Jump to content

Gacetilla Literaria Del Café De Las Artes


trazas
 Share

Recommended Posts

Cuando dos Perifilaxos se cruzan en el páramo tienen la obligación de descubrir su rostro, aunque las tormentas de arena sean severas. Es la Ley quien establece dicha conducta. La razón no es otra que mostrar los gestos del oponente para que no haya artimañas ocultas.

 

A veces, con observar las pupilas es suficiente, pero la mayor parte de las ocasiones se necesita cierto tipo de intuición que sólo los Perifilaxos han sabido perfeccionar a lo largo de los eones que llevan deambulando bajo la luna. No es extraño si observamos las pocas noches que ésta se encuentra en su fase de plenitud. Por lo general la oscuridad estimula y desarrolla este tipo de habilidades, aunque es cierto que los Perifilaxos son especiales desde que nacen. Por eso son repudiados por los Ciudadanos y por eso se levantaron las murallas que ahora cercan la Polis.

 

Para observar un Intercambio entre dos Perifilaxos, hay que estar prevenido y esperar cualquier cosa: desde que las estrellas bailen hasta que la leche de las madres primerizas se corte y toda una generación de neonatos se intoxique. Se ha intentado razonar con ellos, pero cuando se enfrentan en un Intercambio, los Perifilaxos no atienden a razones, sólo observan.

 

Es curioso. Dos Perifilaxos bien preparados y alimentados pueden estar desafiándose durante varias fases lunares, sembrando el desasosiego entre los habitantes; es por esto que muchos deciden emigrar hacia los vergeles del Norte hasta que algún familiar o amigo les lleve noticias de que el peligro ya ha pasado.

 

Cuando los adversarios consideran que el Intercambio está listo para comenzar, realizan un gesto de cortesía agachando la cabeza, aunque la leyenda dice que lo hacen para aclararse las gargantas y así mejorar su técnica. A veces se da la circunstancia de que si el viento ha formado una duna cóncava, cosa que a veces ocurre, los Perifilaxos prescinden de ese gesto. Muchos intelectuales de la Polis se devanan los sesos estudiando este asunto, cosa que es considerada por el resto de los habitantes como un sinsentido. Muchos jóvenes estudian la asombrosa vida de los Perifilaxos aun sabiendo que seguramente no se toparán con uno en sus vidas, y no sólo porque sean esquivos o huidizos: sería una locura salir extramuros por las sendas que se dirigen al Sur, al Este y al Oeste, porque las manadas de lobos rojos, conocidos como Fenhalsid tienen su hábitat en los roquedales que flanquean dichas sendas y hay que ir acompañado por un Khamir, especialista en diplomacia con las fieras. De todos es sabido que las palabras bien escogidas de un Khamir pueden hacer cambiar de opinión a un lobo líder. Pero aunque es toda una tentación ver retirarse a una manada de doscientos lobos rojos, esto suele suceder en uno de cada veinte encuentros con ellos.

 

Habitualmente, con dicho gesto de agachar la cabeza basta. Suele ocurrir que uno de los dos Perifilaxos no está muy convencido de salir airoso del Intercambio y decide retirarse y retomar la senda por la que vino, con todo lo que ello conlleva, pero las veces en que eso no ocurre, el duelo puede ser asombrosamente doloroso. Una nota bien pronunciada es capaz de resquebrajar los muros de la Polis y dejar totalmente sordos a los locos que no hayan corrido a proteger sus oídos con arena y cera de abeja. Los únicos que se alegran cuando se anuncia un Intercambio entre Perifilaxos son los albañiles y los curanderos.

 

La primera nota que se suele entonar es un mut ensordecedor, tanto como para espantar a los rebaños de búfalos umbríos que pastan en las montañas de la costa

Edited by Mawa
Link to comment
Share on other sites

  • Replies 220
  • Created
  • Last Reply

Top Posters In This Topic

Que trabajen ellos

 

por Antonio López del Moral Domínguez

 

 

Eso de que el trabajo dignifica al hombre es un camelo como el sombrero de un picaor. Yo, que me siento más cercano a la izquierda, sector anarcoburgués, como diría Labordeta, cuando llega el Primero de Mayo me invade un sentimiento de enajenación que me impide tomarme en serio a mí mismo como obrero, cualificado y todo. El trabajo no es que dignifique al hombre, el trabajo lo que hace es reducirlo a engranaje industrial, a eslabón de la cadena productiva, a hormiga en el hormiguero, pero no el de Pablo Motos, que todavía tiene su aquél, sino el de Orwell, ya saben, Gran Hermano y por ahí. Y cuando hablo de trabajar no me estoy refiriendo a actividades de tipo artístico, música, literatura, pintura, cine. Me hacen mucha gracia esas folklóricas que en cuanto les ponen una cámara por delante, te sueltan con histrionismo:

 

- ¡Nunca he hecho otra cosa que trabajar!

 

¿Trabajar? Flaubert escribía veinte horas diarias, pero, ¿trabajaba? Picasso agarraba el pincel después de hacer el amor (no, no me refiero a ese pincel), y pasaba la petit morte entre la inspiración y el esfuerzo artístico, que no tiene nada que ver con el trabajo. Decía Flaubert que la inspiración existe, pero tiene que llegar trabajando. ¿Trabajar? ¿Trabaja Nacho Vidal, por continuar en la onda de los grandes artistas? ¿Celia Blanco? Y no quiero entrar en el controvertido tema de la música, porque capaces son Ramoncín y Bautista de partirme la cara (¿se consideraría trabajo dar una paliza por dinero a alguien que te cae mal?).

 

El trabajo es una maldición bíblica, al mismo nivel de la de "parirás a tus hijos con dolor". Yo creo que la primera obligación del ser humano no es, como decía Marx, hacerse con el control de los medios de producción para llegar a la emancipación, sino que la emancipación llega en el momento en que interiorizas que el trabajo no es lo que siempre habías pensado, que no sólo no te hace más persona, sino que en realidad te aliena, te allana, te lima y encima te estropea el cutis y las manos. La emancipación llega cuando comprendes que tu obligación como ser humano es vivir sin pegar ni chapa, aunque el derecho a la pereza (Le droit à la paresse) ya lo defendía Paul Lafargue, yerno del propio Marx. Recuerdo una escena en contraposición a lo anterior: una mujer joven se acercó en una tienda de ropa a una señora, convencida de que se conocían, pero la señora no daba muestras de saber quién era, y entonces la chica insinuó que quizá habían coincidido en algún trabajo. La señora se escandalizó.

