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Gacetilla Literaria Del Café De Las Artes


trazas
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Momentos

 

Os echo tanto de menos... a vosotros momentos enlazados con hermosas sensaciones... a vosotros sentimientos y a vosotras queridas pasiones....

 

Ahora que el presente me obliga a no tener más frente que su frente os añoro, os miro pasar por mi lado apenas de reojo sin subirme a vuestra estela como hice siempre, como espero hacer mañana ya que hoy, este hoy me hace seguir de frente...

 

No existe nostalgia ya que la nostalgia implica perdida y no hay perdida alguna, tan solo hay espera.. espera salpicada de cortos tragos para mantenerme entera y donde en el sueño me permito dar rienda suelta a mi necesidad de andar libre de ataduras y de maneras...

 

Os echo de menos situaciones placenteras, momentos de risas y apreciaciones certeras, de encargos, de risas, de advertencias sinceras, de silencios preñados de paz verdadera...

 

Os echo de menos, por eso, no permitiré que nada de esto muera...

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Prudencia

 

Conforme va pasando el tiempo, va costando mucho más ser “entrometido”, se aprende a ser prudente de una forma instintiva, y a veces, sobre todo cuando se ha sido realmente visceral, cuesta mucho... sobre todo, cuando se tiene la sensación de que no se debe dejar de decir algo.. de actuar...

 

Yo me dejo utilizar sin problemas, sobre todo, cuando considero que la causa lo justifica, y de todas todas, si se me viene de frente y se me dice claramente... pero no me gusta nada que me intenten manipular, y menos, la huida ante el descubrimiento en lugar de hacer frente, y mucho menos, ver que intentan hacer lo mismo con alguien más, y aún puntualizaré un tanto, especialmente según con quien la verdad...

 

El mundo está poblado de peligrosos “Encantadores de Serpientes”, de frágiles dolidos, de supuestos maltratados que buscan sus victimas entre la multitud hasta que encuentran a Quijot@s dispuestos a hacer suyo el encargo, de asumir sus gestas, de encantadores que como vampiros van desangrando y abandonando en el camino a l@s que ya no son válid@s y salen en busca de carne fresca...

 

Demos la espalda a quien no mantiene nuestra mirada honesta, quien melodramáticamente baja los ojos como si con una mirada no pudiera y tan solo pretende esconder lo que verse pudiera...

 

Que pena cuando un@ se va cargando de prudencia...

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  • 3 weeks later...

Lo importante

 

 

Hasta que punto nada importa cuando aparece algo importante... aún conociendo esta sensación, una y otra vez, cada una de las veces que me veo envuelta en ella, sigue llamándome la atención.

 

Como cuesta mantener la cordura cuando pretende tomar las riendas el corazón, y hemos de mantener nuestra postura para que siga imperando la razón...

 

Es como ver resbalar el agua entre nuestros dedos por más que queramos mantenerla asida, es el redescubrir, por que ya lo descubrimos hace mucho, que nada está en nuestras manos, tan solo lo creemos por que así lo necesitamos, por que es la única forma de mantenerse firme, por que creer que controlamos nos hace perseverar en los empeños...

 

Hasta el fin de mis días daré gracias de ser capaz de recomponer los puzzles que me conforman, de reconstruir la imagen de la imagen aún cuando algunas piezas ya no existan o a fuerza de caerse cambien su forma haciéndonos creer que nunca mas encajaran, hasta ese día cuidaré que se mantenga la capacidad de levantar castillos de naipes que caen una vez y otra vez... sin parar..

 

Ojalá y nunca deje de saber ver lo importante entre las importancias, y ojalá y siempre sea capaz de saber optar.

 

Como cuesta acallar al corazón, para que prevalezca la razón y la cordura..

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El motor no arranca

 

Me he quedado muda frente a una hoja en blanco.. cuando estaba segura de que mis dedos harían correr sobre el papel, como siempre, ríos de tinta donde contasen cada uno de mis sentimientos, de mis sensaciones... estos, se han quedado mudos, incapaces de saber decir, de saber contar... incapaces de expresar...

 

Mis dedos se han paralizado por que su motor no funciona, mi cabeza esta vacía, la oigo hacer esfuerzos para ponerse en marcha con ese sonido de motor ahogado que en vano intenta encontrar el punto justo... ese chasquido que de repente le da la capacidad de arrancar... pero no, resbala una y otra vez sin conseguir su objetivo, apenas balbucea dos sonidos aparentemente coherentes y vuelta a empezar.

 

Tengo que decir.. necesito contar y no puedo... intento encontrar la explicación de esa incapacidad y creo descubrir el miedo hacia la indiferencia, creo que estrellarse una y otra vez contra una pared de incomunicación y de negativa termina quemando, y ese motor que nunca me había fallado y siempre seguía intentando las cosas una vez y otra vez más se está empezando a cansar... “No quiero seguir haciendo más intentos”... me parece escuchar que me dice... “No quiero debatirme entre incomprensión y tozudez una vez y otra vez más”... me repite cansinamente... “Ya no creo lo que tu crees... que siempre merece la pena”... aquí comienzo a asustarme, yo necesito insistir siempre y sin descanso... “Creo que jamás supiste entender que en algún momento había que parar”...

 

Me he quedado parada tras escuchar sus quejas... de sobra sabe que mi necesidad de mantener el entorno entra dentro de lo que se puede considerar una necesidad vital... satíricamente lo llamaría complejo de “Clueca” donde si algo olvido es mi propio yo pero jamás el de nadie más...

