Redneck Rampage

¡A cubierto!

15-08-1.999

 

Como dice la caja, "Toda la masacre, el doble de humor y la mitad de inteligencia" es una buena descripción del juego.

Redneck Rampage está pensada para hacernos sentir orgullosos de la mítica España profunda. El juego se desarrolla en el equivalente americano, en un pueblo llamado Hickston donde una invasión alien ha llenado el panorama de clones armados y alienígenas más armados. No es Quake ni Unreal, de modo que la gente es fea... pero no más de lo que puedes encontrar ahí fuera si buscas un poco.

La historia

Los dos protagonistas estaban de farra indecente cuando el resto del pueblo es secuestrado por unos aliens y sustituido por clones armados y agresivos. Y encima, te han robado tu cerdo, lo que ya pasa de castaño oscuro. Todos están contra tí, hasta los mosquitos (y son enormes), así que ya sabes: dispara. Busca armas. Busca comida. Busca bebida. Eructa. Dispara.

Los protagonistas

Se puede jugar con dos personajes distintos, un gordo que recuerda al amigo bebedor de Homer Simpson con un ataque homicida, y un flacucho que dá miedo verle. Las diferencias entre ambos son las frases y ruidos (más de los últimos que de los primeros) y la cara que aparece en el cuadro de mandos.

El juego

La verdad es el juego tiene su punto: empiezas en los alrededores del pueblo, con un arma básica, música rockabilly atronando (uno de los mejores puntos del juego con diferencia), y ni idea de dónde estás... pero en cuanto empiezas a moverte, empieza la acción. Y ya no se detiene.

El argumento es sencillo: dispara contra todo lo que se mueva. "Redneck rampage" viene a querer decir "Paletos desmadrados", y en eso consiste ésto... y lo mejor es que hay muchas cosas que reventar :-). Eso sí, acuérdate de apartarte cuando pasen las "pickup" a todo trapo por la carretera... porque el salto que pegas si te pillan es muy cómico, pero te manda de vuelta al comienzo.

Y ése es otro rasgo del juego: es muy cómico y muy bestia. Cómicamente bestia es el modo en que los cerdos te atacan si les disparas y revientan con los escopetazos. Cómicamente bestia es la selección de "power ups"... aquí no son medicinas ni energía, son bolsas de patatas fritas, pizza y otras cosas oportunamente esparcidas por el panorama... y cuyo abuso genera molestia intestinales al protagonista con consecuencias bastante ruidosas. O la bebida, que necesitan para animarse pero les puede llegar a afectar la visión... aunque ahí ayuda la existencia de un indicador de borrachera o "ciegómetro". En general, los gráficos y personajes del juego están tan fuera de lo normal como el argumento.

El juego tiene un manejo tipo Doom, en el que solamente hay que apuntar en la dirección general de lo que se quiere reventar y apretar el gatillo. O lanzar la dinamita. O... pero si quieres profundizar, puedes agacharte, gatear, desplazarte latralmente, mover el punto de mira, etcétera, como en los demás.

Lo cierto es que, en el fondo, Redneck es más de lo mismo en un envoltorio distinto. Las risas están garantizadas en los primeros niveles, pero pronto queda claro que no hay mucha variedad de enemigos, de armas ni de cosas que hacer. Una vez exterminados los demás semovientes, encuentra la llave al siguiente nivel, sorpréndete los primeros minutos, mata, mata, espachurra, revienta... (¿os he dicho que es ligeramente gore? ¿no? Pues mirad las capturas...) y así hasta localizar a tu querido cerdo premiado.

Las armas en concreto lo dicen todo. No son muchas, pero todas tienen carácter. Aparte de la básica barra de hierro, pistola y escopeta que son obligatorias en cualquier juego de éste estilo, tenemos dinamita desde el primer nivel... y más adelante, una ballesta con la que lanzar los cartuchos. También hay sierras mecánicas, armas alienígenas que traen consigo el brazo del último dueño (¿Qué juego era el que te permitía usar la cabeza del enemigo como arma?... hummm) y un conjunto que te permite disparar como un nido de ametralladoras con patas.

Juego 7/10 (Por los bugs)

Gráficos 7/10

Música 9/10

Adicción 7/10

Re-jugabilidad 6/10

Conclusión

Desmadre salvaje. Deja tus inhibiciones, entra en comunión con la música heavy-country-rockabilly, y experimenta con todo lo que veas en la pantalla. Las risas están garantizadas. La calidad de los gráficos, texturas y animaciones está fuera de toda duda (el que sean un pelo añejos no desmerece de la caspa general), y los personajes... bueno, si aguantas a Beavis y Butthead imagínatelos de viejos. Y callados, salvo un gruñido, exclamación o ruido ocasional.

En resumen, es el shoot'em-up más divertido que he visto. Y no me suelen gustar... pero éste es tan bestia que consigue llamar la atención al menos un rato. Le falta, quizá, profundidad al juego. El motor es bastante limitado para lo que hay en el mercado (Unreal, Quake), y otras críticas menores. Ahora, lo que nadie va a negar es que Redneck Rampage tiene personalidad.

Y ahora, ¿dónde están esas birras?

 

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