 

- ¡Por favor! –dijo- Yo no he trabajado en mi vida.

 

 

Al margen de la connotación clasista de la respuesta, que la tiene, lo cierto es que esa actitud de desdén hacia el trabajo la comparten aristócratas y vagabundos, que más o menos viene a ser lo mismo. Tengo dos amigos, hermanos gemelos, dignos de una película de Lars Von Triers que con 40 años, tampoco han trabajado nunca, y no es que sean ricos, ni muchísimo menos, es que desde el principio interiorizaron la mentira del sistema, y se niegan a participar. Se limitan a vivir. Viven. No frecuentan restaurantes, ni tiendas, ni museos, no leen periódicos ni utilizan internet. No me pregunten de dónde sacan para comer, vestir y pagarse sus vicios. Lo ignoro. Probablemente ellos tampoco lo sepan, ni les preocupe, y por eso han sido capaces de mantenerse a flote. No ven la realidad desde los planteamientos convencionales, es decir, no han creído nunca en la necesidad de trabajar. Estos hermanos aparecerán en alguna novela mía, pero ahora me interesa hablar del equilibrio, ese equilibrio en el que es difícil mantenerse, porque sólo un peldaño más abajo está la indigencia. Yo creo que sí es posible instalarse en la acracia, el descreimiento y la actitud diogenésica, yo creo que en el momento en el que comenzamos a dudar, en el momento en que nos planteamos que quizá sea necesario ese trabajo, entramos en la rueda, y quedamos atrapados en el sistema, como moscas incapaces de entender que son ellas mismas las que tejen la red con sus pensamientos (por supuesto, hablo desde un planteamiento individualista. Que no me crucifiquen los mileuristas obligados a trabajar para mantener a una extensa prole o pagar deudas).

 

 

En mi colegio, los Maristas de Chamberí, nos inculcaban desde niños la idea del trabajo, y nos contaban para ello, entre otras infinitas parábolas, la de tres obreros colocando ladrillos. A los tres les preguntan qué hacen, y uno de ellos responde: "yo, ganarme el pan". Otro: "estoy colocando estos ladrillos de forma armoniosa". Y el tercero en discordia apostilla: "yo, construyo una hermosa catedral". ¡Qué bonito y qué aleccionador! Es que los curas lo simbólico lo tienen muy estudiado. Luego todo se queda en símbolos, ya digo, porque contrariamente a lo que preconiza esa parábola, el trabajo, para ser considerado como tal, debe caracterizarse por la alienación del trabajador, o, dicho de otra manera, que el currante tiene que acabar de pringar hasta el escroto. Les pongo un ejemplo: los curas que desempeñan su oficio de forma mecánica, leyendo el pasaje correspondiente de la Biblia en la homilía, dando de comulgar con mano blanda y dormitando en el confesionario con el alzacuellos manchado de saliva, hacen carrera en la curia, pero los que se toman su labor en serio y construyen hermosas catedrales, y se entregan completamente, como Enrique de Castro, son considerados subversivos, peligrosos, teólogos de la liberación, rogelios sin futuro en la iglesia, y al final les chapan el chiringuito. O sea, que, paradójicamente, si quieres llegar a algo en alguna actividad, es mejor que esta nunca llegue a ser tu trabajo, porque siempre habrá quien dude de tus motivos.

 

Estoy pensando ahora mismo en la iniciativa colectiva del Linux en la informática, un sistema desarrollado por millones de usuarios que trabajan colaborativamente y sin cobrar, y que han conseguido que dicho programa sea mucho más eficaz y seguro que el Windows (aunque eso tampoco es muy difícil). O en las organizaciones espontáneas de gente que desprecia los partidos políticos y las ONGs, y que luchan por reivindicaciones sociales o ecologistas sin ponerse siglas. La profesionalización lleva implícito el germen de la corrupción. El amateurismo es la mejor garantía de excelencia. Da lo mejor de ti mismo, pero nunca en el trabajo. El arte por el arte, el placer por el placer. Se folla siempre mejor con alguien que no te cobra al terminar.

 

El trabajo te convierte en la contraportada del sistema, en el mecanismo en el que este se apoya para seguir funcionando, el trabajo es la siniestra y cruel artimaña por la cual el organismo que es, de hecho, nuestro parásito, se las apaña para dar la vuelta a la tortilla y convencernos de que somos nosotros los que vivimos de él, y lo exprimimos. No hay simbiosis en esa relación, hay sangre, sudor y esfuerzo, hay mentira y manipulación, hay espejismos y derrota, porque el trabajo es el fracaso del hombre y del arte, es el derrumbamiento de la filosofía, el cataclismo del placer. El trabajo es el demonio que todos llevamos dentro, ese íncubo cuyo objetivo es destruirnos como seres libres y reducirnos a robots, a esclavos, a alimento de las máquinas, como en Matrix. La filosofía del Ora et Labora, el concepto luterano- calvinista del trabajo, el ganarás el pan con el sudor de tu frente, han creado un mundo como el que tenemos hoy en día. ¿no va siendo hora ya de que cambiemos el chip?

 

 

Antonio López del Moral Domínguez

Link to comment
Share on other sites

Déjame dormir aunque no puedas, déjame dormir aunque te pese.

 

Necesito descansar, huir de las mentiras y de la poca piedad. En mi vida solo hay una hueco por el que puedas entrar. Si te sirve aquí te espero, tan solo en este lugar.

 

Los bancos de este parque están vacíos y así deben continuar. Aquí nadie ocupa el sitio de nadie porque quien ya existe tiene asignado su lugar. Algunos ya lo decidieron otros esperan para hacerlo y habrá quien nunca lo encontrará.