 

No sé que hacer, no sé si pensar detenidamente lo que el motor me cuenta.. no sé si dejar por un tiempo que solo arranque cuando él quiera arrancar y comprobar de esta forma si el es más diestro, más certero, si su intuición es más segura que la que yo le suelo aplicar... o por el contrarío, intentar de nuevo hacer unos ajustes.. apretar aquí, soltar allá, e intentar que vuelva a responder a los estímulos a los que siempre solía aceptar.

 

Pensaré unos instantes por que me ha dicho eso... quizás, si miro despacio lo que me rodea, consiga entender que me intenta explicar...

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  • 1 month later...

Marcas

 

Sobre la piel se marca al peso de los silencios enmascarados por un parloteo casi eterno, lo no dicho, es mucho más tangible que ese hablar sin descanso al que no atiendo, por que no dice nada... solo intenta encubrir lo que no es posible tapar con ningún intento.

 

La distancia cada vez se agranda más y más pese al esfuerzo, casi me atrevería a decir que tanto empeño es más contraproducente que efectivo por los resultados que observo...

 

Ya no hay dolor, el umbral sobrepasado nos vuelve insensibles a estos momentos dejando como alternativa intentar ser racional con la ayuda de esa falta de sentimiento, que fácil ser racional cuando se parte de una ¿triste? indiferencia... sobra con el primer intento... aún cuando en la boca perdure ese amargo sabor del descontento

 

Me miro buscando señales de marcas de tantas historias como estas... y no, no quedan marcas... al menos marcas visibles... pero, está claro que impregnan.

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Luis

 

A lo lejos, por los patios de la facultad, las figuras humanas caminaban cansadas. El resplandor triste del sol iluminaba en silencio las clases; en las que el aire se movia timido por los pasillos, y se dejaba sentir una que otra vez en los salones.

 

El silencio no dejaba escapar ni un suspiro de sus labios, su mirada segura sobre las teclas no dejaba mostrar la pasion dura y seca que alimentaba su corazon. Sus dedos morenos empezaron a acariciar el teclado, y uno tras otro fueron elevandose y dejandose caer.

 

Te encontré sentada, en una tímida banca al fondo de la facultad, la tarde acariciaba violenta el mediodía. Tu no me veías, mirabas el horizonte con tus pequeños ojos azules, algunos pájaros cantaban indiferentes, y yo no podía dejar de verte. Te levantaste, ruidosamente te alejaste de ahí sin notar mi presencia. Me quede parado, estúpidamente encantado, finalmente había encontrado lo que tanto tiempo pase buscando.

 

La calle roja parecía estar llena de vida, los autos transitaban como si nunca fueran a salir, la noche se escondía detrás de las montañas. El se acerco hasta la pequeña puerta de la casa en la que vivía ella. Las nubes desgarraban el cielo que cada vez estaba mas oscuro. Sudaba de emoción, apretaba las cejas como se aprieta el sol sobre el desierto, y se concentraba intensamente en como le pediría a ella que fuera su novia. Esa misma tarde, apenas unas pocas horas antes, las golondrinas volaban como asustadas mientras ella alegremente se suicidaba.

Edited by Spike
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  • 4 weeks later...

Tal y como es

 

I

 

 

Cuando uno se ve tal y como es, huye a otro lugar para comenzar de cero porque siente que ya no siente, porque se da cuenta de que no quiere darse cuenta de tantas cosas y porque piensa que el pensar es una pérdida de tiempo; pero al cabo de un tiempo después de comenzar de cero ve que de nuevo le toca enfrentarse al momento de verse de nuevo tal y como es, y se da cuenta de que en realidad si huye es porque no quiere darse cuenta ni de lo que siente ni de lo que piensa, y no al revés.

 

 

II

 

 

En realidad no es así como yo lo veo, porque yo creo que si uno huye no es por verse tal y como es, sinó porque un día ve lo que le ha tocado ser, y ante la obviedad de su vida, independientemente de como uno es, huye para comenzar de cero en una nueva aventura, en la que no sabe qué es lo que le pasará luego; pero de nuevo pasa el tiempo y la aventura se convierte en aburrido juego donde todo lo que hay por delante se puede ver, y creo que es en ese momento cuando uno ha de pensar que basta de tormentos y que lo que de verdad cuenta es uno mismo, tal y como es.

 

III

 

 

Y tres, que la verdad es que me estoy cansando de jugar al mundo al revés. A fin de cuentas ni la vida es obvia ni todo se puede ver, ni nadie asi mismo se puede conocer tanto como para saber perfectamente tal y como uno es.

 

Jes, jes.

Edited by ethos81
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Un Dia Chungo 

 

Nada parecía salirle bien. Estaba cansado de su trabajo, de su mujer, de sus amigos ("amigos". Mejor) y de toda su puta vida. En algún punto que no conseguía localizar en su pasado, durante un breve despiste, había soltado el volante; ahora nadie conducía.

Estaba tan fijo en la nada que se extendía frente a él que casi no vio al autobús que esperaba hasta que le escuchó arrancar para marcharse. Se subió y buscó rápidamente un asiento junto a la puerta central. Allí cerró los ojos y trató de pensar en toda la situación con algún tipo de óptica de cristales rosados. Desde algún lugar, estaba seguro, toda esta mierda formaría una figura diferente, más aceptable.

No la encontró; al menos durante el trayecto en autobús. Se bajó y el calor seco y sucio de la ciudad volvió a envolverle como un útero. Tenía que llegar rápido a su salón con aire acondicionado o empezaría a fundirse.

