aquí el número que quiero tengo un script que hace el resto. El problema es que esa lista contiene ya en torno a 200 facturas y la última siempre está abajo, así que hay que hacer scroll hacia abajo abajo abaaaajoooo (además tiene un espacio en blanco encima de la lista en el pop-up, para agravar las cosas). Lo único que quería es que apareciera en "descending order", pero, aparentemente esto es imposible. ¿Algún consejo, forma de hacerlo mejor ...? Gracias.
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