 

Tan solo se que tengo sueño y que estoy cansada de buscar. Buscar en las hojas del otoño, en la luz de la primavera o en el azul del mar. Ahora no quiero ver, no quiero buscar, me cansé de intuir y de jugar.

 

Si quieres algo sabes en que parque encontrarme. En el llamado “se busca la sincera felicidad”.

Edited by Freia
Link to comment
Share on other sites

Ahora lo entiendo todo.

 

Hoy me han dicho algo que me ha destrozado por dentro. Pero no por las palabras en sí mismas, sino por la puntería de las mismas, por lo certero de su contenido e intención. Ahora sé por qué no tengo amigos, y por qué mis conocidos y compañeros de trabajo mantienen las distancias. Ahora sé por qué estoy solo y por qué me siento mejor sólo. Ahora lo entiendo todo.

 

 

Se llamaba Susana Allende. Ella tenía 22 años cuando la conocí. Aquella tarde, su novio le había dado un par de guantazos porque no le dejaba tocar al crío, Christian, de 2 añitos, un sol de niño, quizás el único motivo que estimulaba a Susana a salir de la mierda de las drogas. De hecho ya estaba saliendo, se veía en sus pupilas, en su sonrisa cuando mirábamos al cielo y adivinábamos las siluetas de las nubes, cuando ella decía "eso es un conejo" y el pequeño Christian repetía como un lorito "coezo"

 

Tenía el cabello corto, negro y liso, siempre un poco grasiento aunque no olía necesariamente mal. Era muy coqueta y lo sabía, por ello muchas veces lo recogía con una goma atada dejándole una graciosa cola de caballo, expresión que le hacía gracia por las palabras "cola" y "caballo"...tenía un humor bastante negro. Sus ojos eran castaño oscuro, y como siempre tenía los párpados medio caídos, su cara siempre parecía de recién levantada de la cama, aunque era la metadona la que le quitaba el sueño. Su aliento olía a Ducados, pero le gustaba mascar chicle de fresa para mitigarlo y además, como decía ella, le daba un aire "americano"

 

Ahora no se si me atrevería a besarla, pero por aquel entonces me dolía que fuese ella quien rehusara a hacerlo cuando yo se lo pedía, a mis 17 años era un crío y me enamoré de ella como un tórtolo...era una tía que se hacía querer.

 

Recuerdo que salía del instituto como una bala para ir a verla y jugar un rato con el crío mientras ella compraba el pan y algunas chucherías. después nos sentábamos en un banco mientras Christian le tiraba parte de mi cruasán a las palomas. Yo le preguntaba a Susa que que tal esto y lo otro...preguntas sin importancia, sólo quería escucharla, oir aquella voz suavemente aguardentosa, perjudicada por el tabaco. Su dentadura era bonita, bien formada, pero un poco amarillenta. Por eso le costaba sonreir a la gente aunque se sintiera alegre...sólo al final era capaz de sonreírme a mí.

 

Una mañana salí del instituto y Susa no estaba donde solía. Le pregunté a la panadera y el mundo se me cayó encima. Su novio le había quitado al crío y se lo había llevado. Aquella noche Susa optó por la vía fácil. La sobredosis fué fulminante.

Link to comment
Share on other sites

  • 2 weeks later...

Llevaba más de una semana sin levantarse, salvo para lo estrictamente necesario. Los ojos más hinchados no podían estar ¿cómo habían llegado a ese punto después de tantos años juntos?

 

De repente las ilusiones se habían desvanecido, los planes hechos con tanto cariño e ilusión se habían disipado. El horizonte estaba vacío y sabía que no había otra persona. De eso estaba seguro.

 

La cabeza no paraba de darle vueltas. Las supuestas respuestas a sus preguntas se agolpaban en su cabeza, machacándole día y noche. Cada vez que llamaba a casa de sus padres nadie contestaba. Cuando le preguntaba a los amigos, todos respondían con evasivas.

 

¿Qué era lo que pasaba? ¿por qué todo el mundo cerraba filas? ¿qué era lo que le ocultaban incluso los amigos de la infancia? Y lo que es peor ¿desde hace cuanto tiempo estaban yendo mal las cosas? ¿tan torpe era que no se había percatado hasta que él le dijo que todo había terminado?

 

La casa se quedaba pequeña para los paseos interiores, pero no se sentía con fuerza para salir. Aun no.

 

No podía parar de escudriñar las cosas que aun estaban en casa intentando encontrar la solución. Miraba todo como si de un sudoku se tratase en el que, una vez encontrados los números uno respiraba mejor.

 

¿Por qué había dejado todo allí? Había pensado facilitarle todo y meterlo en cajas pero, por otro lado, no se atrevía a tocar nada.

 

¿Y Bony? No entendía por qué no se lo había llevado si nunca se separaba de él, hasta los viajes se planificaban en función del animal. Siempre decía que o iban todos o no iba ninguno.

 

De repente las piernas le empezaron a temblar, un sudor frío se apoderó de su cuerpo. El corazón empezó a latirle a toda velocidad ¡¡No, no podía ser!! ¡¡No podía estar muerto!!

 

El teléfono sonaba… Al descolgar escuchó una frase que jamás hubiera deseado oír: “Ha muerto”

 

Las lágrimas comenzaron a resbalar por su cara, el teléfono cayó estrepitosamente al suelo.

 

Ahora si que iba a salir de casa. Juntos vivos o juntos muertos, pero siempre unidos.

Link to comment
Share on other sites

Sin titulo

 

Hace tiempo me cruce con alguien, alguien con quien empece compartiendo curiosidades, que me ayudaba muchisimo, en todo, en las cosas, serias o no, con las que yo tenia problemas.

Despues pasamos a compartir, compartiamos situaciones ocurridas en nuestras vidas, cosas curiosas, divertidas, tristes, amargas, dulces, recientes...

 

Todo eso fue creciendo con el paso del tiempo y pasamos a compartir con el otro nuestra vida o al menos toda la parte de ella que quisimos compartir.