El móvil le hizo cosquillas en el pantalón. Era Control de Misión. Una oleada de rabia subió durante un impetuoso instante por su espina, para morir aplastada de un fuerte manotazo. Algún día tendría que subirse a algún monte perdido, bien perdido, y empezar a aullar hasta soltarlo todo. Pero ahora no era el momento de dejar traslucir nada que no fuese absoluta competencia y determinación a la voz metálica que chasqueaba como una línea de alta tensión.

-Informe. Y más vale que escuche lo que quiero escuchar.

Se aclaró la garganta.

-El perímetro permanece estanco. He examinado las fisuras que se

encontraron anoche. Nada importante.

-¿Están cerradas?

-Solo hay cuatro. Son demasiado pequeñas para permitir...

-¿NO están cerradas?

"Ciérralas tú con esa cosa marrón que tienes por cerebro, capullo". Pensó, mientras su voz seguía la programación y ofrecía una excusa lo suficientemente rebuscada y oscura como para dejar a la voz descifrándola durante un par de segundos.

-No es suficiente -contestó al fin.- La improbabilidad no es certeza absoluta. Necesitamos certeza absoluta.

Vale. Adiós al aire acondicionado y a la ducha. Mientras su jefe orbitaba en su cómoda nave, demasiado alejado de El Trabajo como para entender que su orden resultaba imposible de cumplir sin traer al menos un par de Mcs más, el tendría que volver a empezar de nuevo, tapando una brecha solo para que otra se abriese a su espalda. Esa mañana se había levantado a las CINCO de la mañana, no había comido, excepto un café y un bollo, y había fijado treinta nódulos. ¡Casi un par a la hora! Y en las condiciones en las que los había encontrado...

Nunca saldría de este maldito planeta. Nadie sabía lo que valía. Estaba desperdiciando su vida. ¿Cómo era el dicho terrestre?: "Vivir para

trabajar, en lugar de trabajar para vivir." Una vez que te acostumbras a lo feos que son, estos bichos no son tan estúpidos.

Había llegado. Levantó la vista y comprobó el número. Comprobó la carga del Df y se lo metió otra vez en el bolsillo de la chaqueta. Pulsó el botón del piso.

-¿Si?

-Señora. De Telefónica.

-¿Ahora? ¿Es una broma?

-¡Claro! -estalló- ¡Es la maldita broma final! ¡No ve que esto es un puñetero relato paradójico!

-No le entiendo... -Hubo un momento de silencio.

Al menos abrió.

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  • 4 weeks later...

Soy buena gente

 

 

Siempre me han gustado los días de lluvia. Sin duda son perfectos para quedarse delante la chimenea, degustando un Oporto y leyendo un buen libro. Pero en mi caso, como no tengo posibles, bebo anís mientras veo la tele delante de la estufa. Poco importa, es la grandeza interior la que nos hace únicos. Y esta grandeza solo se consigue por medio de actos de importancia trascendental, que nos distinguen del resto de mortales. Y yo voy a llevar a cabo uno de esos actos. Voy a matar a alguien.

 

No soy de naturaleza violenta, de hecho detesto cualquier acto que conlleve esfuerzo físico, y la violencia siempre implica algún tipo de esfuerzo. Pero es mi deber llevar a cabo lo que me propongo. Sí señor. Es un deber más allá de cualquier otra explicación.

Merece morir. Él se lo ha buscado. Él mismo ha ido cavando poco a poco su propia tumba. Todo empezó de la manera más fortuita, como la mayoría de las cosas. Llevo años cogiendo la misma línea de metro, cada día a la misma hora. Me cruzo con las mismas caras aburridas, los mismos gestos rutinarios, los mismos rituales. Aquél era un día como otro cualquiera, nada hacía presagiar que mi vida estuviese a punto de dar un vuelco. Pero entonces sucedió. Me dirigí al kiosco, y como cada día cogí el diario. Al acercarme para pagar vi que el dueño estaba fumando aquel enorme y nauseabundo puro. Me armé de valor, y le dije educadamente:

- Ho-hola, buenos días. Perdone, señor, le recuerdo que en las instalaciones del metro no está permitido fumar.

- ¿Ein?

- Que digo, que dentro del metro no se puede fumar. Por seguridad ¿sabe?

- ¿Lo qué dice?

- Que digo, que no se puede fumar aquí.

- Vete a la mierda, gilipollas.

Me quedé absolutamente consternado. Fui incapaz de articular palabra. ¿Cómo era posible? ¡Qué desconsiderado! Qué falta de educación. Caminé hacia el andén con paso lento, las piernas me temblaban. Aquel hombre era un maleducado. Yo era un cliente habitual, llevaba años comprándole el diario, y así me agradecía mi fidelidad. Tal vez fuese culpa mía, pensé. Parezco tener un especial don para atraer a todos los personajes lamentables del mundo, como si yo fuese un imán de energía negativa. Llevo veinte años comprando en la panadería del barrio, y todavía no se han aprendido mi nombre. Además, siempre me dan la peor barra, quemada por fuera y rota. Nunca me han dedicado una palabra amable. Y en el supermercado lo mismo. Me toque la cola que me toque, siempre va más lenta que las otras. Y cuando llega mi turno, la cajera, de un humor de perros, siempre tiene algún problema, o se le acaba el rollo de papel, o no tiene cambio. Yo me pongo nervioso, y se me caen las monedas por el suelo. En el cine igual. Siempre se me cuelan, a pesar de mis débiles protestas, que son invariablemente ignoradas, cuando no contestadas con alguna impertinencia. Cuando consigo sentarme, siempre se me pone delante una persona de dos metros, y detrás una pareja comiendo palomitas que no se callan en toda la película. Yo carraspeo discretamente, pero hacen oidos sordos a mis advertencias. Por la calle, siempre me encuentro con que alguien ha aparcado el coche encima de la acera, y con total tranquilidad deja la puerta abierta y se pone a hablar con su acompañante. Yo espero pacientemente, luego les miro con severidad, y finalmente me veo obligado a bajar de la acera, rodear el coche y pasar por la calle. Y es que el mundo está cayendo en manos de los maleducados. Alguien tiene que empezar a poner orden. Sí señor. Orden. Porque ya no se respeta nada. Eso es. Respeto es lo que hace falta. Hay que hacerse respetar, si no te haces respetar no eres nada. Incluso un gusano, cuando es aplastado, en un último acto de dignidad se dobla hacia arriba. ¿Voy a ser menos que un gusano?

 

Está claro. Las cosas han ido de esta manera. Yo no lo elegí, simplemente sé que debo hacerlo. Y le ha tocado a él. Ha sellado su destino, con su reiterada falta de respeto y educación ha ido rubricando las últimas páginas de su sentencia de muerte. Hubiese bastado con una palabra amable, con un “buenos días”, un “por favor”, un “que usted lo pase bien”, un “perdone”. Sin duda debe morir. Y yo seré el brazo ejecutor que haga cumplir la sentencia. Esta semana tengo vacaciones, es el momento perfecto. Me quedaré en la ciudad, y llevaré a cabo mi plan. De todas formas, no tenía intención de ir a ninguna parte. Me he comprado una libreta de anillas en la que anotaré todo. Cada mañana voy al andén y observo. He probado todos los asientos hasta que he encontrado el mejor lugar, desde donde puedo estudiarle sin ser visto. En mi libreta anoto todos sus movimientos. A qué hora abre el kiosco, cuándo va al bar, cuándo al lavabo. Cuándo cierra. Todo. Tengo anotados y cronometrados hasta sus más pequeños movimientos. Este desagradable individuo es extrañamente regular, lo cual me facilitará sin duda la labor. Cada mañana, a las ocho y veinte llega al andén, entra en el bar y se toma el primero de sus tres carajillos. A las ocho treinta y cinco sale del bar y lleva a cabo un repugnante acto, que repite de forma invariable. Se dirige hacia el borde del andén, en una zona hacia el fondo, y en medio de desagradables sonidos guturales se aclara ruidosamente la garganta y escupe en la vía, un escupitajo verdoso, repugnante, que parece imposible que haya sido producido por un ser humano. Lo tengo claro. Sí señor. Ese es el momento. No puede ser de otra manera. Tanto el lugar, apartado de ojos curiosos, como el momento, ya que a esa hora no hay prácticamente nadie en el andén, son los adecuados. He calculado todo. Cada día aprieto con firmeza el martillo que llevo en el bolsillo de mi chaqueta, sopesándolo. Bastará. Me colocaré detrás de él, y cuando se incline para escupir le golpearé con todas mis fuerzas. Luego, cuando el cuerpo caiga a la vía lo moveré colocando su cabeza sobre el raíl, de manera que cuando el siguiente metro llegue la aplaste, borrando así cualquier posible resto del golpe. Será una muerte accidental, otro lamentable incidente dentro de la crónica de sucesos diaria. Apenas unas líneas en el diario, un breve comentario en las noticias. Pero sin embargo, para mí y para todas las buenas personas del mundo será el inicio de una nueva era, en la que los maleducados y las malas personas ya no tendrán cabida. Su muerte será una liberación, la primera advertencia a los maleducados de esta sociedad. El día que le mate, que no está muy lejano, el mundo empezará a ser un lugar un poco mejor.

Sí señor.

Edited by ecland
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Un viaje

 

Con las retinas heridas aún por la luz y la emoción.... (si, también la emoción es capaz de afectar la retina)... me dispongo a descargar las fotografías de un viaje que no necesita de ellas si no es para el lujurioso placer de evocar lo que es imposible dejar de evocar en cada momento...

 

Un viaje para y por la naturaleza, donde lo único que importaba era todo aquello que jamás estará al alcance de la mano humana por más que se empeñe, un viaje donde recordarnos que el hombre, por más que se empeñe, no llega más que a ser un pobre y mediocre imitador y que jamás llegará a la grandiosidad que nos rodea y a la que olvidamos cada vez con más frecuencia.

 

Que inmejorable situación para sentirse tan solo polvo en el viento... insignificante y maravilloso polvo en el viento que llega a formar parte de tan magnifica situación

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Lectura atrasada

 

 

Me saludaba así “Mi querido socio” a mi regreso... me recordaba que “tenía lectura atrasada”, y que verdad es...

 

Emprendí el camino de forma literal, es decir, empezando por lo primero, tanto correo físico y virtual atrasado, y mira que el electrónico lo llevaba medio controlado, por un momento llega a angustiar, pero sabía que no era solo eso...

 

Intenté calmar esa sensación de lectura pendiente repasando aquellas cosillas del foro que de alguna forma podía haber dejado a medio o.... pero no, tampoco aquello era suficiente...

 

Y me quede quieta, e intenté hacer un `pequeño repaso mental de...