Yo tuve la oportunidad de poder ver cosas que muy pocas personas veian de esa persona, cosas incluso que solo yo vi y tambien pude dejarle ver cosas que muy pocas personas ven de mi y, obviamente, otras que solo vio ella. Nos ofrecimos muchas cosas, no solo una mano cuando hacia falta, no solo un hombro. Nos ofrecimos comprension, escucha, una lagrima, una sonrisa. Yo, hasta tuve la oportunidad de ofrecerle el estar ahi, y lo mejor fue que lo acepto y lo uso siempre que le hizo falta. Tambien yo recibi eso.

 

Pero un dia todo eso cambio y no quedo mas solucion que distanciarnos, tanto que dejamos de saber de la otra persona.

Solo sabiamos una cosa, que uno de los dos tenia que dar un paso, con el tiempo.

 

El paso consistia en volver, volver a compartirlo todo pero de otra manera, una manera en la que, tal vez, todo signifique mucho mas. Una manera en la que cualquier letra escrita o pronunciada significa muchisimo mas que antes, porque has avanzado como persona y porque has decidido que si las cosas no funcionan de una manera, pueden hacerlo de otra.

 

Pero ahi llega el problema, el paso.

Nadie sabe como darlo, y lo que es peor, con el que la persona encargada del mismo puede tropezar, cosa que no seria del agrado de ninguna de las dos partes.

Ese paso hay que darlo en el momento justo, en el lugar concreto, con seguridad pero sin agresividad. Midiendo todas y cada una de las palabras en ese momento, pero no con miedo, sino midiendolas con sinceridad. Con la sinceridad de saber que no sabes como seran las cosas a partir de ese momento, con la sinceridad de no querer molestar, porque antes tampoco querias.

El paso se da en un mar de dudas, pero en el sitio concreto que te permita estar ahi hasta ver el camino hacia tierra firme. En ese sitio te tienes que poder mantener sin problemas, si haces equilibrios te iras al agua y nadaras entre esas dudas para siempre.

 

El paso esta cerca, pero la incertidumbre viene con el. Cuanto mas cerca, mas incertidumbre.

El pensar que tal vez el paso no se de en el lugar adecuado, o en el momento adecuado.

Hay que vencer al miedo, el miedo de las olas del mar de dudas.

 

 

(me vuelve a hacer falta el icono al que se le caen las lagrimas)

Link to comment
Share on other sites

Imagino…

 

Domingo de invierno, ella se despierta, mira a su lado y ahí está él, con sus arruguillas sonriéndole. Se levantan con ilusión, porque hoy viene toda la familia a comer a casa. Planning habitual: él prepara la paella y ella el postre.

 

Están concentrados en sus actividades culinarias cuando, de repente, entra todos con alboroto. No les han oído, menos mal que tiene llaves de casa, que si no …

Y no es que tengan problemas de audición a sus casi ochenta años, es que en su cuarenta aniversario de boda, la familia les ha hecho un regalo “imprescindible”: a ella, una sortija iPod monísima y a él otra iPod que se acopla en la hebilla del cinturón. Los demás no se han dado cuenta de que la llevan puesta porque los micro auriculares no se aprecian, y por supuesto, son inalámbricos! Es sorprendente la cantidad de GB que pueden entrar en una cosa tan enana!

 

Ella les mira… cada uno de ellos lleva una cartera colgada del hombro, menos su hija, que la lleva en el carrito de la peque …

 

La comida está lista, se sientan todos entre risas y bromas. Hablan de sus cosas: el trabajo, el cole, la universidad, los potitos …y comentan anécdotas de las vacaciones, de situaciones divertidas, en ellas salen nombres de algunos que ya no están, pero que han sido tan importantes en sus vidas, que no pueden menos que recordarlos con cariño …

 

Después de la paella, el postre que, por cierto, le ha quedado delicioso, y el cafecito.

 

Tarde de domingo… lo normal, ver algo la tele, la siestecilla, los cotilleos de última hora… Pero claro, siempre hay algo importante que hacer: los hijos, acabar algún informe que tienen que entregar a primera hora de mañana, los nietos, un trabajillo para la universidad …Qué le vamos a hacer!

 

Sin saber como, la mesa del comedor ha pasado de tener un mantel bordado con la vajilla de Roshental y cristalería de Bohemia, a parecer el centro informático de cualquier multinacional!

 

Los abuelos se miran con “resignación” y… ya se sabe… si no puedes con ellos …

 

Están todos callados, concentrados. De repente, el hijo dice: “Ayer intenté entrar en el Apple Store y no pude, estaba cerrado”. El abuelo parece que no se inmuta, al cabo de un rato, mirando a su portátil, se le ponen los ojos como platos y comenta: “Estaba pensando … que a Mario (que tiene ocho años y está jugando a la Play “40”) no le vendría mal tener un portátil para cuando vaya a la universidad. Podría heredar el mío, y yo me compro otro” A lo cual le responde el padre del crío:”No papá, no te molestes hombre. Yo ya lo había pensado. Mejor cambio el mío, que para el trabajo el que tengo ya me queda un poco escasillo”. Ante la respuesta de su hijo, mira deseperadamente alrededor, pero la única en la que depositar su esperanza está sentada en las rodillas de su mujer, usa pañales, y está concentrada aporreando el teclado del portátil de su abuela…

 

Pasa la tarde… la abuela levanta los ojos, los observa y sonrie:

 

La mayor, que está en la universidad, observa con ojos de tortolita el monitor, ¿por qué será? No ha contado a nadie que tiene un amigo especial, lo quieren mantener en secreto. Bendita inocencia! Su ilusión le impide darse cuenta que, con leer tres frases que han escrito, es mas que evidente!”Mira que si acabo asistiendo a una boda-kdd!”, piensa la abuela.

 

El adolescente está enfrascado en la dura tarea de construir una frase, eso sí, que tenga algún sentido, porque la palabreja es un poco complicada, y se ha propuesto el reto de ser él el que continúe la cadena.

 

De repente alguien ríe a carcajadas y dice: “ ¿Habéis leído lo que ha puesto XXX?”, y todos responden a la vez “¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?”, como locos todos a leerlo y a contestarlo (esperemos que el servidor no sufra efectos secundarios).