 

¡¡Esa era!!, esa era y esa es mi “Lectura pendiente” y puede que de alguna forma sea un poco de todos, esa lectura del hoy, del antes y del después, esa lectura de nosotros mismos que vamos dejando cada día más abandonada para hacerla en el momento oportuno, para sacar después tiempo, para intentar poner al día todo el atraso que acumulamos sin apenas darnos cuenta, o por el contrario, conscientemente consintiendo...

 

Gracias por recordármelo socio, no sé hasta cuando mantendré “mi lectura” al día, pero gracias sea lo que sea lo que dure ese tiempo...

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Las Ballenas

 

 

Ballena Franca Austral, un magnífico y bello ¿animal? que ha estado casi a punto de entrar en fase de extinción y milagrosamente ha podido resistir hasta que se tomaron cartas en el asunto, hoy de nuevo se vuelve a temer por él, ya que se cierne sobre su futuro la muy posible opción de volver a permitir su caza, fue bonito poder participar de forma directa en un hermoso libro para insistir en lo contrario, y sobre todo, no había más remedio, no era tan solo una convicción era una necesidad después de haber vivido, de haber compartido esa pequeña porción de tiempo con ellas en su hábitat.

 

Ballena.jpgCuando aparece la primera ballena deja de tener importancia todo lo que le ha precedido, y mira que parecía tenerla, allí, frente a nosotros, apenas asoma la cabeza y nos mira sin una pizca de miedo y si con mucho curiosidad, somos nosotros los seres extraños que invaden sus espacio, y somos por tanto nosotros los elementos a observar.

 

Nos lo habían explicado previamente, y si embargo es impactante sentirlo tan real, y como en cualquier otro grupo y cualquier otra especie incluida la nuestra se comportan, aparece normalmente la cabecita (¿cabecita?) de las crías a ver esos extraños seres anaranjados que se atropellan en unas barandas para mirar, como si fueran monos enjaulados y podría jurar que se ríe alocadamente, al momento, apenas unos segundos, asoma la cabeza de la madre a controlar cuidadosa que hace su prole y si puede estar corriendo algún peligro, y... no deja de mirar asombrada al enjambre que tiene frente a ella y que no deja de moverse y en algunos casos de gritar...

 

ballena2.jpgAllí dos más.. y otra... y otra... hoy andan algo “vagas” nos cuentan, y no parecen andar dispuestas a dar ningún gran salto, quizás se han cansado de ver siempre los mismos monos de feria y yo no quieren hacernos ninguna gracia a ver como respondemos, es casi normal, pero a nosotros el corazón se nos ale del pecho cada vez que las vemos asomar, y de cuando en cuando, hasta diría que detiene sus latidos cuando alguna se acerca mucho más. cola.jpg

 

Que absoluta magnificencia, y que gran lujo el nuestro, cuando, después de más de dos horas en la mar, y casi cuando nos retirábamos, una de estas bellas sirenas se asomo y nos llego a cantar...

 

Grandioso... sobra lo que diga más...

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El Fin del Mundo

 

 

Siempre quise ver El Faro del Fin del Mundo, desde que siendo una niña devorase este y todos los demás libros de Verne, cuando preparamos nuestro viaje este año era de alguna forma el motor que más me empujaba, cumplir una vez más uno de esos pequeños sueños acunados durante décadas, sentir de nuevo que se es tan absolutamente afortunada que los sueños se van haciendo realidad...

 

No he podido cumplir ese sueño... pero, seguro que no lo he hecho???, no he podido realmente ver El Faro del Fin del Mundo, ese otro faro que nos venden como si fuera el original si lo he visto, tanto es así que cumple su papel, que son muchos, muchísimos los habitantes de la hermosa Uhuaia los que no saben que ese no es el de verdad, para el otro, para que no se ve ni un yendo casi a su encuentro, hacen falta tres días de navegación infernal que se escapaba a nuestro tiempo y posibilidades, pero aún dolida por esa merma, disfruté de forma inexplicable al descubrir ese otro faro que una avista tras un buen recorrido por ese maravilloso Canal de Beagle que te va embargando poco a poco hasta tenerte tan expectante que casi te da igual el saber que el faro al que vas a enfrentarte no es el que siempre quisiste encontrar.

 

faro.jpg

 

Y de repente emerge... acompañado por otras isletas repletas de hermosos Lobos Marinos y elegantes Cormoranes y el espíritu de la niña que existirá siempre se apodera de mi y te hace estremecerte como si hubieras llegado al mismísimo confín de esa Isla de los Estados que difícilmente pisaras y la sonrisa se instala en mi cara dispuesta a no desaparecer jamás....

 

Al día siguiente otra increíble experiencia, recorreremos los Parques y al llegar a Bahía Ensenada, donde hasta el pasaporte te sellan por haber llegado al Fin del Mundo no pude dejar de preguntarme si es que acaso mi pequeño sueño, se había hecho realmente realidad, admire su Isla Redonda, respire aquel perfume helado y me dedique solo a sentir y a mirar...

 

Y de repente mis ojos me dieron la razón... allí estaba, solo podía significar eso, mis ojos no podían engañarme, y aquella majestuosidad con la que me encontraba era sin duda lo que yo había ido a buscar...

 

findelmundo.jpg

 

El Fin del Mundo... cuan afortunada llego a ser la verdad...

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Unicornios Azules

 

 

No se puede pasar uno la vida buscando “Su Unicornio Azul”... si se fue, sería por que tenía que ser así, es más, estoy segura que el mío se marcho por que era lo mejor para ambos y en mi empeño por encontrarle y recuperarle creo que le estoy negando el merecido agradecimiento....