 

La abuela cometa:”¿habrá que merendar no?”. Sin levantar los ojos responden: “Si… ahora…”.

“Venga, dice la abuela, que si os dejo no se levanta nadie”. Mira a su marido y le dice: “Por qué no vais a la pastelería y cogéis de esos mini croissants tan jugositos, mientras yo preparo el café?”

 

Y así transcurre la tarde…Llega la hora de que la familia se vaya y se quedan los dos sólos.

“Tienes hambre?” Le pregunta ella.

“Uff! Después de todos los croissants que he comido!” , dice él. “Como ha sobrado algo de paella, si luego tenemos hambre…”

 

Sonríen, cuarenta y cinco años juntos, la ley de la gravedad ya no surte efecto en ellos, pero cuando se miran, siguen siendo los mismo que cuando iniciaron su vida en común, con la misma ilusión.

 

Cada uno vuelve a lo suyo… el con una foto para el Trivial numérico, y ella en la Pecera, de cotilleo…

 

Sin prisa… mañana no hay que madrugar… Han llegado a ese momento de la vida en que lo importante es disfrutar con los suyos, tanto de los que están a un lado como al otro de la “Gran Manzana”…

Edited by ViundMac
Link to comment
Share on other sites

GRACIAS

 

Esto me lo envió Caroni, una amiga mía, y quiero compartirlo con vosotros:

 

"Desgraciadamente en la vida aprendí a dar gracias por lo que recibí, y no lamentarme por lo que no pudo ser.

Así también aprendí a ver marcharse a las personas que quiero y dar gracias por haberlas conocido.

Por tu vida pasan personas importantes y otras menos importantes.

Unas cruzan por tu vida y la tocan con amor, otras, sin cuidado... y continúan!.

Algunas personas se alejan, y suspiras con alivio, y te preguntas: ¿Por qué tuve contacto con ellas?.

Algunas personas se alejan, y suspiras con nostalgia, y te preguntas: ¿Por qué tuvieron que alejarse y dejar este enorme vacío en mi?.

Los hijos se alejan de los padres, los amigos se van y la vida sigue...

Cambiamos de hogar, hermanos crecen separados, enemigos nos odian pero un día se alejan...

 

Piensa en todos aquellos que han pasado por tu vida... ; mira a los presentes!:

Seres que atraviesan nuestra vida y cada uno deja su huella en nosotros. Descubrirás que estás hecho de pequeñas piezas de todos aquellos que han pasado por tu vida.

Eres más por ellos!, y si no hubiesen "tocado" tu vida serías menos.

 

Hoy cuando supe que te habías marchado, recordé tu sonrisa, y aunque me ahogaron las lágrimas, supe que ese fue tu "toque", tu limpia sonrisa, y así te recordaré.

Hoy me recordaste que nunca se me debe quedar en las manos una caricia dormida, en los labios un beso no dado, en el corazón un sentimiento no expresado.

Por ello comparto mi experiencia con todos vosotros, y para deciros...

GRACIAS POR TOCAR MI VIDA!."

Link to comment
Share on other sites

Especial

 

Aunque realmente no lo eras, sabías de sobra que en mi corazón si. Desde bien pequeña eras la única que tenía. Me regañabas cuando hacía falta y me preparabas las comidas que tanto me gustaban. Tus besos eran dulces y tus abrazos indescriptibles.

 

Tuvimos nuestras épocas. Las dos con tanto carácter que pasábamos del amor al **** con una facilidad tremenda. Pero lo malo era porque nos queríamos aunque nos costaba adaptarnos.

 

Los últimos meses sabes que me costaba mucho verte, tan consumida. Eras como un pajarito desplumado, indefensa, postrada en esa cama a merced de los demás. Era muy duro ver a una mujer que había sido puro nervio en esa situación.

 

Pero cuando me llamabas… se me partía el corazón.

 

Recuerdo tu último ingreso. Mientras esperábamos a que vinieran a llevarte, era incapaz de soltar tu mano, no podía separarme de tu lado. Me mirabas a los ojos leyendo mis pensamientos ¿por qué ayer no pude hacerlo? Llegué tarde, cuando ya estabas demasiado grave, los ojos vidriosos y los brazos helados.

 

Al menos me consta que recibiste todo mi amor, que sabías que realmente existía y era siempre sincero. La única abuelita que he podido tener.

 

Siempre te querré.

Edited by Freia
Link to comment
Share on other sites

  • 2 weeks later...

Inercia

 

Despertó viendo como sus músculos se movían solos. Era como si la estuviesen desplazando por control remoto.

 

Rápidamente intentó reordenar su cabeza mientras su cuerpo se arrastraba sin destino fijo aparente. Los ojos eran lo único que de momento no controlaban. Intentó abarcar lo máximo posible, dándose cuenta de que su cabeza no giraba a sus órdenes. Solo conseguía ver roca vagamente iluminada y el arenoso suelo.

 

Intentó concentrarse en el resto de los sentidos, tal vez podría oler algo… si, humedad, una humedad que parecía encharcarle los pulmones a cada bocanada de aire. ¿Dónde se encontraba? ¿Qué estaba sucediendo? ¿Cómo había llegado hasta ahí? ¿Quién la estaba controlando?

 

Se dio cuenta de que el tacto no existía. Tal vez fuese mejor así, de otro modo el dolor de su cuerpo por ser arrastrada sobre ese suelo sería insoportable.

 

De repente se dio cuenta de que su boca estaba sellada, como la de un cadáver en su ataúd. Aunque, pensándolo bien, podría no ser así. Si dominaban todo su cuerpo… puede que su boca estuviese abierta sin ella saberlo.

 

¡¡El oído!! Tenía que concentrarse en intentar escuchar todo lo que pudiese. Pero por más que lo intentaba no conseguía oír nada salvo el un leve murmullo que parecía provocado por el agua.

 

Sintió unas ganas inmensas de llorar, aunque tampoco sabía si podía. Ni siquiera podía sentir las lágrimas cayendo por su cara.

 

De repente recordó lo que posiblemente serían sus últimas imágenes, en un prado, con sus hijas. ¡¡SI!! Recordaba estar en un verde prado jugando con ellas, con el sol reflejado en sus cabellos ¡¡¿¿Dónde estaban sus hijas??!! ¿Qué habían hecho con ellas? Un dolor inmenso se apoderó de su mente ante la idea de no saber qué podrían estar haciéndolas.

 

De pronto vio como su cuerpo entraba en lo que parecía una cueva más grande. Parecía como si hubiese un bloque inmenso de cemento en medio de esa sala, rodeado de extraños bultos que no rozaban el suelo.

 

Vio como la levantaban y la depositaban sobre ese bloque. Comenzaron unos cánticos en una lengua totalmente desconocida para ella. Una calma indescriptible comenzó a invadirla. Lo último que vio y escuchó fueron las felices risas de sus hijas.

Link to comment
Share on other sites

  • 1 month later...

Pacumbral

 

Nunca me han gustado los obituarios ni las necrológicas, aborrezco los epitafios y las dedicatorias tardías en coronas de flores tiernas que, tan pronto, ay, se secarán sobre el mármol. La muerte es una estación de paso en la que te ves atrapado para siempre, una brusca caída desde las alturas de tu irrelevancia. Sólo nos duele la muerte cuando nos roza, cuando toca a alguien a quien amamos, a quien conocemos bien, a quien necesitamos de un modo u otro en nuestra vida. Reconozco que cuando pasó lo de Diana de Gales o cuando la palmó Lola Flores, no conseguí entender las explosiones de dolor popular, me parecieron extemporáneas, exageradas, totalmente distorsionadas por sentimientos vulgares. Y ahora, de pronto, Umbral.

 

Umbral es algo más que uno de los tres mejores escritores españoles del siglo XX (junto a Cela, su maestro, y Delibes, su primer jefe). Umbral es más que su propio personaje destilado, triturado, masticado e instilado en las páginas de una obra tremenda. Umbral es algo más que un superdotado, algo más que un clásico vivo, algo más que el mejor columnista español de todos los tiempos, para mí por encima de Larra. Umbral es otra historia, la suya propia, y encima contada a su manera, toma ya.

 

Recuerdo que cuando comencé a leer periódicos, hace ya 20 años, me llamó un día la atención una columna escrita en endecasílabos. Con dos cojones. Me quedé tan alucinado que tuve que releerla. A la tercera comprendí que aquello era algo fuera de lo común, no se parecía a ningún otro columnista, y mira que había. Aquel tipo, Pacumbral, destacaba tanto que llegaba incluso a producir una sensación extraña de enajenación, un dejà vu literario que te retrotraía a autores que no habías leído nunca. Porque todos estaban en Umbral. Poco a poco, según fui ampliando mis lecturas, descubrí en sus columnas -que nunca perdonaba-, trazos de Larra, pedazos de carne de Quevedo, vocablos duros como piedras y olorosos como morcillas frescas de Cela, esperpénticas espantadas de Valle Inclán, y todo ello ambientado en una atmósfera del Madrid de posguerra, un Madrid de cigarrillos negros liados, criaditas y militares con maleta y café Gijón. Hay muchas literaturas, y todas, insisto, estaban en aquel Umbral con el que yo chocaba de bruces, deslumbrante, sorprendente, ora jocoso, siempre irónico, de pronto lírico, tierno, melodramático, costumbrista, provocador, evocador, memorioso e incansable.

 

El misterio de Umbral me persiguió durante mucho tiempo, no conseguía entender su sutilísima singularidad, me costaba trabajo, me despistaba, porque tan pronto me llevaba por los cauces de un estilo que me resultaba familiar (me recordaba a alguno de los autores que he citado antes), como súbitamente daba un quiebro, me clavaba en el culo uno de sus increíbles neologismos, y me dejaba con un palmo de narices, mirando al tendido y pensando aún en Quevedo, mientras él ya andaba por Larra. Durante un tiempo pensé que era una especie de Proust a la madrileña, con la magdalena mojada en whisky y a la sombra de las muchachas etcéteras, las ninfas verticales que resbalaban a veces húmedamente por sus novelas, y que te enseñaban los pechos a la manera de la Aurorita de La Colmena. Y finalmente llegué a la conclusión (conclusión es el punto exacto en el que uno se cansa de pensar) de que con Umbral no hay conclusión posible, porque su extraordinaria obra es una esponja, un papel secante que absorbe todo a la vez, vida, sexo, literatura, fiestas, whisky, dolor, felicidad, amargura y teclas de una underwood clásica que él convertía en daguerrotipo, fijando en el papel las imágenes recogidas a diario en la calle.

 

En Umbral no había separación entre la vida y la obra, escribía para vivir, vivía para escribir, escribía sobre la vida y vivía, en fin, donde le pillaba. En Madrid, o sea. Umbral era Madrid, y ningún otro autor ha retratado con tanto acierto los vaivenes de la ciudad, ningún autor le tomó el pulso a la movida madrileña como él, nadie colegueó al mismo tiempo con Ramoncín y con Cervantes, nadie utilizó en sus obras simultáneamente citas de Schopenhauer y frases robadas de una pintada en un edificio ocupado del Rastro. No se puede entender la transición sin las novelas de Umbral, pero es que tampoco se entiende la posguerra, ni el tardofranquismo (expresión acuñada por él), ni el tardofelipismo, ni a la gente guapa, ni a la jet, ni a los sociatas, ni a Corcuera con mono de electricista, ni a Barrionuevo con su cara de boxeador sonado, ni a Anguita, ni al cubalibre, ni a Tierno Galván, ni al loro que pasó a la historia. Umbral se despelotaba en cada libro, en cada artículo, en cada frase, no había en él ni una sola palabra sin idea, ni una sola idea que no apareciera tan brillantemente expuesta que uno no sabía si quedarse con el fondo, o con la forma, o con los últimos restos del whisky de su vaso sempiterno. No se entiende tampoco a Mercedes Milá, que después de aquello se arrojó al barro mediático de los grandes hermanos, ni se comprende el Viagra, ni el pádel, y si este deporte absurdo se ha puesto de moda, fue sólo porque Pacumbral nos contó que Pedrojota se iba a jugar a mediodía con Josemari, en el Palestra, ya me entienden. Los periódicos, sin su columna, sin sus frases y sus quiebros, sin sus cotilleos, se convierten en meros boletines, en tristísimos despachos de agencia que tiemblan sobre la mesa, antes de caer abiertos por la sección de necrológicas, sobre la esperada flor de la última columna, esa que nunca llegó. Se ha roto la realidad, y esta vez no tenemos a nadie que nos lo cuente. Chao, Paco. Espero que le digas a Dios que has venido a hablarle de tu libro.