 

A pesar de todo, a pesar de estar cada vez más convencida de este hecho, reconozco que jamás he dejado de pensar en él, no pretendo decir que llene todos y cada uno de mis instantes y momentos, pero siempre, en algún pequeño rincón, en ese segundo que se escapa de la atención del momento me espera agazapado algún recuerdo que vuelve a llevar a él mi pensamiento aun cuando sea de forma fugaz

 

Ya no tengo Unicornios... pero mis manos están más o menos llenas según en que momentos... no tengo Unicornios, y me pregunto si realmente ahora los querría e incluso si los sabría tener.

 

Nunca olvidaré que yo tuve un Unicornio Azul, pero mejor será que jamás olvide que simplemente se fue...

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  • 3 weeks later...

-

 

De repente empezó a sonar un móvil en el interior de un coche. "Diga" contestó la mujer que iba en el coche. "pregunto por Haydon, Bill Haydon" dijo al otro lado una voz de un hombre. Una voz profunda pero no cavernosa. "Aquí no hay ningún Haydon" dijo la mujer. Y tras un silencio por parte de la voz del teléfono dijo pausadamente "... perdone... gracias..." y colgó.

 

Inmediatamente la mujer indicó a quien le estaba llevando hacia el interior de Valencia qué parase el coche, que se bajaba allí mismo...

 

En medio de la lluvia el coche quedó detenido con la puerta abierta mientras la mujer se entretenía en la secuencia de gestos que la acabarían bajando del coche...

 

 

-

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(ESTO PUEDE SER LEIDO COMO UN "CAPÍTULO DOS" DE LO ANTERIOR O COMO UN CUENTO completamente DISTINTO... como prefiera cada uno ;) )

 

El recuerdo le atormentaba. Era un golpe continuo en la cabeza. Que las cartas de Haydon aparecieran justo cuando se cumplían veinte años del naufragio era algo que no podía quitarselo de la cabeza. La boda no se iba a retrasar, no se podía retrasar. Mientras tanto Clara, su prometida, y sus primos iban ya bastante metros por delante. Por supuesto, nada sabía Clara de la "reaparición" de Haydon. Vidal tuvo que subir el último trozo de escaleras a zancadas para no perder de vista al distraido trío.

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Cocinando

 

Que confuso es el sabor agridulce en la boca cuando no es provocado por comida alguna, esa confusa sensación de enorme alegría mezclada con la seguridad de la pérdida, o del fin, o del adiós... o... ¡que más da!...

 

Más como se educa el paladar, se educa también uno a si mismo, y aprende a paladear con verdadero deleite cada uno de los matices de estos sabores que nos regala la vida, que pérdida no saber distinguir los diferentes tonos de cada especia, el punto de sal, o de azúcar, el aroma apenas perceptible que cambia por completo el resultado final de esa receta...

 

Cuando la receta ha llegado a un punto de perfección donde en nuestras manos no cabe mejorarla, hemos de saber darla por finalizada, que seguir experimentando con ella solo daría lugar a destrozarla y eso, eso no se debe hacer jamás.

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CASTILLOS EN EL AIRE

 

Un castillo en las blancas nubes

allí es donde querría vivir.

Y dentro de las blandas nubes,

habría una sola torre, inmensa,

sobre todo en altura.

Estaría construida en mármol blanco,

decorada con gárgolas, columnas,

y cristales de bellos colores.

Y en lo alto, en la cumbre,

allí viviríamos todos.

Mirando con fascinación ese mundo tan lejano

incapaces nosotros de entender

porqué los de abajo no quieren subir,

donde todo rebosa de felicidad,

amor y buena amistad.

Donde no existe ningún odio,

rencor ni oscura maldad.

 

Viajando estaríamos siempre,

hasta perecer,

viajando sin dejar nada por conocer.

Muchas veces descenderíamos lo suficiente,

como para que los de abajo nos oyeran,

les diríamos que dejaran ese mundo,

que subieran,

pero ellos no nos oirían,

como si nosotros no existiéramos.

Seguiríamos nuestro viaje infinito,

viendo cada día el amanecer

notando, al alba,

los cálidos rayos del Sol en la piel.

Observando con admiración el anochecer,

sintiendo en nuestro rostro

una suave brisa fresca

que nos haría tiritar de placer.

 

¿Porqué los de abajo no quieren probarlo?

¿Porqué los de abajo no quieren venir?

 

Llegaríamos al océano,

y percibiríamos el olor a mar,

veríamos pequeñas barcas pescando,

y buques lentamente navegando

y les preguntaríamos desde lo alto:

¿No queréis venir?

Pero no nos oirían ni nos verían,

seríamos invisibles para ellos,

o ellos ciegos para vernos.

 

Llegaríamos hasta montañas escarpadas

y llenas de grandes lagos,

y solo con el olor a flores silvestres

seríamos las personas más felices.

Las aves subirían hasta nuestro castillo,

y se posarían con tranquilidad y sin recelo,

como si fuéramos parte del cielo.

 

De vez en cuando alguna persona nos vería

y asombrada nos escucharía

y sin duda alguna,

abandonaría su mundo y se nos uniría,

y a partir de ese mismo instante,

su sonrisa nunca se desdibujaría.

 

Que bello es el sentir.

¿Y tu?

¿De verdad no quieres subir?

Edited by ethos81
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Lastres

 

Recuerdo el comienzo del libro con la angustia que emanaba de cada una de sus palabras... aquel éxodo terrible tirando de toda una vida con solo la fuerza de un pequeño cuerpo animado por la necesidad...

 

Recuerdo como es capaz de hacer sentir ese cansancio, ese agotamiento que se va instaurando dejando sin capacidad ni de reaccionar... no sentir... no pensar, solo aguantar y aguantar...

 

Recuerdo haber sentido el mismo grito desde las entrañas al comprobar que la mano que arrastraba a su hijita estaba vacía, por que en un momento del camino, sin darse cuenta.. no pudo más...

 

A veces me pregunto si no debiéramos adelantar ese momento y hacer caso a la razón, y no empeñarnos en arrastrar cargas aún cuando en lo más intimo podemos entender que será imposible llevarlas hasta el final y solo conseguiremos lastimarnos innecesariamente... o incluso perder todos en el intento...

 

No hay afecto que aguante que se le arrastre al abismo, o no debiera, y nadie debiera asir, y nadie debiera asirse si sabe que va a arrastrar...

 

No sé si conseguiré algún día aprender a soltar una mano asida, pero espero aprender a soltar mi mano si es que alguien se empeñe en arrastrarme sabiendo que jamás conseguiremos llegar al final...

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La doctora Espejo siempre reclamaba que se le llamara por su nombre: Begoña. Su consulta no tenía divan, dos sillones y varias sillas estaban a disposición de sus pacientes. Había quién siempre elegía la misma silla o sillón y había quién iba cambiando. Vidal solía sentarse en el sillón de cuero marrón cuando acudía a su consulta.

Aquel lunes Vidal, sin darse apenas cuenta, empezó por fin a hablar de Haydon con la doctora Espejo. Por lo poco que ella había oido hasta aquel momento no podía estar segura de si Haydon había sido una figura real o era producto de la imaginación de Vidal. Se dispuso a aclarar sus dudas mientras escuchaba atentamente a su paciente...

 

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Mientras se miraba las manos Vidal empezó a hablar en voz bastante baja: "Apenas llevaba un año como marinero de segunda en el San Lorenzo cuando llegó Haydon, Bill Haydon (lo dijo remarcando mucho la 'i' de Bill). Eramos lo más bajo del barco, y desde el principio me gustó el que hubiera alguien al que pudiese enseñar. Teniamos la misma edad. lógicamente fuimos trabando una amistad que se fue haciendo muy fuerte. Apenas hablabamos, había mucho trabajo y trabajo duro... pero... entre petroleados y soldaduras... nos hicimos casi hermanos"

 

Levantó la mirada en ese momento y con media sonrisa siguió relatando: "Juntos recorrimos todos los clubs y prostíbulos de la costa oriental africana, de Vigo, de Santander, de Bilbao... Eramos tan amigos que nos convertimos en un equipo. Del San Lorenzo pasamos al Zamora y del Zamora pasamos al Visigodo..."

 

Vidal volvió a agachar la cabeza y a mirarse las manos. Sus uñas, su reloj, los puños de la camisa... iba paseando sus ojos sobre todo esto con detenimiento mientras continuaba con sus recuerdos: "Fue precisamente en una escala de mantenimiento del Visigodo, allá por marzo del 75, cuando conocimos a Clara. Siempre la recordaré con el vestido azul con flores blancas que tanto le gustaba por aquel entonces... aunque creo que llevaba otra cosa puesta aquel día..."

 

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Edited by haydon
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Etiquetas

 

 

Son curiosas las etiquetas, realmente son un valiosísimo instrumento, nos permiten acortar tiempos y tareas, nos permiten agrupar y asociar, nos permiten acceder con mayor facilidad, nos facilitan en definitiva tantas y tantas cosas...

 

Ahora bien, es mucho mas delicado y preciso el proceso de etiquetado de lo que pretendemos, creemos, o posiblemente queremos creer, no es nada fácil quitar una etiqueta mal puesta, de hecho, lo más normal, es una vez etiquetado todo olvidarlo y dar por hecho que nada puede estar mal, y eso da lugar a veces... muchas, a que cosas importantes queden perdidas en los archivos equivocados, o incluso que se desestime lo que no se debería desestimar, o que se crea que no tenemos algo válido para lo que podemos llegar a necesitar... e incluso a hacer en mayor o menor grado un daño personal.

 

Muchas veces, en el trabajo, me toman en el pelo por “mis estúpida manías”, no entienden por ejemplo que haga varias comprobaciones en los despistajes diagnósticos elementales, me dicen...

 

- Hija, pero que tontería, si la norma dice “XXX”, no sé por que te empeñas en “XXXX” y las más de las veces aún repites en un tiempo “XXX” una, o incluso dos veces más...

 

Yo lo tengo muy claro, poner una etiqueta es algo muy serio, y hay que ser con ello realmente responsable, no puedo valorar de forma aislada los signos, he de buscar las razones en ellos si las hubiera, y las más de las veces, hay razones que justifican con creces esos signos que de otra forma podría considerar indiscutibles, si las razones lo justifican, volveré a comprobar las cosas, no una ni dos, si no todas las veces que hiciera falta, por que he de estar muy segura antes de poner una etiqueta, que siempre tienen repercusiones de un tipo u otro, y una vez que se pone, raro es que se retiren por que nadie se lo vuelve a cuestionar.

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Llega un momento en que lo importante no son las respuestas.

 

Las respuestas son el paso previo, el verdadero conocimiento lo tiene quien sabe encontrar las preguntas. Las preguntas, las cuestiones, las dudas mueven el mundo en todos sus niveles... Haydon averiguaba las respuestas con el mismo interés que un fotografo revela un negativo... procedía luego después a pasar aquellas respuestas por la ampliadora y de allí sacaba lo que de verdad necesitaba: las preguntas.