 

Antonio López del Moral Domínguez

Link to comment
Share on other sites

HAY DIAS.

 

HAY DIAS QUE QUISIERA OCULTARME

BAJO PIEDRAS Y NUNCA SALIR,

CUBRIRME DEL MUNDO BAJO ELLAS.

 

SUBIR AL CIELO Y NUNCA BAJAR

QUEDARME ALLA

DONDE NUNCA SE HA

SABIDO DE TRISTEZA,

DONDE NUNCA SE HA VISTO

EL DOLOR.

 

HINCARME FRENTE A UNA CRUZ,

SENTARME A ESPERAR LA SOLEDAD.

 

PERO NO.. !!

EN ESTA VIDA NO ME PUEDO DERROTAR,

NO ME PUEDO DERROTAR,

SI AUN TENGO FUERZAS PARA ANDAR.

 

HAY DIAS QUE QUISIERA ESCONDERME

EN LA HISTORIA QUE NUNCA SE LEE…

 

METERME EN UN COFRE,

Y SU LLAVE PERDIDA,

SIN SOLUCION, SIN SALIDA…

 

PEDIRLE A LA NOCHE QUE SE

LLEVE MIS DIAS ..

 

PERO NO..

 

EN ESTA VIDA NO ME PUEDO ACABAR,

NO ME PUEDO ACABAR,

SI AUN TENGO ESPIRITU PARA LUCHAR…

Link to comment
Share on other sites

A mi cepillo dental

 

(Quede claro que esto fue escrito en plena edad del pavo, pero hace unos días lo encontré y me hizo mucha gracia. Está ligeramente retocado :) )

 

Poca gente se habrá parado a pensar a lo largo de su vida en la triste existencia de un cepillo dental. Llegada la mañana y tras el desayuno lo cogerás y, probablemente contra su voluntad, lo introducirás en tu boca hasta ahogarlo entre pasta de dientes, sarro y saliva. Tras restregarlo enérgicamente contra tus caries, lo pondrás bajo un chorro de agua helada, lo sacudirás mareándolo y lo colocarás de nuevo en la vitrina

de tu baño.

 

Pero ¿qué pensaría, diría y haría el cepillo si no fuese un ser inerte?

 

Esta mañana, tras cepillarme los dientes me lo he quedado: estaba enfadado. ¿Con qué derecho le despertaba yo de su dulce letargo y más de modo tan brusco? ¿Cómo podía ser tan insensible y poco respetuosa con algo tan fiel y delicado como él?

 

Sus palabras me han entristecido.

 

Tras unos instantes de silencio y reflexión por parte de ambos ha comenzado a decirme todo lo que sentía y pensaba. Le parecía injusto y

cruel que le utilizase de manera tan fría y más ahora, en su plena juventud. Me dijo que, cuando mi madre le compró, él se sentía ilusionado: iba a tener en mi una compañera con la que compartir sus pensamientos más íntimos y profundos, una buena amiga. Pero que profunda tristeza al descubrir la cruel realidad: yo, con mi mayor indiferencia, le deposité en el armarito del baño olvidándome completamente de él. Lloró amargamente hasta quedar profundamente dormido. Al llegar la mañana me sintió levantarme y, tras largo tiempo, entrar en el baño. "¡Había recapacitado y le iba a dar los buenos días!" Abrí lentamente la puertecita. El sol de la mañana fue penetrando poco a poco en el interior del armario y, entonces, le agarré enérgicamente del pescuezo, le sumergí en un chorro de agua fría para luego introducirlo en mi boca y realizar la acción monótona que habría de ocupar toda la vida de mi triste cepillo dental.

 

Según me contaba esto comenzó a llorar amargamente añadiéndome a continuación que se negaba a llevar ese tipo de vida para, tras unos

meses y llegada su vejez, le tirase a la basura olvidándome de él.

 

¡Nunca más le volveré a tratar con tanta indiferencia! Es un ser, inerte, pero un ser amigo y tierno. Le quiero.

Link to comment
Share on other sites

  • 2 months later...

La Luna

 

Con la llegada de la noche el pueblo se heló.

 

El proceso había sido inusualmente rápido cogiendo por sorpresa a todos los vecinos. A las cinco de la tarde el Sol fue secuestrado dejando a la Luna sola en el firmamento, sin saber muy bien que hacer. Primero se detuvo escondida tras algunas nubes para pensar “¿qué estaba pasando? ¿acaso ya no era primavera? ¿y el verano, cuando había pasado el verano?”

 

Viendo que no era capaz de saber qué estaba sucediendo por si misma, decidió asomarse un poco tras la nube para ver si a trasvés de las reacciones de la gente podía averiguar algo. Su sorpresa iba en aumento. Las gentes corrían de un lado a otro, chocaban entre si como si no se vieran. Escuchaba gritos y llantos de desesperación. Decidió salir para, al menos, iluminarles pero cual fue su sorpresa al descubrir que no transmitía luz. Entonces recordó algo que, por el paso de los siglos y su rutina había olvidado: ella no podía iluminar, no sin el Sol.

 

¡Que tonta! ¿cómo podía haber olvidado algo tan básico? Ella no era una estrella, no podía dar ni luz ni calor. Las lágrimas comenzaron a resbalar por su cuerpo. Había olvidado que, aun siendo el mayor símbolo del amor, estaba condenada a no poder dar nada salvo frío y oscuridad.

 

“¿Tal vez eso es el amor?” pensó, “Un sentimiento que te deja sumido en lo más profundo del silencio, sin una mano que te ayude a caminar. Desorientado, solo y frío, provocando dolor.”