 

Hubo quien creyó que Haydon era un charlatán, una especie de "mentalista" de salón que se divertía haciendo uso de una especie de muy poderosa intuición. No, Haydon solo había desarrollado la habilidad de encontrar muy rápidamente las preguntas que angustiaban y movian a aquellos que le rodeaban. Lo hacía casi tan rápido que a veces le bastaba con mirar a los ojos fijamente mientras chocaba enérgicamente la mano. Lo veia tan tan claro... que se asustaba en ocasiones.

 

Clara fue la única persona con la que Haydon siempre se sintió perdido y desorientado. Era tanta la sencillez que esta chica tenía que Haydon no fue capaz nunca de desentrañar su misterio. Logicamente: se enamoró de ella hasta el tuétano. No hay otra manera de enamorarse y para Haydon menos.

 

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VIAJE POR EUROPA

 

Nuestro viaje por Europa comenzó en Barcelona, aunque nosotros veníamos desde Ibiza, pues allí vivíamos. Se haría en tren, y duraría dos meses, en los cuales pasaríamos, según nuestros calculos, por: Francia (París), Holanda (Amsterdam), Alemania (Köln, Dusseldorf, Bonn, Mainz, Koblenz, la Selva Negra en Friburgo y Munich), Austria (Salzburgo, Viena e Innsbruck), e Italia (Milán, Venecia, Turín, Génova, Bolonia, Florencia, Pisa y Roma), por este orden.

Esa era nuestra meta, Roma, a partir de la cual, si aún nos sobraba tiempo (y si seguíamos vivos y todo eso) llegar a Atenas y a otras ciudades de Grecia sería ya el colofón a un viaje idílico.

 

Ese era el trazado, que marcamos desde el salón de Txus, en la apacible isla de Ibiza, mirando un par de mapas de Europa. Pues muy bien: ganas de aventura, un billete de tren que nos garantizaba dos meses de viaje sin resticciones por toda europa y, justamente, dos meses libres para poder llevar el viaje a cabo. ¿Faltaba algo más?. Nosotros creíamos que no, pues creíamos que “todos los caminos llevan a Roma”, y así, nos embarcamos en una de las peripecias más locas que he vivido. Fue una locura, es verdad, y la locura no la vimos ni en los mapas ni en el salón de la casa de Txus. Allí cómodamente sentados todo cuadraba a la perfección: dos días en París para ver un par de cosillas (Torre Eifffel, Notre-Dame, Louvre, Versalles, la plaza de la Bastilla, Sant Germain, los Campos Eliseos, el Arco del Triunfo, Mont Martre...) dos días más en Amsterdam a fumar un poquillo y si eso ver otro par cosillas (el museo de Anna Frank, el de Heineken, el de Marihuana, el de sexo, el barrio rojo y algúna otra cosilla menos importante como el museo Van Gogh), despúes otros dos días más en Köln y así hasta llegar a Roma. Pintaba muy bien, la verdad, aunque no salió de la forma que esperábamos, tal y como nos daríamos cuenta Txus y yo dos meses más tarde; bueno, creo que nos dimos cuenta un poco antes, pongamos que fue dos días antes de empezar el viaje, dos dias antes de salir de Ibiza con destino a Barcelona.

 

continuará... :)

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VIAJE POR EUROPA (II)

 

...

A partir de ese momento, empezó el viaje a salirse de madre. De hecho, hicimos este recorrido en vez del planeado: Ibiza, Barcelona, París, Bélgica, Amsterdam, (hasta aquí suena bien)... Bélgica, París, Barcelona, París, Bélgica, Amsterdam...

 

Bien, aquí hicimos un pequeño parón para evaluar como iba nuestro “tan” planeado viaje, pues percibíamos que algo no nos estaba saliendo bien. Así, decidimos hacer un recuento de los factores que no habíamos tenido en cuenta antes de la partida, pero después de tres días, decidimos dejar de contar y seguir viajando, que para el caso era más divertido... las siguientes paradas fueron más o menos como las planeamos: Köln, Dusseldorff, Bonn, Mainz, Koblenz, Suiza, (esto fue un pequeño fallo, ya que nos quedamos dormidos en el tren con destino a Frigurgo, y al despertar Friburgo había quedado un pelín atrás y nos encontrábamos en alguna parte de Suiza, de la cual, como en el salón de la casa de Txus Suiza no entraba en nuestros planes, no teníamos ningún mapa ni información de ese extraño lugar, del cual huímos lo más rápidamente posible y seguimos nuestro viaje por tierras más conocidas)... Munich, Salzburgo, Viena, Innsbruck, (una semana esquiando en plenos Alpes austríacos), Milán, Venecia, Milán, (gran fallo de geografía tuvimos aquí, pero bueno)... Turín, Génova, Bolonia y Roma. Un par de días allí, y directos a España en tren, lo que quiere decir que no fue “directos a España” sino más bien: Roma, Génova, Mónaco (donde no paramos pero dice txus que vió a Carolina por el cristal de nuestro vagón aunque yo todavía no me lo creo), Sain tropé, putuchún y Barcelona. ¡Barcelona!. Partimos dos meses antes desde esta ciudad un total de dos personas, y luego de mil penurias, mil experiencias y mil revelaciones, sobrevivimos y pudimos contarlo sólo Txus y yo, los demás, se quedaron por el camino y quién sabe qué fue de ellos.

 

FIN

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