 

Entonces se dio cuenta, “no es que eso fuera el amor. Es que sin su amado tras ella solo podía sentir dolor. Todo lo que guardaba en el cofre de su corazón no podía ser ofrecido a nadie con la ausencia de su Sol”

 

Lloró entonces su pérdida hasta que el pueblo se heló

Link to comment
Share on other sites

  • 2 months later...

Por lógica.

 

Cuando te di mis palabras… dejaron de ser mías, cuando te di mi mirada, me dejó de pertenecer, te di mi confianza, y paso a ser tuya… ahora, por más que te dijera “adiós”, no podría pretender recuperar nada, por que nada de aquello me pertenece, y aunque no lo quisieras para nada, quedaría donde quedó el día que decidí que te debía pertenecer…

 

Cierto que no querrás nada más mío, cierto que nada darte querré, pero aquello que un día compartimos… jamás lo negaré.

Link to comment
Share on other sites

  • 1 year later...

ANTEPROYECTO DE MODIFICACIÓN U/O/Y/ETC... DE ADMISIÓN A TRÁMITE DE LA AMPLIACIÓN DE LOS MENÚS Y/O CARTAS DEL ESTABLECIMIENTO (xxxxxxxx)

 

1.- Con la presente, les adjunto los argumentos a tener en cuenta en el caso de que quieran a bien tener en cuenta los aspectos a tener en cuenta que el abajo firmante tiene en cuenta a la hora de escribir la presente anteriormente citada y presente enfrente en este momento presente.

 

2.- Con la presente contínua, se “exige”, en la medida de lo posible, un esfuerzo por los ojos lectores de la presente contínua (en adelante “presente contínua”) en cejar en su empeño de su obturación y cerrajón, con el fin de dejar vislumbrar un atisbo de luz y claridad por la cual puedan dejar entrar en sus cuevas pensamentosas nuevos haces de ideas o proyectos con el único fin de ser tratados por el personal cualificado para tal menester, sito en la parte posterior de los ojos anteriormente citados en la presente contínua.

 

3.- La intención de la presente contínua no es otra que la intención en sí misma de la presente contínua (“presente contínua” de aquí en adelante y hacia atrás también).

 

3.-B ) De manera transversal u oblicua (dependiendo del significado de cada una de las palabras anteriormente mencionadas se usará una... y la otra no) la intención de la presente contínua también es la de evitar en la medida de lo posible un “NO” rotundo por respuesta seguido de un acto de contricción mental buscando las razones posibles con las que fundamentar el “NO” rotundo, y tratar de variar el pensamiento del personal sito en la parte trasera de los ojos leyentes de la presente contínua usando el apartado 2 de la presente contínua en conjunción del apartado 3.-B ) de la en adelante “presente contínua” teniendo en cuenta los argumentos esgrimidos en el apartado 1 y 3 de la “en adelante”.

 

4.- Dado que la “presente contínua”, continúa, a continúa-ción se exponen los proyectos de modificación en bruto, como ideas afiladas dispuestas a traspasar el muro pensamentoso situado en la parte posterior de los ojos situados enfrente de la presente contínua y abajo de la frente para ser más exactos.

 

Tales proyectos constan de añadir una frase pequeñíííííííta pequeñííííííta, en la parte superior o no o por abajo, o lateral, o no, indicando el carácter casero de las fotografías ya incluídas en el proyecto oficial.

Del mismo modo, y casi que con más importancia, se aprovecha la presente contínua para hacer constar a las mentes... (etc. etc... detrás de los ojos... etc. etc.) de que la mayor importancia por parte del abajo firmante, constaría en el adjuntamiento, en la carta escrita más que en la fotográfica heladera, de otra frase

(oh! ¡Dios mío! ¡2 frases en dos cartas, esto es el fin del bar (xxxxxx) tal y como lo conocíamos hasta ahora! ¡Adonde iremos a parar! (de fondo se escucha el rasgar de vestiduras varias, el tirar de pelos, gritos y más gritos, lluvia de azufre en sodoma y la gorra, aparecen los 4 jinetes del apocalypso lanzando amenazas e improperios ante aquellos que osen modificar los menús de (xxxxxxx), ohhhh, dios mío dios mío, ohhhh, presente contínua.)) estooo una frase, decía, haciendo constar el carácter fresco de las frutas y el hecho de que son exprimidas en el momento de ser pedidas por el cliente (en el menú de cocteles también cabría esta frase, y más en el menú de cocteles (que no tienen fotos) más que en el menú de zumos, pues los precios ya deben dejar claro y conciso el caracter natural de los zumos).

 

5.- (Por el culo de la inco...) (sic)

 

El abajo firmante.

((Carta real enviada por mail))

Edited by ethos81
Link to comment
Share on other sites

  • 1 year later...

Refloto el tema...

 

 

No me hurtes la mirada

no vuelvas la cara, no;

detén esa mano alzada

detén tu ira y rencor.

Ser mujer es mi destino

fue el azar, no elegí yo.

Ante todo un ser humano

y defiendo mi condición.

¡y tu, que te crees tan hombre!

¿donde escondes tu valor

cuando a una débil mujer

humillas con tu furor?

Pero andas equivocado,

tu eres la víctima, no yo,

pues te corroe el alma

un cancer de incomprensión.

Yo voy con la frente alta

tu arrastras tu deshonor.

A mi me asiste el derecho

y me asiste la razón.

Y hoy, millones de voces

se hacen una con mi voz.

Y te decimos muy alto

¡Nunca más, maltratador!

 

 

Ana Tomás Hernández (la mismísima madre que me parió :wub:)

Edited by andriu
Link to comment
Share on other sites

Join the conversation

You can post now and register later. If you have an account, sign in now to post with your account.

Guest
Reply to this topic...

×   Pasted as rich text.   Restore formatting

  Only 75 emoji are allowed.

×   Your link has been automatically embedded.   Display as a link instead

×   Your previous content has been restored.   Clear editor

×   You cannot paste images directly. Upload or insert images from URL.

 Share

×
×
  • Create New...

Important Information

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue.